Citar como: http://www.puertachile.cl/teologia/2005_lindsay.htm

 

 


Hal Lindsay

 

Hal Lindsey está haciendo predicciones... otra vez

por Gary DeMar
Publicado originalmente en American Vision, 18 de febrero de 2005
Traducción por Felipe Elgueta Frontier

 

¿Quién puede tomar en serio las nuevas predicciones de alguien que anunció que el mundo se acabaría en 1988?

 

Una vez más, Hal Lindsey está haciendo predicciones sobre el fin de los tiempos en las que usa a Israel como reloj profético. En su último artículo sobre el tema, afirma que el restablecimiento del Sanedrín es significativo para la profecía bíblica. Él lo explica así: “Estas autoridades religiosas [de Israel] creen que era necesario restablecer el Sanedrín porque sólo este cuerpo de sabios legítimamente ordenados podrá confirmar la autenticidad de un Mesías cuando venga. Hay una expectación creciente de que el tan ansiado Mesías aparezca entre los judíos devotos. El renacimiento del estado judío y la reconquista de Jerusalén han influido de manera creciente en esta convicción”. De modo que Jesús no era el Mesías, y el Nuevo Testamento es un fraude. Ésa es la lógica de la postura de Lindsey, dado que el Sanedrín no confirmó la autenticidad de Jesús como el Mesías. Si el Sanedrín del primer siglo se equivocó, tal como se señala en el Nuevo Testamento, ¿qué le hace pensar a Lindsey que el Sanedrín del siglo veintiuno va a estar en lo correcto?

Luego, Lindsey hace la siguiente observación a partir de una premisa falsa: “Los sabios religiosos empezaron a considerar que la reconstrucción del Templo y la reinstitución de los sacrificios de animales de la antigüedad, estaban prescritos en la Ley de Moisés”. ¿Y qué? ¿Qué versículo del Nuevo Testamento menciona algo acerca de reconstruir el templo y reinstituir los sacrificios de animales? Ninguno. Ni un solo versículo del Nuevo Testamento insinúa siquiera que sea necesario reconstruir el templo. El Nuevo Testamento no da ninguna significación profética al templo ni al sistema sacrificial. Jesús sí predice la destrucción del templo (Mt. 24:1–34), pero nada se menciona siquiera sobre su supuesta reconstrucción. Jesús mismo es el templo verdadero (Jn. 2:19–21) al igual que los creyentes por extensión redentora (Ef. 2:19–22). El Nuevo Testamento no podría ser más claro en esto. Para aquellos que duden de mis afirmaciones porque han oído que el Antiguo Testamento predice la reconstrucción del templo, permítanme señalar que el templo donde Jesús fue presentado de acuerdo con la Ley (Lc. 2:21–38), el templo que Él purificó (Mt. 21:12–17), y el templo que Él predijo que sería destruido antes de que pasara una generación (Mt. 24:1–34), es el mismo templo cuya reconstrucción se predijo en el Antiguo Testamento.


La agonía del Gran Planeta Tierra.
"Más de 15 millones de copias vendidas".

 

Lindsey cree que estos eventos son “extremadamente importantes para los estudiosos de la profecía bíblica”. Él cree “que estamos muy cerca de los climácticos eventos finales que culminarán con la segunda venida de Cristo”. Hemos oído esto antes. Permítanme que nos remontemos a 1970 y al libro que hizo de Lindsey una estrella de la profecía. Me refiero a La agonía del gran planeta Tierra: “La señal más importante en Mateo tiene que ser el restablecimiento de los judíos en su tierra durante el renacimiento de Israel. Incluso la metáfora de la ‘higuera’ ha sido un símbolo histórico del Israel nacional. Cuando el pueblo judío, después de casi 2.000 años de exilio y de incesante persecución, volvió a convertirse en nación el 14 de mayo de 1948, brotaron las primeras hojas de la ‘higuera’. Jesús dijo que esto indicaría que él estaba ‘a la puerta’, listo para regresar. Luego dijo: ‘De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca’ (Mt. 24:34). ¿Cuál generación? Obviamente, en ese contexto, la generación que vería las señales, siendo la principal de ellas el renacimiento de Israel. Una generación en la Biblia es algo así como cuarenta años. Si ésta deducción es correcta, entonces todas estas cosas podrían acontecer dentro de un plazo de unos cuarenta años a partir de 1948. Muchos eruditos que han estudiado profecía bíblica todas sus vidas, creen que esto es así”.

Hagan el cálculo: 1948 + 40 = 1988. Han pasado diecisiete años y Hal Lindsey aún es considerado un “experto en profecía”. En una entrevista publicada en la edición de Christianity Today del 15 de abril de 1977, Ward Gasque le preguntó a Lindsey acerca de su infame cita de la “generación”:

“Pero, ¿qué pasa si se equivoca?” Lindsey respondió: “Bueno, hay sólo una diferencia mínima entre un héroe y un vago. No pedí ser un héroe, pero supongo que he llegado a serlo dentro de la comunidad cristiana. Así que lo acepto. Pero si me equivoco en esto, supongo que me convertiré en un vago”.

Ésta fue una valoración que el propio Lindsey hizo de sí mismo. El fijó el estándar para evaluar su propio trabajo. Los años 1980 pasaron sin que llegara a concretarse su anunciado escenario apocalíptico. Esto debió haberlo convertido en un “vago” y haber acabado con su carrera profética. Lo anunciado no sucedió. Así que ¿por qué alguien tomaría en serio su última declaración de que “estamos muy cerca de los climácticos eventos finales que culminarán con la segunda venida de Cristo”?

 

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Nota: Puertachile coincide con algunas de las apreciaciones críticas de AmericanVision acerca del dispensacionalismo, pero no adhiere a su interpretación "preterista" de la apocalíptica, sino a una interpretación dialéctica que considera tanto el contexto original de los primeros lectores del texto bíblico como su visión del futuro de la historia, cuyo final será la consumación plena del reinado de Dios. Véase, por ejemplo, La Venida de Cristo y otros artículos de Juan Stam.