Presentan cargos por falsificación de reliquias bíblicas por Greg Myre Publicado originalmente en inglés por The Sydney Morning Herald, 31 de diciembre de 2004 Traducido por Felipe Elgueta Frontier
Las acusaciones presentadas el miércoles calificaban de fraudes a dos piezas que constituyen probablemente los descubrimientos bíblicos más importantes realizados en Tierra Santa: el osario de Santiago, hermano de Jesús, y una tablilla de piedra con instrucciones del rey Joás sobre las reparaciones en el templo judío, y muchos otros “hallazgos”. “Ésta es la punta del iceberg”, dijo Shuka Dorfman, director de la Autoridad de Antigüedades de Israel, en una conferencia de prensa. “Creemos que esto está ocurriendo a escala mundial y que ha generado millones de dólares”. El equipo de falsificadores habría estado operando durante más de 20 años, señaló. Académicos dijeron que los falsificadores estaban explotando la profunda necesidad emocional de judíos y cristianos de hallar evidencia física que respaldara su fe. Los cuatro hombres acusados son el coleccionista de Tel Aviv Oded Golan, propietario del osario de Santiago y de la tablilla de Joás; Robert Deutsch, un experto en inscripciones que enseña en la Universidad de Haifa; el coleccionista Shlomo Cohen, y el comerciante de antigüedades Faiz al-Amaleh. Las falsificaciones fueron producidas usando un mismo método, muy perfeccionado. Primero, el equipo obtenía artefactos genuinos. Por ejemplo, el osario efectivamente era antiguo, de un tipo usado comúnmente en ceremonias fúnebres hace 2 mil años. Luego, cuidadosamente, grababan inscripciones en las reliquias que las relacionaran con personajes o lugares de gran significación, agregando una capa que imitara la pátina que se acumularía a lo largo de los siglos.
Luego, los sospechosos presentaban sus falsificaciones a expertos en antigüedades para su autenticación. No está claro si alguno de los expertos sabía que estaba examinando falsificaciones, dijo la policía. Finalmente, las especies eran distribuidas en el mercado internacional, acompañadas por documentación falsificada orientada a disipar cualquier duda acerca de su oscuro origen, dijeron las autoridades. Los artefactos adulterados se vendían por decenas de miles de dólares o, a veces, cientos de miles. En algunos casos, los sospechosos pidieron millones, aunque las autoridades no citaron ningún caso en el cual hubieran recibido tales sumas por un solo objeto. La noticia del supuesto osario de Santiago causó una fuerte conmoción en círculos arqueológicos hace dos años, cuando algunos expertos dieron crédito a su autenticidad y otros expresaron dudas. El osario, con la inscripción “Jacobo [Santiago], hijo de José, hermano de Jesús”, fue muy popular cuando se le exhibió en Toronto. La piedra de Joás, nombrada así por un rey del antiguo reino hebreo de Judá, llegó a ser mencionada como, posiblemente, la evidencia más fuerte de la historicidad de las narraciones bíblicas acerca del Primer Templo, construido por el Rey Salomón en el siglo X a.C. y destruido por los babilonios en el siglo VI a.C. La inscripción en la piedra da instrucciones en hebreo antiguo acerca de las reparaciones del templo. Los cargos criminales presentados el miércoles fueron los primeros en este caso, y llegaron sólo días después de que el Museo de Israel declarara que una comisión independiente había concluido que la granada de marfil adquirida en 1988 de un vendedor desconocido por medio de un depósito de 500 mil dólares en una cuenta de un banco suizo, no era auténtica. “Esto no desacredita la profesión. Desacredita a los negociantes y coleccionistas inescrupulosos”, dijo Eric Myers, profesor de arqueología de la Universidad Duke, en Carolina del Norte.-
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24 de diciembre de 2004
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