¿Qué pasa en los cielos australes? por Elena Irarrázabal Sánchez Publicado originalmente en El Mercurio, 30 de septiembre de 2001
Nadie puede decir que no haya leído alguna noticia sobre el ozono. La maraña informativa ha sido tremenda e incluso la revista Time cayó en sus redes. En un polémico artículo alertó que las ovejas de Magallanes se estaban quedando ciegas por la falta de ozono. Los corderos cegatones generaron conmoción, aunque los especialistas no tardaron en demostrar que sólo se trataba de un problema infeccioso de los ovinos. En Chile, religiosamente, la preocupación por el ozono brota anualmente a la altura de septiembre.Reaparecen los titulares de prensa porque reaparece, como todas las primaveras, el famoso agujero de la Antártida. Aunque este septiembre hubo que lamentar también el fracaso del lanzamiento del satélite QuickTOMS, que permitiría mejorar el monitoreo del ozono por parte de la NASA. El viernes pasado, el satélite - que iba a bordo del cohete Taurus- fue liberado antes de tiempo, por lo que no alcanzó una órbita estable y se perdió. En nuestro país, Claudio Casiccia debe ser una de las personas que más saben de ozono. Doctor en Geofísica Espacial, Casiccia - quien dirige en Punta Arenas el "Laboratorio de monitoreo de ozono y radiación ultravioleta", de la Universidad de Magallanes- conversó con "Artes y Letras" sobre las más recientes conclusiones acerca de este fenómeno. Sus respuestas fueron complementadas por el dermatólogo jefe de la U. de Chile, Juan Honeyman, quien ha dirigido una serie de estudios en Magallanes sobre daños a la piel.
No existe agujero Como introducción digamos, en términos sencillos, que el ozono - formado por tres átomos de oxígeno- se encuentra en distintas partes de la atmósfera. Existe en pequeña proporción muy cerca de la tierra y allí es un contaminante que puede generar problemas respiratorios. Pero el ozono se torna "bondadoso" cuando se ubica en la estratosfera, a una altura de 15 a 35 kilómetros por sobre el planeta. En esa zona se concentra gran parte del ozono existente, lo que configura una capa que cumple la función de filtrar la radiación proveniente del sol, absorbiendo la energía que es perjudicial, especialmente la radiación ultravioleta B. Un poderoso escudo que comenzó a experimentar un proceso de destrucción progresiva a raíz de la acumulación de los temibles clorofluorocarbonos (CFCs), empleados masivamente en aerosoles y gases refrigerantes. Estos suben a la estratosfera y allí, por la acción del sol, ocurre la llamada "fotodisociación" que libera cloro, el que termina por destruir el ozono. - ¿Cuándo podríamos decir que "explota" el problema del ozono? - A comienzos de los años setenta un Premio Nobel mexicano, el doctor Mario Molina, publica estudios que preveían una importante disminución de ozono a finales del siglo 20. El lo atribuía principalmente a la acción de los elementos liberados por aviones supersónicos. Luego, en el año 1985, se publicaron los primeros estudios que mostraban la dramática disminución de la capa de ozono en la Antártida y la vinculaban con el efecto de los clorofluorocarbonos (CFCs). - ¿Y este debilitamiento se da sólo en la zona antártica o también en el resto del mundo? - Es un debilitamiento que comprende dos hechos diferentes, pero de alguna manera conectados. Por una parte, tenemos un debilitamiento gradual y global de la capa de ozono del planeta, de 4 a 5 por ciento por década. Por otra, existe un fenómeno estacional de gran intensidad que se da en primavera sobre la Antártida, que es lo que hemos llamado "el agujero antártico". Algo parececido ocurre en la primavera del Artico, pero en un grado menor. - Tenemos mala suerte. ¿Por qué es tan grave en la Antártida? - La Antártida sufre en invierno una suerte de remolino de viento frío que forma "nubes polares" en la estratosfera. Con los rayos de sol de la primavera y a raíz de la acumulación de CFCs, se diluyen estas nubes y liberan el cloro, que termina por destruir el ozono en un porcentaje muy grande. En cambio, en el Polo Norte las temperaturas de la estratosfera no son tan bajas, lo que determina que todo el proceso se dé con menor intensidad. - ¿Y este famoso "agujero antártico" existe en realidad, o sólo es un mayor adelgazamiento de la capa en esa zona? - El "agujero" como tal no existe, en realidad es una disminución profunda del ozono en ciertas alturas (15 - 25 km), en las cuales su concentración debería ser mayor. Existen alturas en la Antártida durante la primavera en que prácticamente el ciento por ciento del ozono es destruido.
Arribo a Punta Arenas Cual "meteorólogo del ozono", Claudio Casiccia pesquisa, en cuatro unidades de monitoreo, los niveles de radiación ultravioleta que recibe la región. En los próximos meses también podrá cuantificar la concentración de ozono, medida en unidades Dobson (el anterior aparato era prestado por Brasil y pronto llegará uno nuevo), índice que se agregará a los datos que hoy aportan los 40 globos sonda que está lanzando al cielo el laboratorio. Mientras tanto, nos da el informe de último minuto: "En estos momentos el agujero tiene forma circular y está sobre la Antártida, no cubre Punta Arenas. Su tamaño es de entre 24 y 25 millones de kilómetros cuadrados, es decir, casi tres veces el tamaño de Estados Unidos". (Recordemos que el año pasado, el agujero alcanzó un tamaño record de 28 millones de kilómetros cuadrados). - ¿Por qué de pronto el agujero se mueve y se "instala" sobre Punta Arenas? - El agujero es empujado por este "remolino polar" del que hablábamos y que implica vientos estratosféricos de entre 300 y 500 kilómetros por hora. La verdad es que el agujero no se "instala" sobre Punta Arenas, sino que pasa por esta región, normalmente alrededor de octubre. Puede permanecer algunos días, entre 1 y 7 días, según lo observado en los últimos años. Además, es posible que pase por la ciudad más de una vez durante la primavera, con distintas intensidades. - ¿Los días en que pasa el agujero son los días en que la exposición al sol es más peligrosa? - La radiación solar es más peligrosa cuando se combinan días despejados con una baja presencia de oxono en la estratosfera (menos de 220 unidades Dobson). Normalmente, si esos días son festivos y despejados, suben apreciablemente los casos de insolaciones, porque la gente sale al exterior. Por esta razón se ha desarrollado un programa de educación que, a través del pronóstico diario que realiza nuestro laboratorio, pretende disminuir los casos de consultas médicas por exposición prolongada al sol. - A veces el agujero ha alcanzado otras zonas de Chile. ¿Dónde y cuándo es lo más al norte que ha llegado? - Directamente, el agujero ha alcanzado hasta la Región de Aisén. También es posible que fragmentos de masas de aire estratosférico pobre en ozono se desprendan del agujero - especialmente después de la ruptura del remolino polar a fines de noviembre- y lleguen más al norte, pero tienen menor intensidad que las registradas en la Antártida. Veinte años en subir - ¿Cuándo se debiera producir la recuperación de la capa de ozono? - No antes de 2050. Debemos recordar que los efectos de los contaminantes liberados después de los años 50 fueron detectados después de los 70, es decir, dos décadas después. Se supone que estos gases demoran alrededor de 20 años en llegar a la estratosfera y producir su efecto destructivo. Además, si bien la producción de CFCs se ha estancado, hay nuevos componentes que podrían dañar el ozono a futuro. - ¿Cuáles? - Componentes que tienen un menor impacto en la destrucción del ozono, como los "halones", una nueva familia de productos. Pero el problema es que si se abusa y se liberan en gran cantidad, igual podría retrasar el proceso de recuperación. El tema está en estudio. - ¿Pero en el día de hoy es responsable decir que sigue en pie la amenaza de la destrucción de la capa de ozono? - Creo que no cabe ponerse en escenarios catastróficos. La comunidad mundial ha hecho grandes esfuerzos en esta materia. Pero igual los controles no siempre son lo suficientemente eficientes.
Daños en la piel Desde hace diez años, un equipo de la Universidad de Chile viaja a Punta Arenas para realizar estudios sobre los efectos de la radiación solar, chequeando tanto poblacion "indoor" (que trabaja bajo techo), como pescadores y pastores. Sobre eso nos habla el director del Departamento de Dermatología de la U. de Chile, Juan Honeyman, días antes de partir nuevamente a Magallanes. - ¿El debilitamiento del ozono es la principal causa del alza en los problemas de salud provocados por la radiación solar? - Creo que el factor fundamental son los cambios en los hábitos cotidianos. La gente sale más al aire libre, toma sol, se instala en la playa o la piscina, va a esquiar o al solárium. Hay también un cambio en el vestuario muy importante en el último siglo, la piel está mucho más a la vista. Ésa es una de las causas más importantes. - Pero según las investigaciones que han realizado, ¿los magallánicos presentan mayores daños que otros grupos? - En lo que se refiere a efectos crónicos de los rayos ultravioleta, como el cáncer, no hemos notado cambios mayores entre la gente de la región. En Santiago el cáncer a la piel se ha duplicado y en Punta Arenas no ha alcanzado esa proporción. Ellos viven más cubiertos y reciben una radiación más oblicua. En nuestros estudios hemos chequeado también aspectos oculares e inmunológicos y no hay resultados concluyentes: este tema requiere estudios a largo plazo. Sí detectamos el daño ocular conocido como "terigion", que puede provocar la radiación ultravioleta, pero que también es propio de climas fríos. A juicio de Honeyman, el problema más complejo en Punta Arenas es el daño agudo. "Como es gente poco acostumbrada a la exposición al sol, si de pronto hay un día despejado en primavera y verano se puede quemar fácilmente, especialmente si el ozono está bajo. Y una sucesión de daños agudos a la larga puede determinar un mal crónico. Pero en Reñaca, por ejemplo, la radiación habitual del sol es mucho más intensa que en Punta Arenas. La prevención es muy importante y no es un tema que incumba sólo a los magallánicos".-
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