ONU pide el fin de la demolición de asentamientos en Zimbabwe Un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) llamó a que termine inmediatamente la demolición de los asentamientos marginales de la capital de Zimbabwe, Harare. La ONU asegura que hasta el momento la demolición de asentamientos ha afectado a dos millones de personas, y que el gobierno de Zimbabwe está violando el derecho internacional. Cientos de miles de personas han quedado sin hogar en las últimas semanas, luego de que la policía arrasara con sus viviendas. El gobierno de Zimbabwe asegura que la operación intenta atacar a los mercados negros, así como dejar áreas disponibles para la construcción de nuevas viviendas. Anna Tibaijuka, enviada especial del secretario general de la ONU Kofi Annan –y encargada de realizar un informe–, aseguró que la operación estuvo mal concebida y que fue inhumana. Tibaijuka aseguró que la operación puede calificarse como “un crimen contra la humanidad”, solicitando a Zimbabwe que juzgue a los responsables. El crítico informe acerca de la campaña de demolición de asentamientos asegura que más de dos millones de personas han sido afectadas por la campaña, que comenzó el pasado 19 de marzo. Miles de viviendas precarias han sido demolidas desde entonces.
El gobierno de Zimbabwe, presidido por Robert Mugabe, afirma que esta campaña era necesaria para eliminar la falta de cumplimiento de la ley en las vastas zonas marginales urbanas del país. Las Naciones Unidas, que enviaron a Zimbabwe un equipo de su Centro para los Asentamientos Humanos ONU-Habitat para estudiar los efectos de los desalojos, estiman que, al menos 200.000 personas han quedado sin hogar como resultado de la campaña con la que el Gobierno zimbabwense pretende "restaurar el orden" en el país. Las medidas de la conocida como operación "Murambatsvina" (Retirar la basura, en idioma shona), fueron aplicadas, según el Gobierno, para terminar con el comercio callejero, las viviendas precarias y los cultivos ilegales en los centros urbanos del país. Las autoridades zimbabwenses afirman que esas plantaciones crearon un mercado negro de alimentos, aunque la oposición asegura que las medidas tienen como objetivo obligar a las poblaciones urbanas marginales que la apoyan a trasladarse a las áreas rurales, donde el régimen de Mugabe puede dominarlas "mediante el hambre". Sokwanele, un movimiento popular pro-democracia de Zimbabwe, denuncia que el pasado miércoles la policía realizó redadas en varias iglesias de Bulawayo, una de las ciudades más importantes del país, para dispersar a los cientos de víctimas de la campaña que quedaron sin hogar y que se refugiaban en esas iglesias. El informe de la ONU agrega que aunque la operación hubiese resultado exitosa en su objetivo de limpiar los territorios, al país le tomará años recuperarse.
Nobel de literatura pide sanciones contra Zimbabwe Por su parte, el escritor nigeriano y Premio Nobel de literatura 1986, Wole Soyinka, denunció como "una desgracia para África" la destrucción de viviendas y de la economía informal que se lleva a cabo actualmente en Zimbabwe, y pidió sanciones contra su gobierno. Soyinka se encuentra en Sudáfrica para pronunciar una conferencia para honrar a Nelson Mandela con ocasión de su 87 cumpleaños. Soyinka dijo asimismo que el presidente zimbabwense, Robert Mugabe, es "el ejemplo típico de delincuentes y monstruos que se aferran al poder en África" e instó a los demás dirigentes del continente a retirarle su solidaridad e imponerle sanciones. "Un gran revolucionario, un luchador por la libertad, que se ha transformado en un monstruo, no hay otra palabra para describirlo", dijo Soyinka de Mugabe, de quien agregó: "ha perdido el rumbo completamente, se está comportando como un colonialista". Según Soyinka, los líderes africanos se han mostrado reticentes a denunciar los abusos contra los derechos humanos en Zimbabwe y muchos de ellos siguen viendo a Mugabe como el héroe de la lucha contra el colonialismo. "Este tipo de solidaridad es erróneo y debe terminar”.
La mayor crítica de Soyinka fue para la demolición de viviendas precarias que, según las Naciones Unidas, han dejado a la intemperie a cientos de miles de personas, muchas de ellas vendedores ambulantes que también perdieron sus fuentes de trabajo porque las autoridades zimbabwenses destruyeron o confiscaron sus mercancías. "En Zimbabwe, las palas mecánicas se han convertido en instrumentos de gobierno y es la gente común la que está sufriendo", afirmó Soyinka. El escritor nigeriano criticó también la llamada "diplomacia silenciosa" que aplica el presidente sudafricano, Thabo Mbeki, en sus relaciones con el Gobierno de Zimbabwe. "No creo que ese enfoque tenga resultados y lo único que conseguirá en Zimbabwe es fortalecer a un dictador porque Mugabe confía en que sus acciones criminales no serán nunca desaprobadas por sus colegas", aseveró Soyinka. El gobierno de Mbeki ha indicado que considerará la acción a tomar acerca de Zimbabwe sólo después de estudiar un informe sobre la situación que está preparando ONU-Habitat y que será divulgado en estos días.-
Campaña del CCM para ayudar al pueblo de Zimbabwe
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