Citar como: http://www.puertachile.cl/sociedad/2005_wallis_budget.htm

 


Jim Wallis en la portada de su libro
"Faith Works", publicado en el año 2000.

Sin visión, el pueblo perece

Los profetas y el presupuesto de una nación

por Jim Wallis

Publicado originalmente en inglés por Sojourners, 9 de febrero de 2005

Traducción de Felipe Elgueta Frontier

 

El lunes 7 de febrero, el presidente Bush entregó su propuesta para el presupuesto del 2006. Como vocero de la organización Call to Renewal, Jim Wallis escribió la siguiente declaración como respuesta a este presupuesto.

 

Era frecuente que los profetas bíblicos le hablaran a los gobernantes y los reyes. En sus dichos, ellos se dirigían a “las naciones” y, la mayoría de las veces, su auditorio estaba constituido por los poderosos. Son precisamente los que están a cargo quienes son llamados a asumir una mayor responsabilidad. Y los profetas generalmente hablaban por los desposeídos, las viudas y los huérfanos (léase: madres solteras pobres), los hambrientos, los sin casa, los indefensos, los menores, los últimos, los que están perdidos. Ellos hablaban de las prioridades de la nación.

Los presupuestos son documentos morales que reflejan los valores y prioridades de una familia o de una iglesia, organización, ciudad, estado o nación. Nos hablan acerca de lo que es más importante y valioso para quienes elaboran el presupuesto. El presidente Bush dice que su presupuesto para el 2006 "es un presupuesto que establece prioridades". Examinar dichas prioridades –quién se beneficiará y quién sufrirá por el presupuesto del presidente Bush– es un asunto de interés moral y religioso. Así como tenemos “estudios de impacto ambiental” para las políticas públicas, es hora de que tengamos una “declaración de impacto sobre la pobreza”, que plantee la pregunta fundamental acerca de los efectos de las políticas propuestas sobre la gente de menores ingresos. Podríamos empezar con este presupuesto y hacer una “auditoría de valores” para determinar cómo cuadran sus valores con los del pueblo norteamericano. Creo que esto revelaría la existencia de prioridades inaceptables.

 

Un escándalo moral

El costo del déficit lo cargan cada vez más los pobres. El presupuesto proyecta un déficit récord de US$427 mil millones y promete hacer recortes presupuestarios que benefician a los más ricos. Durante los últimos años, las comunidades religiosas hablaron con claridad acerca de los peligros de una política interna basada principalmente en recortes tributarios para los ricos, recortes en los programas para la gente de menores ingresos, y ciertas expectativas referentes a la ayuda caritativa proveniente de instituciones religiosas. Ahora debemos hablar con claridad acerca de un presupuesto que carece de visión moral. Un presupuesto que castiga a los pobres y engorda a los ricos, que le pide sacrificios principalmente a quienes menos pueden enfrentarlos, es un escándalo moral.



Fotos de Jacob Holdt que ilustran la desigualdad en
EEUU: Un grupo de señoras que sale de la iglesia envuelta en abrigos de piel, y un grupo de niños
de una escuela en el lado Este de Saint Louis.

La gente de menores ingresos no debería sufrir por causa de las decisiones gubernamentales que nos llevaron a una crisis económica. En lugar de avanzar hacia un “ingreso vital familiar”, el presupuesto ahoga las oportunidades para las familias de bajos ingresos, que son esenciales para la seguridad económica nacional. Nuestro futuro está en grave peligro si un tercio de las propuestas de recortes a programas afecta a iniciativas de educación (después de una tan anunciada estrategia "Que ningún niño que quede atrás"), si va a haber menos flexibilidad para incluir a familias de trabajadores pobres con hijos en el programa de salud estatal, y si las reducciones que afectan al desarrollo comunitario y rural, capacitación laboral, cupones de alimentación y vivienda son aceptadas como soluciones para reducir el déficit. Recortar los apoyos para la familia y el trabajo de los menos favorecidos amenaza el bien común. Y esto, mientras el gasto en defensa vuelve a subir a US$419 mil millones (lo que no incluye los gastos adicionales para la guerra en Irak).

Estas prioridades presupuestarias harían que los profetas se levantaran con justa indignación, que es lo mismo que debiéramos hacer nosotros. Nuestra nación merece una mejor visión. Debe haber voces con una inspiración moral que le aporten visión al pueblo cuando sus líderes no lo hagan. Debemos creer que dicha visión puede cambiar los corazones de aquellos que necesitan un nuevo fundamento y un nuevo rumbo.

La Biblia habla a menudo de la necesidad de arrepentirse, de dar la vuelta e ir en otra dirección. Si no sabemos “escribir la visión y declararla en tablas” (Habacuc 2:2), otros no podrán seguirla. Si lo hacemos, entonces estamos obrando para asegurar el futuro del bien común.-

 

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