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Acuerdo del G8 para aliviar la deuda de 18 naciones
Sí, pero... El gobierno de Kenia afirma que, a pesar de que su país no se podrá beneficiar, ha tenido que destinar tres veces más en pagar su deuda que en cuidado de la salud. "Aquellos que pagan su deuda a tiempo son ignorados, mientras que aquellos que no pagan captan toda la atención. Esto no es bueno para África", dijo Peter Anyang Nyongo, ministro de Planeación de Desarrollo. Martin Powell, del Movimiento Mundial para el Desarrollo, declaró que "al menos 62 países pobres necesitan que se cancele el 100% de su deuda para que se cumplan los Objetivos del Desarrollo del Milenio de la ONU". Los analistas señalan también señalan que para poner fin al ciclo de la pobreza, es vital el levantamiento de las barreras comerciales en los países ricos. Max Lawson, de la organización de ayuda Oxfam, dijo que este acuerdo es un primer paso, pero advirtió que "los mandatarios del G8 tendrán que sobrepasar más obstáculos si quieren llegar a la línea final". Agregó que los países industrializados "deben responder al llamado de millones de activistas que piden US$50.000 millones más de ayuda para la lucha contra la pobreza".
Propuestas insuficientes e intencionadamente engañosas Por su parte, el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) recibió con preocupación los anuncios del G8, denunciando que ésta y otras propuestas son totalmente insuficientes si lo que se quiere es dar una oportunidad a los países del Sur de luchar efectivamente contra la pobreza. Señalan que “con respecto a la propuesta británica, apoyada por los EE.UU., Holanda y Canadá, (...) en ningún caso se está hablando de una cancelación del 100% de la deuda multilateral, puesto que la propuesta excluye la deuda del Fondo Monetario Internacional, la cual representa el 30% del servicio de la deuda que los países empobrecidos pagarán los próximos 5 años”. La organización denuncia además que “mientras la sociedad civil hace años que reclama la cancelación de la deuda externa para TODOS los países del Sur, las propuestas que se discutirán en las reuniones del G8 excluyen a la mayor parte de los países”.
Tanto Bush como Blair han declarado esta semana que la cancelación, lo mismo que la ayuda al desarrollo, no es incondicional. Los países que quieran acogerse a esta iniciativa deberán cumplir unas determinadas condiciones en materia de política macroeconómica, apertura de mercados, gobernabilidad y lucha contra la corrupción que, según el ODG, “desde los años 80, no sólo no se han demostrado efectivas en el incremento del crecimiento económico ni en la reducción de la pobreza, sino que han tenido impactos sociales muy negativos en los países dónde han sido aplicadas. Estas condiciones suponen una violación de la soberanía de los pueblos del sur para decidir qué ‘desarrollo’ quieren y responden a los intereses comerciales de los países ricos y sus empresas transnacionales”. El ODG denuncia que mensajes triunfalistas como éste tienen “el único objetivo de intentar rebajar el nivel movilización social que se prevé en múltiples partes del planeta a raíz de la próxima cumbre del G8”.-
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