Citar como: http://www.puertachile.cl/sociedad/2004_squella_seguridad.htm

 

La seguridad como delirio

por Agustín Squella
Asesor Presidencial de Cultura y ex rector de la Universidad de Valparaíso

Publicado originalmente por El Mercurio, 19 de noviembre de 2004

 

Algunos legisladores se dedican a proponer lo único que suele ocurrírseles respecto de la delincuencia: más tipos penales, mayores penas y más personas tras las rejas.

 

No pocas veces, el punto de partida de una columna de opinión es hallado por su autor en las propias páginas del diario en que escribe. Voy a tomar la página 8 del Cuerpo C de la edición del lunes 15 y a fijarme en la entrevista al destacado penalista argentino Eugenio Raúl Zaffaroni. A él, como a varios otros notables juristas, lo conocí gracias a Manuel de Rivacoba, también penalista, que enseñó en la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso.

Lo que sostuvo Zaffaroni es que las sociedades urbanas de nuestro tiempo viven un auténtico delirio ante los temas de seguridad, espoleadas, es cierto, por las mismas tasas de criminalidad, pero, sobre todo, por medios de comunicación que han hecho de la crónica roja -hasta ayer, una sección más de sus espacios- casi la fuente única de las principales noticias que transmiten a sus audiencias. Repárese, por ejemplo, en que buena parte de las informaciones televisivas de los días previos a la cumbre de la APEC se han referido a los operativos de seguridad dispuestos para la ocasión, antes que al contenido y alcance de la reunión. Entonces, ya no se trata sólo de difundir profusamente la comisión de delitos, sino, cuando no los hay, de concentrar la atención ciudadana en cómo la sociedad se apresta a evitarlos.

Por otra parte, legisladores cada vez más interesados en decir a través de los medios no lo que creen, sino lo que sus electores más ansiosos quieren escuchar, se dedican a avivar la zozobra que la delincuencia produce en toda sociedad y a proponer lo único que suele ocurrírseles al respecto -más tipos penales, mayores penas y más personas tras las rejas-, como si la política criminal pudiera reducirse a tener un Código Penal con un mayor número de páginas y una población carcelaria cada vez más numerosa.

Se produce, de ese modo -cree Zaffaroni-, la siguiente trampa: audiencias cada vez más excitadas por la inseguridad son alimentadas a diario por los medios con la exhibición del delito como fenómeno casi dominante de la vida actual, mientras la clase política siente que tiene que responder a esa excitación, y corta, entonces, por el camino más fácil: la represión.

No pretendo confundir las cosas, pero fue en nombre de la seguridad nacional que se eliminó y torturó a miles de personas en América Latina, un hecho que menciono sólo porque una concepción extremista y neurótica de la seguridad puede perturbar a alguien hasta el punto de creer que es legítimo valerse de la tortura como si se tratara de una pena que es justo infligir a otros sólo porque no comparte sus ideas políticas y podría haber tomado la delantera en causarle un daño similar.-

 

Entrevista completa al juez Zaffaroni

 

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