Citar como: http://www.puertachile.cl/sociedad/2004_mejia.htm

 

El bautismo en Irak originó su oposición a la guerra

La ocupación de Irak: Juicio por deserción

por Michael Martínez

Publicado originalmente por Chicago Tribune, 21 de mayo de 2004

Traducción de Felipe Elgueta Frontier

 


Camilo Mejía sale escoltado de la corte luego del fallo (Foto: Miami Herald)

La siguiente noticia describe algunos aspectos del proceso judicial en contra del Sargento Camilo Mejía. El viernes 21 de mayo, el militar fue encontrado culpable por el jurado, luego de deliberar durante menos de dos horas. Fue sentenciado a un año de prisión y a ser dado de baja por mala conducta. Su abogado declaró que apelará al fallo.

 

FT. STEWART, Georgia. –21 de mayo de 2004

Declarando en su propia defensa el jueves, el acusado, Sargento Camilo Mejía, dijo que su objeción a la guerra de Irak germinó el año pasado, cuando fue bautizado por primera vez en el río Eufrates por un capellán militar.

Cuando Mejía, que asistió a escuelas católico-romanas, usó un permiso de dos semanas para volver a casa el pasado mes de octubre, su crisis de conciencia cristalizó, según dijo, y decidió no volver a su puesto como líder de una brigada de infantería en el Triángulo Suni de Irak.

Mejía (28), de Sunny Isles Beach, Florida, dijo a los miembros del jurado que abandonó su unidad de la Guardia Nacional en parte porque sentía que el ejército estaba ignorando sus propias leyes al no cumplir con el plazo debido para su salida de la institución. Pero sólo pudo referirse vagamente a algunos evidentes abusos que dijo haber presenciado, y que han suscitado gran atención.

Mejía dijo a la corte que su visión de la guerra evolucionó durante los más de cinco meses que pasó en Irak, período en el cual presenció las muertes de muchachos iraquíes, “entre otras cosas”. "Estuve en desacuerdo con muchas de las cosas que pasaron en Irak”, dijo Mejía al jurado –formado por cuatro funcionarios comisionados y cuatro reclutas, cuyos rangos iban desde sargento de primera clase a teniente coronel; todos éstos, grados superiores al de Mejía-. "Pero no puedo hablar de ellas".

El Coronel Gary Smith, juez de la causa, había determinado que los detalles de la solicitud de objeción de conciencia de Mejía, que aún está pendiente, no podrían ser presentados como evidencia en una corte marcial especial que trataba los cargos de deserción. De ser declarado culpable, Mejía enfrentaría una pena máxima de un año de encarcelamiento y una baja deshonrosa.

En la tarde del jueves, la defensa dio por finalizado su trabajo. Está programado que las deliberaciones del jurado empiecen el viernes.

Al hablar sobre el incumplimiento del plazo para su salida de la institución, Mejía declaró que "en cualquier caso, creí que tenía el derecho a ser dado de baja, pero el ejército no quiso ceñirse a la ley militar".

Mejía, que no es ciudadano norteamericano, se enlistó en el Ejército durante tres años y luego se inscribió para servir durante cinco años en la Guardia Nacional de Florida. Él dijo que los reglamentos del Ejército le permitían cumplir con sólo ocho años de servicio (un plazo que venció en mayo pasado en Irak) debido a que él no es ciudadano de EEUU, sino ciudadano dual de Costa Rica y Nicaragua. Sus comandantes ignoraron el asunto, según dijo.

Luego de mantenerse durante más de cinco meses alejado de su unidad, se rindió a los oficiales militares en marzo, después de conseguir abogados civiles y preparar su solicitud para obtener el estatus de objetor de conciencia. Cuando un miembro del jurado planteó una pregunta a través del juez acerca de por qué Mejía no acudió al inspector general, Mejía dijo que no confiaba en los inspectores. La oficina del inspector general funciona como un perro guardián.

Cuando Mejía continuó, diciendo que "durante mi estadía en Irak, varios casos fueron llevados ante el inspector general, y nada se obtuvo", el juez interrumpió diciendo "creo que ya ha contestado a la pregunta".

"Su Senoría", agregó el abogado defensor Louis Font, "creo que deben permitirle contestar de manera más completa”.

"No", dijo el juez.

En su solicitud de objeción de conciencia de 54 páginas, Mejía acusó a sus comandantes de dar órdenes moralmente inaceptables en Irak, como usarlos a él y a otros soldados como cebo para atraer y matar combatientes iraquíes en un esfuerzo por acumular insignias de combate y Medallas Corazón Púrpura.

Mejía también ha afirmado que se cometieron crímenes de guerra en contra de detenidos iraquíes en el campo de Al Asaad, cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, donde dijo que soldados estadounidenses privaron del sueño a sus prisioneros durante 48 horas y simularon sus ejecuciones.

Antes del testimonio de Mejía, el fiscal Capitán A.J. Balbo dijo que Mejía traicionó su rol como parte de “la columna vertebral del ejército", que es como se considera a los oficiales no comisionados (NCO). Balbo dijo al jurado que el caso era "sobre un líder de brigada que abandonó a sus hombres cuando más necesitaban de él. Es acerca de un NCO, un sargento que le dio la espalda a todo lo que un NCO representa".

El único testigo de la fiscalía fue uno de los comandantes de Mejía en el campo de batalla, el Capitán Tad Warfel, líder de la Compañía Charlie del Primer Batallón del 124° Regimiento de Infantería, quien llamó la deserción "un acto de cobardía".

Miembros de la brigada de Mejía, llamados como testigos de la defensa, describieron a Mejía como un líder confiable de comportamiento tranquilo. "Él fue un gran líder. Siempre cuidó de sus hombres", dijo el Especialista Oliver Pérez de Miami, tirador de ametralladora en Irak.-

 

Más sobre Camilo Mejía:

Sitio oficial en The Peace Abbey

Amnistía Internacional: El sargento Camilo Mejía Castillo, preso de conciencia