Israel y los Territorios Ocupados: Bajo los escombros Extracto del informe de Amnistía Internacional sobre demolición de viviendas y destrucción de tierras y bienes Información extraída del sitio web de Amnistía Internacional
18 de mayo de 2004
En los últimos tres años y medio, el ejército y las fuerzas de seguridad israelíes han destruido en Israel y los Territorios Ocupados más de 3.000 viviendas, inmensas extensiones de tierra de cultivo y centenares de bienes más. Decenas de miles de hombres, mujeres y niños han perdido su hogar y sus medios de vida. Miles de viviendas más han sufrido daños, en muchos casos irreparables, y decenas de miles corren peligro de ser demolidas. Los desalojos forzosos y las demoliciones de viviendas suelen llevarse a cabo sin previo aviso y a menudo de noche. Apenas se da tiempo a las familias para que abandonen sus casas, y mucho menos para que saquen de ellas sus pertenencias. A menudo la única advertencia es el estruendo de los bulldozer del ejército israelí, por lo que la gente casi no tiene tiempo de huir antes de que las máquinas comiencen a destruir sus casas. En la mayoría de los casos, las autoridades israelíes sostienen que si se destruyen viviendas, tierras de cultivo y otros bienes es por "necesidades militares y de seguridad", y si no, la justificación es la falta de permiso de construcción. El resultado es siempre el mismo: la familia se queda sin casa y en la indigencia, por lo que se ve obligada a depender de la caridad de sus parientes y de las organizaciones humanitarias para su alojamiento y sustento. En Israel, la demolición de viviendas afecta fundamentalmente a las casas de los ciudadanos palestinos de Israel (árabes israelíes) y está vinculada a la política estatal de confiscación en gran escala de tierras, la imposición de restrictivos reglamentos de urbanismo en el sector árabe y la distribución discriminatoria de las tierras del Estado. La suma de estos factores hace que a los árabes israelíes les resulte muy difícil o, a menudo, imposible obtener permiso de construcción para satisfacer su creciente necesidad de viviendas. Aunque las infracciones de los reglamentos de urbanismo y construcción son también generalizadas en el sector judío, es en el árabe donde se procede con frecuencia a la demolición de viviendas.
Una violación al derecho internacional En los Territorios Ocupados, la destrucción de viviendas y tierras palestinas está vinculada a la política israelí de apropiación de la mayor cantidad posible de las tierras ocupadas, en especial mediante la creación de asentamientos, lo cual constituye una violación de derecho internacional. Israel tiene derecho a tomar medidas razonables, necesarias y proporcionadas para proteger la seguridad de sus ciudadanos contra atentados suicidas con bomba y otros ataques de palestinos. Sin embargo, de acuerdo con el derecho internacional, Israel, como potencia ocupante, tiene prohibido destruir bienes palestinos si no es absolutamente necesario por motivos militares legítimos, no para ampliar asentamientos ilegales o para crear su infraestructura ni como represalia por ataques de palestinos. En los últimos tres años y medio, el ejército israelí ha perpetrado una destrucción masiva de viviendas y bienes en toda Cisjordania y la Franja de Gaza, que no estaba justificada por necesidades militares. Algunos de estos actos de destrucción constituyen infracciones graves del cuarto Convenio de Ginebra y son crímenes de guerra. Entre sus recomendaciones, Amnistía Internacional insta a las autoridades israelíes a que anulen todas las órdenes de demolición de viviendas construidas sin permiso y declaren una suspensión de los desalojos forzosos y las demoliciones de viviendas; que garanticen que las leyes y políticas que regulan la calificación y distribución de la tierra se reformen y se apliquen de manera no discriminatoria; que concedan reconocimiento jurídico a los pueblos no reconocidos y seguridad de tenencia a sus habitantes; que pongan fin a la demolición de viviendas como medida punitiva y a la destrucción de viviendas, tierras y otros bienes sin necesidad militar absoluta; que detengan la creación y expansión de asentamientos israelíes e infraestructuras conexas en los Territorios Ocupados y tomen medidas para evacuar a los civiles israelíes que viven en estos asentamientos; que detengan la construcción de la valla/muro dentro de los Territorios Ocupados y eliminen las partes ya construidas; que investiguen todos los casos de destrucción y confiscación de bienes de los últimos tres años y medio y ofrezcan reparación a las personas cuyos bienes han sido destruidos ilegalmente; que inviten a la comunidad internacional a desplegar observadores que vigilen la conducta del ejército israelí, los grupo palestinos armados y las fuerzas de seguridad palestinas. Amnistía Internacional insta a la Autoridad Palestina a que tome todas las medidas posibles para impedir los ataques de particulares y grupos armados palestinos contra civiles israelíes y para garantizar que tales particulares y grupos no inician enfrentamientos armados desde zonas civiles residenciales. La organización reitera su llamamiento a todos los grupos armados palestinos para que pongan fin de inmediato a los ataques contra civiles israelíes.
Otros problemas en Palestina-Israel
La cuestión de los desalojos forzosos, la demolición de viviendas y la destrucción de bienes en los Territorios Ocupados es sólo una de las muchas sobre las que Amnistía Internacional hace campaña. Otros asuntos que la organización considera motivos de preocupación son: · las ejecuciones extrajudiciales y otros
homicidios ilegítimos de palestinos, perpetrados por el ejército
y las fuerzas de seguridad israelíes; Estos y otros motivos de preocupación se tratan en numerosos informes y otros documentos publicados por Amnistía Internacional en los últimos años. En los últimos tres años y medio, el ejército israelí ha matado a unos 2.500 palestinos, en su mayoría desarmados y entre los que había unos 450 niños. Los grupos armados palestinos han matado a más de 900 Israelíes, en su mayoría civiles y entre los que había más de un centenar de niños. Decenas de miles de personas han sufrido lesiones, y muchas se han quedado lisiadas para toda la vida. Las restricciones sin precedente de la libertad de circulación impuesta por Israel a los 3.500.000 palestinos de los Territorios Ocupados ha causado sufrimientos indecibles al impedir a los palestinos el acceso a sus lugares de trabajo, a los centros educativos y médicos y a otros servicios básicos. El desempleo ha ascendido a más del 40 por ciento, dos tercios de la población viven por debajo del umbral de pobreza y la desnutrición y otros problemas de salud van en aumento.-
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