Citar como: http://www.puertachile.cl/sociedad/2004_inmunidad_icc.htm

 

Corte Penal Internacional : ¿El fin de la impunidad norteamericana?

Compilado por Felipe Elgueta Frontier

 

Ante los recientes escándalos relacionados con violaciones a los derechos humanos cometidas por soldados de Estados Unidos, la superpotencia desistió de pedir al Consejo de Seguridad la prolongación de la inmunidad de sus nacionales ante la Corte Penal Internacional (CPI). Algunos consideran este hecho como un gran avance de la justicia internacional. Otros, sin embargo, señalan que no tendrá consecuencias prácticas.

A continuación, una breve introducción al tema y dos opiniones contrastantes sobre este reciente acontecimiento.

Concepción, 28 de junio de 2004

 

 

Introducción: Estados Unidos versus la CPI

1. "Una victoria para la justicia internacional y el imperio de la ley"

2. "Un tropiezo puramente formal"


Iraquíes en una manifestación anti-norteamericana frente a la prisión
de Abu Ghraib / Foto: AP

 

 

Introducción: Estados Unidos versus la CPI

Extraído de Amnesty International

 

Estados Unidos de América es el único Estado que se opone activamente a la Corte Penal Internacional (CPI). Su oposición a la Corte se remonta a la adopción del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (en adelante, el Estatuto de Roma) en 1998, siendo uno de los siete Estados que votaron en contra de la adopción del Estatuto.

No obstante, el 31 de diciembre de 2000 el presidente Bill Clinton firmó el Estatuto de Roma, hecho que tuvo una repercusión positiva a favor de la Corte. Sin embargo, la postura de Estados Unidos ha cambiado radicalmente desde que el presidente Bush accedió al poder en el año 2001. El 6 de mayo de 2002, el gobierno estadounidense dio el paso sin precedentes de negarse a reconocer su firma del Estatuto de Roma e inició una campaña mundial para debilitar la Corte Penal Internacional y conseguir impunidad para todos los ciudadanos estadounidenses frente a la jurisdicción de la Corte.

Actualmente, Estados Unidos está llevando a cabo acciones de acercamiento a gobiernos de todo el mundo y les está pidiendo que firmen acuerdos ilegales de impunidad. Estos acuerdos establecen que los gobiernos no entregarán ni trasladarán a ciudadanos estadounidenses acusados de genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra a la Corte Penal Internacional si ésta lo solicita. El 1° de julio de 2003, Estados Unidos anunció la retirada de ayuda militar a 35 Estados que han ratificado el Estatuto de Roma y se han negado a firmar los mencionados acuerdos bilaterales de impunidad.

 

 

1. La retirada de Estados Unidos: la determinación de la comunidad internacional

es "una victoria para la justicia internacional y el imperio de la ley"

Comunicado de prensa de Amnistía Internacional

Extraído de Amnesty International, 24 de junio de 2004

 


Irene Khan Foto: AI

Amnistía Internacional aplaude la determinación de la comunidad internacional, que ha llevado a Estados Unidos a retirar su propuesta de renovación una vez más de las resoluciones 1422 y 1487 del Consejo de Seguridad de la ONU, relativas a exclusión de los participantes en operaciones de mantenimiento de la paz de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional (CPI).

"Es una victoria para la justicia internacional y el imperio de la ley –ha manifestado Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional– La comunidad mundial ha enviado el mensaje inequívoco de que no apoyará los continuos intentos de menoscabar la CPI"

No obstante, a Amnistía Internacional le preocupa que Estados Unidos continúe oponiéndose a la CPI y negociando acuerdos de impunidad con países concretos para conseguir que los ciudadanos estadounidenses no estén sujetos a la jurisdicción de la CPI. Amnistía Internacional cree que estos acuerdos menoscaban la justicia internacional y son innecesarios, ya que la CPI sólo puede ejercer su jurisdicción si los Estados no pueden o no están realmente dispuestos a procesar a los autores de los peores delitos posibles según el derecho internacional.

"Esperamos que la decisión de hoy anime a Estados Unidos a revisar su oposición a la CPI y a sumarse a la comunidad mundial en la reafirmación de la primacía del derecho internacional –ha manifestado Irene Khan–. El trato dispensado a los presos iraquíes es un ejemplo del manifiesto desprecio mostrado al imperio de la ley, y el gobierno de Bush debería estar haciendo cuanto esté en su mano para apoyar los principios plasmados en la CPI."

Amnistía Internacional ha analizado las resoluciones 1422 y 1487 y ha llegado a la conclusión de que son ilegítimas, ya que con ellas se intenta menoscabar el Estatuto de Roma, la Carta de las Naciones Unidas y otras disposiciones del derecho internacional.

"Estas resoluciones no tienen cabida en el nuevo sistema de justicia internacional, en el que se intenta garantizar que nadie disfruta de impunidad por los peores delitos que conoce la humanidad, a saber: el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra", ha manifestado Irene Khan para concluir.

 

 

2. Para la superpotencia, esto no es más que "un tropiezo puramente formal"

Alejandro Teitelbaum, Alai-Amlatina

Extraído de Rebelión, 26 de junio de 2004


Estados Unidos desistió de pedir al Consejo de Seguridad la prolongación de la inmunidad de sus nacionales ante la Corte Penal Internacional (CPI), porque no ha podido obtener el apoyo mínimo indispensable de nueve de los quince Estados Miembros del Consejo.

Manifiestamente, los Gobiernos representados en el Consejo de Seguridad tocaron fondo en materia de servilismo a los Estados Unidos votando el 8 de junio la Resolución 1546, que dio una apariencia de legitimidad a la agresión, ocupación y colonización de Irak.

Votar nuevamente la inmunidad de los estadounidenses ante la CPI, como lo hicieron en 2002 y en 2003, después del mediatizado escándalo de las torturas en la prisión de Abu Ghraib, hubiera significado para los Estados Miembros del Consejo de Seguridad reconocer públicamente su condición de felpudos del Gobierno de los Estados Unidos.

Por eso, para salvar la cara ante la opinión pública internacional, esta vez se permitieron decir no al "Big boss", sobre todo porque su negativa no tiene consecuencia práctica alguna en cuanto a la inmunidad e impunidad de que gozan los ocupantes en Irak.

En efecto, dicha inmunidad ante la CPI subsiste porque no siendo Estados Unidos parte del Tratado de Roma, además del mismo Consejo de Seguridad (donde Estados Unidos puede oponer su veto), el único que podría denunciar ante la CPI a ciudadanos de Estados Unidos por crímenes cometidos en Irak, sería un Gobierno iraquí (artículo 12 del Estatuto de la Corte). Pero, en el supuesto (difícilmente imaginable por ahora) de que lo quisiera hacer, se lo impide la Coalition Order Nº 17.

La Coalition Order Nº 17 forma parte del cuerpo normativo dictado por el ocupante que rige actualmente en Irak. Dicha Orden ha concedido la inmunidad de jurisdicción a los ocupantes y a sus contratistas. Cabe suponer que entre los "contratistas" que gozan de inmunidad están los especialistas en interrogatorios de las empresas privadas CACI International y Titán International, contratadas por el ocupante, que actuaron en la prisión de Abu Ghraib y están acusados de torturas.

Suponiendo (primera hipótesis surrealista) que el Gobierno iraquí elegido por los estadounidenses quisiera denunciar ante la CPI los crímenes cometidos por sus mandantes, se encontraría por lo menos con los siguientes obstáculos:

1) La Coalition Order Nº 17, como hemos señalado. Y si quisiera derogar dicha Orden (segunda hipótesis surrealista) se encontraría con un segundo obstáculo:

2) El artículo 1 de la Resolución 1546 del Consejo de Seguridad que ordena al Gobierno iraquí que debe asumir el 1º de julio, abstenerse de adoptar cualquier medida que afecte al destino del Irak más allá del período provisional.

Lo que debe interpretarse en el sentido de que dicho Gobierno no puede modificar las normativas existentes en el momento de asumir sus funciones.

3) Y el último obstáculo, pero no el menos importante, es la presencia disuasiva de un ejército de ocupación de 160.000 hombres, cuyo comando supremo está muy poco inclinado a que se ponga en tela de juicio la impunidad de su personal.

Todo esto no significa que no haya que celebrar este pequeño tropiezo, puramente formal, de la superpotencia. Sin incurrir en la exageración de calificarlo como " triunfo de los derechos humanos", porque no es tal.

 

Más sobre la Corte Internacional Penal:

Sitio oficial de la CPI

La CPI en Amnistía Internacional