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La religión fue el factor determinante en la carrera presidencial Estados Unidos: Elecciones 2004 Publicado originalmente en inglés por Ekklesia, 3 de noviembre de 2004 Traducción de Felipe Elgueta Frontier
La religión fue el factor determinante en la votación para la carrera presidencial del 2004, según una encuesta realizada a la salida de los locales de votación por la agencia noticiosa Associated Press. En particular, las visiones fundamentalistas y conservadoras hicieron que los votantes consideraran la moral privada como un asunto más importante que Irak, la guerra contra el terrorismo o la economía. Según la encuesta, el 22 por ciento del electorado dijo que los “valores morales” fueron el tema que más influyó en su votación, comparado con el 20 por ciento que citó la economía, el 19 por ciento que citó el terrorismo y sólo el 15% para el cual Irak fue el tema clave. Campañas de organizaciones como la comunidad Sojourners en Washington D.C., alentaron a los evangélicos y a otros cristianos a considerar la pobreza, la justicia y la guerra en Irak como legítimas preocupaciones cristianas. Sin embargo, sus llamados parecen haberse encontrado con muchos oídos sordos. Cuatro de cada cinco votantes que citaron los valores morales como su tema clave en la elección, votaron por el presidente Bush, tal como lo hicieron, en la misma proporción, los que citaron el terrorismo. Por el contrario, aquellos más preocupados por la economía votaron en una proporción de cuatro a uno por el senador Kerry, al igual que tres de cada cuatro de los que citaron a Irak como su preocupación principal. Durante la campaña, las encuestas mostraron un aumento constante en la cantidad de votantes que citaba asuntos morales como el aborto como el principal desafío que enfrentaba el país. George Bush también intentó arrinconar el voto cristiano conservador usando el último de tres debates televisivos con su rival demócrata John Kerry para incluir a Dios en su campaña. En la elección del año 2000, muchos analistas vieron una nación que se partía por la mitad. Los demócratas se concentraban cada vez más en las regiones urbanas costeras, de valores liberales, mientras los republicanos eran más rurales, sureños o del medio oeste, y defendían valores conservadores en temas como el control de armas y el aborto. Sin embargo, lo que más ha dividido a los votantes en esta elección, son las opiniones con respecto a la guerra en Irak y a nuevos problemas morales como la investigación con células madres y los matrimonios de un mismo sexo. Aquellos contrarios al matrimonio homosexual, por ejemplo, votaron fuertemente por Bush, tal como lo hicieron aquellos que se oponían al aborto. Y el electorado se dividió claramente en torno a Irak. Entre los votantes que rechazaban la decisión de ir a la guerra (47 por ciento del electorado) se observó un fuerte apoyo al senador Kerry. Las divisiones en el electorado estadounidense se expresan mejor en la clara segmentación observada en los patrones de votación en función de la asistencia a la iglesia. Dos tercios de los votantes que asistían regularmente a servicios religiosos (una vez a la semana o más), respaldó al presidente Bush en lugar del señador Kerry. Este grupo constituye el 40% del electorado. Por el contrario, aquellos que nunca asisten a estos servicios, respaldaron a los demócratas en la misma proporción; pero ellos constituyen sólo el 15% del electorado. La capacidad del partido republicano para movilizar su base religiosa bien puede haber sido el factor decisivo en la que ha sido una de las elecciones más estrechas en la historia de los EEUU. Sin embargo, fue también una de las más conflictivas y amargas, motivando incluso que los cristianos del Reino Unido enviaran observadores electorales a los EEUU. La carta de la religión, jugada fuertemente por ambos bandos, fue también problemática para los dos candidatos. El televangelista Pat Robertson declaró que, antes de que las tropas de EEUU invadieran Irak, le había advertido al presidente Bush que los norteamericanos sufrirían bajas, a lo que Bush habría respondido: “Oh, no. No vamos a tener ninguna baja”. Algunos evangélicos criticaron a Bush por su “teología de guerra”, mientras que otros lanzaron una campaña para aclarar que Dios no era “ni republicano ni demócrata”. Un abogado estadounidense conservador intentó incluso conseguir el apoyo del Vaticano en su iniciativa para declarar hereje al señador John F. Kerry por su postura acerca del aborto.-
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