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Algunos demócratas creen que su partido
debería ser más religioso por David D. Kirkpatrick Publicado originalmente en inglés por el New York Times, 17 de noviembre de 2004 Traducción y subtítulos de Felipe Elgueta Frontier
Más explícitos en lo religioso Del matrimonio homosexual a las uniones civiles
Introducción Derrotados por una campaña republicana con un fuerte énfasis en la fe cristiana, algunos demócratas luchan por sacudirse su imagen secular impulsando iniciativas para organizar a la "izquierda religiosa" y debatiendo cambios acerca de la forma de abordar los conflictivos temas del matrimonio homosexual y el aborto. Algunos califican la pasada elección como una advertencia. "No se puede permitir que todos los que van a la iglesia voten por los republicanos; sencillamente no se puede", dijo Al From, fundador del Consejo para el Liderazgo Demócrata, durante un foro acerca de la elección realizado la semana pasada. Algunos religiosos tradicionalistas como el Dr. Richard Land, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la conservadora Convención Bautista del Sur, así como Jim Wallis, del grupo evangélico liberal Sojourners, dicen que personeros demócratas les están pidiendo consejo acerca de cómo alcanzar a los cristianos conservadores. Y ellos y algunos partidarios teológicamente ortodoxos de Bush dicen que es posible que a los demócratas no les cueste mucho tener llegada entre sus feligreses, siempre que el partido demuestre una actitud más amistosa hacia las creencias religiosas y modere, aunque sea modestamente, su apoyo a los derechos abortivos. "No sería difícil", dijo el Reverendo Richard John Neuhaus, editor de la revista First Things, un católico conservador que ha asesorado a Bush acerca de cómo manejar el tema del aborto.
Virando hacia el centro Pero los demócratas discrepan acerca de cómo formalizar las credenciales espirituales del partido. Algunos le restan importancia a la necesidad de cambios, diciendo que las encuestas mal formuladas que se aplicaron a la salida de los locales de votación están sobreestimando el impacto de los votantes cristianos conservadores. Otros argumentan que los demócratas necesitan reformular sus posturas en un lenguaje más moral y religioso. Y un grupo envalentonado de adherentes demócratas y líderes religiosos afines, advierte que Bush se han adelantado a los demócratas al desplazarse hacia el centro en temas sociales como el aborto, que son de interés de los tradicionalistas religiosos, y argumentan que el partido debería manifestar públicamente su aceptación hacia quienes se oponen al aborto desde sus propias filas, y talvez incluso ceder en su oposición a ciertas restricciones al aborto. En una entrevista, From señaló que los republicanos invitaron a hablar en su convención nacional a personeros que discrepaban de la postura del partido acerca del derecho al aborto, como el gobernador Arnold Schwarzenegger de California y Rudolph W. Giuliani, el ex alcalde de Nueva York. Los demócratas deberían obrar de la misma manera, sostuvo. "Quiero ganar algunas personas que sean pro-vida, porque probablemente ellas coinciden con nosotros en un montón de otras cosas", dijo From. Sin embargo, incluso esto sería del todo inaceptable para algunos demócratas. Ningún miembro destacado que se oponga al aborto se ha acercado nunca al podio de una convención demócrata desde 1992, cuando los grupos por el derecho al aborto bloquearon un discurso sobre el tema, que iban a ser pronunciado por Robert P. Casey, gobernador de Pensilvania y católico practicante.
"Nuestra plataforma política y las bases del partido apoyan el derecho al aborto", dijo Elizabeth Cavendish, presidenta interina de Naral Pro-Choice America. El partido necesita más lenguaje religioso, dijo la señora Cavendish, pero no nuevas posturas. Muchos demócratas coinciden con ella. Citando estadísticas que muestran que la tasa de abortos cayó durante el mandato del presidente Bill Clinton y subió bajo el del presidente Bush, ellos argumentan que el partido puede atraer a los votantes religiosos sin tener que retractarse de su postura actual acerca del derecho al aborto, sino sólo reemplazando el debate acerca de la legalidad por uno acerca de la frecuencia del procedimiento. Esto recuerda la declaración de Clinton acerca de que el aborto debía ser "seguro, legal y escaso".
Más explícitos en lo religioso "Nos gustaría ver menos abortos y queremos que nuestros hijos aprendan buenos valores", dijo la representante Rosa DeLauro, demócrata de Connecticut, una católica que ha liderado los esfuerzos de su partido por atraer a los votantes religiosos y que fue presidenta de su comité de plataforma política en el 2004. Los demócratas necesitan demostrar que el acceso a atención de salud, empleo y educación sexual es capaz de reducir la cifra de procedimientos abortivos, aun cuando el aborto no sea declarado ilegal, dice la señora DeLauro. Al mismo tiempo, señala, los demócratas necesitan enfatizar los imperativos religiosos que hay tras "la insistencia en una real reforma de la atención de salud, la renuencia ante la guerra y las alternativas al aborto, tales como la adopción", según lo expresa en una carta dirigida al Cardenal Theodore E. McCarrick de Washington, la cual fue firmada por docenas de congresistas católicos en mayo pasado. "Hay una abrumadora cantidad de demócratas que son personas de fe'', dice la señora DeLauro. "Necesitamos ser más explícitos y más públicos acerca de nuestras convicciones y nuestras creencias". Los adherentes demócratas también están impulsando iniciativas que partieron en los últimos meses de la campaña para aglutinar a las iglesias y grupos religiosos ya inclinados a ponerse de su lado. Las conferencias telefónicas semanales realizadas por los líderes cristianos progresistas durante el período de elecciones, se han convertido en un foro para trazar estrategias y coordinar acciones, tal como lo han hecho los conservadores, según dicen. Por ejemplo, cuando Bush escogió al consejero de la Casa Blanca, Alberto R. Gonzales, para el cargo de secretario de justicia, miembros liberales del clero cristiano inmediatamente se reunieron a planear una declaración criticando a Gonzales por escribir memorandos que parecían apoyar el uso de torturas, dijo Tom Perriello de Res Publica, un grupo que ayuda a organizar estos contactos. Perriello dijo que muchos de los líderes religiosos involucrados también están presionando a los demócratas para que sean más enérgicos en la lucha contra la pobreza y en la promoción de la "justicia social"; pero también para que moderen su postura sobre el aborto. "Existe el interés de encontrar una vía intermedia", dice él. "Esto viene desde antes del año electoral, pero hay un poco más de disposición a escuchar ahora".
Del matrimonio homosexual a las uniones civiles Luego de la derrota electoral, algunos demócratas también dicen que su partido necesita hacer algo más que hablar de religión si quiere ganar más votantes entre los feligreses. Sostienen que Bush aventajó al senador John Kerry con posturas cuidadosamente elaboradas sobre el aborto y el matrimonio homosexual. Aun cuando Bush apoyaba una enmienda constitucional para prohibir el matrimonio homosexual, también enfatizó la tolerancia, rompiendo con sus partidarios cristianos más conservadores al decir repetidamente que era partidario de permitir que los estados reconocieran a las parejas de un mismo sexo de alguna otra manera, como uniones civiles. La postura oficial de Kerry sólo difería en cuanto a la necesidad de enmendar la Constitución; pero rara vez tocó el tema. Aunque pocos demócratas están dispuestos a ceder en su oposición a la enmienda federal propuesta, muchos demócratas y cristianos liberales dicen privadamente que talvez sea necesario distanciarse de manera más decidida de la idea de un matrimonio homosexual y adoptar, en cambio, una visión cercana a la de Bush y su apoyo a las uniones civiles. "No lo llamemos matrimonio", dijo Jim Wallis de Sojourners, quien dirigió la palabra en el almuerzo para personalidades religiosas realizado durante la convención demócrata de este año. "La cultura no está lista para eso. El principio es la protección legal de las parejas de un mismo sexo. Esto pondría fin a la discusión, y este tema nunca más ganaría ni perdería elecciones".
¿Pro-vida?
Pero es la cuidadosa postura de Bush sobre el aborto lo que ha generado la mayor reflexión. Aunque puso fin al financiamiento federal de grupos internacionales que apoyaban el aborto, nunca se ha comprometido explícitamente a oponerse a los principales precedentes legales sobre los que se sustenta el derecho al aborto. En lugar de ello, se refiere a la noción menos explícita de una "cultura de la vida" y cuenta como un logro importante la prohibición de un tipo de procedimiento –cuyos oponentes denominan aborto por nacimiento parcial–, medida que fue aprobada con apoyo de los dos partidos. "Se atribuye el crédito por una postura de línea dura sobre el aborto que él nunca ha adoptado en realidad", dijo Wallis, señalando que los demócratas podrían "cambiar todo el panorama" si moderaran su propia postura. El representante Tim Ryan, demócrata de Ohio, afirmó que en la crucial región del Medio Oeste norteamericano, la aparente inflexibilidad con respecto al derecho al aborto fue una pesada carga para los candidatos demócratas. Al igual que la mayoría de los demócratas, Ryan dijo que apoyaba los precedentes judiciales que establecían el derecho al aborto; pero argumentó que el partido debía moderar su oposición a la prohibición del aborto por nacimiento parcial, a las leyes de notificación parental y al proyecto que establece como segundo crimen el daño infligido a un feto cuando se daña a una mujer embarazada. "En los estados del interior de Norteamérica, ¿cómo argumentas que matar a una mujer embarazada no es un doble homicidio?", dijo. Es posible que basten sólo unas pocas modificaciones para que los demócratas empiecen a ganar adhesión entre los cristianos ortodoxos, dijo el Padre Neuhaus de First Things. "Para ser perfectamente cínico acerca de ello", dijo el Padre Neuhaus, "¿qué tendría que hacer un líder demócrata, una Hillary Clinton incluso? Pues podría declararse contraria al aborto por nacimiento parcial. Podría declararse a favor de la notificación parental. Podría empezar a mostrarse como una partidaria moderada del derecho al aborto y, talvez con algo de prestidigitación lingüística, hasta moderadamente pro-vida".
Mucho por hacer Los investigadores dicen que los demócratas bien podrían encontrar terreno fértil entre los conservadores teológicos, siempre que el partido logre librarse de su reputación secular y de aquellos temas sociales que son fuente de división. Muchos cristianos conservadores que votan por los republicanos debido a sus visiones acerca del aborto y el matrimonio homosexual, son de clase media u obrera y a menudo tienen visiones liberales acerca de la economía, el bienestar social y el medioambiente, dijo John Green, cientista político de la Universidad de Akron que realiza encuestas sobre religión y política. Pero para alcanzar a los votantes religiosos, dice Green, los demócratas "tienen un enorme trabajo por delante''. A algunos demócratas les preocupa que el partido pueda llegar demasiado lejos en su intento por agradar a los votantes religiosos. El representante Jerrold Nadler de Nueva York, demócrata y judío, argumenta que no hay evidencia de que este año más gente haya votado “basada en la fe” en comparación con las elecciones de hace cuatro años. En todo caso, si Bush renueva sus populares llamados para obtener financiamiento federal para aquellos servicios sociales que trabajan sobre la base de la religión, acotó Nadler, los demócratas se verían obligados a oponérsele. "Si se usa financiamiento federal, no se puede discriminar", dijo. "No podemos comprometernos en algo así".-
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