Desde hace más de un año, en su provincia occidental de Darfur, el gobierno árabe ha estado enviando sus bombarderos y armando una milicia conocida como los Janjaweed para hacer una limpieza étnica de los africanos negros de las tribus Fur, Masalit, y Zaghawa, a las que el gobierno acusa de respaldar una rebelión. El Grupo Internacional de Crisis estima que el conflicto ya ha cobrado 30.000 vidas y ha desplazado a 1.2 millones de personas. El administrador de USAID, Andrew S. Natsios, predice que hasta un millón de personas podría morir de inanición y enfermedades durante la presente estación lluviosa si los sudaneses continúan negando el acceso a las agencias de ayuda. Hasta ahora, la comunidad internacional ha hecho muy poco en respuesta a esta situación. La administración Bush teme que, si aleja al gobierno de Jartum de Darfur, socavará uno de sus más notables éxitos africanos: el posible término de 21 años de guerra civil en el sur de Sudán. China y Francia se han opuesto a una resolución del Consejo de Seguridad de la O.N.U. que exige que Jartum detenga la violencia y permita el acceso inmediato de entidades humanitarias porque tienen inversiones petroleras en Sudán. Tanto Rusia como Pakistán –miembro rotativo del Consejo de Seguridad– están combatiendo insurgencias dentro de sus propios territorios y afirman que una resolución infringiría la soberanía sudanesa. Durante el año pasado en Estados Unidos, mientras las razones de seguridad nacional esgrimidas para la guerra en Irak se debilitaban, la administración Bush se volvía cada vez más hacia el lenguaje moral para justificar su invasión. Por eso llama tanto la atención que haya permanecido tan pasiva ante la mayor emergencia moral que vive el planeta hoy. Aun cuando los Estados Unidos resolvía nunca más estar pasivo ni permitir el genocidio en Irak, permanecía pasivo y permitía el genocidio en Darfur, Sudán. Sólo en los últimos días se ha visto una mayor voluntad para una intervención internacional en Sudán. El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, informó del logro de una serie de compromisos de parte del gobierno sudanés para solucionar la crisis humanitaria. Tras reunirse con el presidente Omar al Bashir en la capital Jartum, Annan dijo que existía un compromiso de perseguir a aquellos que han sido acusados de violar los derechos humanos, y de compensar a las víctimas. Entre tanto, el secretario de Estado de EEUU, Colin Powell también visitó el país y dijo que el gobierno de Sudán tiene que refrenar a las milicias y permitir un mejor acceso para el arribo de la ayuda humanitaria. Al igual que Annan, Powell dijo que es posible que el Consejo de Seguridad adopte medidas en contra del gobierno sudanés si éste no realiza las acciones comprometidas para resolver la crisis humanitaria en la región de Darfur.-
Más sobre la crisis en Darfur: El nuevo genocidio africano en El Mundo Annan obtiene respuestas de Sudán en BBC Mundo, 3 de julio de 2004 Do Something en The New Republic, 2 de julio de 2004 S.O.S. Darfur en Rebelión, 1° de julio de 2004 |