Citar como: http://www.puertachile.cl/sociedad/2004_chile_elecciones.htm

 

El gobierno sigue ganando y las minorías siguen perdiendo

Elecciones municipales en Chile

por Felipe Elgueta Frontier

 

Concepción, 1° de noviembre de 2004

 

Antes de las recientes elecciones municipales, oíamos las declaraciones de varios candidatos derechistas que señalaban que la elección de alcaldes y concejales es “la menos política de todas” (en comparación con las presidenciales y parlamentarias). Sin embargo, al finalizar el proceso, todas las cuentas que se sacan son políticas.

 

Ganó el gobierno

La gobernante Concertación canta victoria, con su 48 por ciento de los votos en la elección de concejales y 45 por ciento en la de alcaldes, contra los respectivos 39 y 38 por ciento obtenidos por la Alianza opositora derechista. Estos resultados dan una clara ventaja a la coalición oficialista y demuestran lo errado del pronóstico del aspirante presidencial opositor y actual alcalde de Santiago, Joaquín Lavín, quien esperaba “un fallo fotográfico”.

El oficialista Partido Demócrata Cristiano (DC) se alza como la primera fuerza política al obtener un 20 y un 22 por ciento de los votos en las elecciones de concejales y alcaldes, respectivamente, superando a la opositora Unión Demócrata Independiente (UDI) que obtuvo un 19% en ambos casos. Esto significa también una derrota para la oposición, puesto que la UDI aspiraba no sólo a superar su 15,9 por ciento del año 2000, sino a alcanzar entre un 23 y 25 por ciento para ratificar su condición de partido más poderoso, obtenida en las parlamentarias de 2001.

 

Paradojas regionales

Es la primera vez que se realizan elecciones separadas de alcaldes y concejales, lo que ha permitido que se produzcan algunas llamativas paradojas.

En nuestra región del Biobío, los resultados de la elección de concejales reflejaron claramente el ya tradicional apoyo a la coalición gobernante. Sin embargo, en algunos casos no ocurrió lo mismo con las respectivas elecciones de alcalde.

En las comunas de Penco y Talcahuano, por ejemplo, los partidos de la Concertación insistieron erróneamente en intentar la reelección de alcaldes que ya habían estado en ejercicio durante varios períodos consecutivos. El desgaste del apoyo electoral a estos candidatos significó que se perdiera el alcalde de Penco y que el alcalde de Talcahuano ganara por un angustioso margen de unos pocos cientos de votos. Esto, pese a que la Concertación siguió obteniendo la mayoría de los votos en las correspondientes elecciones de concejales.

En Concepción, la partidocracia concertacionista nunca se ha destacado por su habilidad para presentar buenos candidatos a estos comicios. En la elección anterior, intentaron erróneamente la reelección del socialista Ariel Ulloa, con la consiguiente victoria de la candidata Jacqueline van Rysselberghe de la UDI. Cuatro años más tarde, la actual alcaldesa ha vuelto a ganar los comicios y por una ventaja aplastante de 17% sobre el oficialista Jorge Matute de la DC. Pese a ello, la Concertación siguió obteniendo la mayoría de los votos en la elección de concejales de la misma comuna.

 

Perdieron los de siempre

Tanto la Concertación como la Alianza perdieron un pequeño porcentaje de votos en comparación con las elecciones municipales del año 2000. Esto coincide con un aumento en el apoyo a los candidatos del pacto comunista-humanista, en el caso de los concejales (9%), y a los candidatos independientes, en el caso de los alcaldes (10%).

Pese a haber obtenido un 9% de los votos en la elección de concejales a nivel nacional, el pacto comunista-humanista sólo obtuvo un 4% de los concejales electos (90 de un total de 2.130). Al mismo tiempo, la Concertación y la Alianza obtuvieron proporcionalmente más concejales que votos.

Esta distorsión es causada por el sistema actualmente vigente, en el que los votos obtenidos por los candidatos de un mismo pacto generan una “bolsa común”, lo que permite que parte de la votación obtenida por los candidatos con mejores resultados “chorree” a sus compañeros de lista.

En Concepción, por ejemplo, el candidato derechista Enrique van Rysselberghe obtuvo un 30% de los votos, lo que permitió la elección por “chorreo” de sus compañeros de lista Patricio Lynch y Fernando González, cada uno de los cuales obtuvo menos de un 2% de los votos. Al mismo tiempo, en la Concertación resultó electa Pamela Santos de la DC con apenas un 2% de los sufragios debido a la alta votación obtenida por sus dos correligionarios. Estos tres candidatos obtuvieron menos votos que el socialista Juan Inostroza (5%) y el comunista Gorky Díaz (4%), quienes no fueron electos.

Este sistema no sólo permite la elección de ciertos candidatos con una mínima votación, sino que tampoco permite una representación de las fuerzas políticas que sea proporcional a los votos obtenidos por ellas. En Concepción, por ejemplo, un sistema proporcional habría permitido la elección de 4 concejales oficialistas, 3 derechistas y 1 comunista, en lugar de 4 oficialistas y 4 derechistas. Esta distorsión en perjuicio de los grupos políticos minoritarios se repite en muchas otras comunas del país.

 

La semi-democracia chilena

Pese a lo que hemos escuchado reiteradamente en numerosos discursos oficiales, Chile no tiene “una larga tradición democrática”. Durante buena parte de nuestra historia, el voto fue derecho de unos pocos, y durante el siglo veinte tuvimos varios períodos dictatoriales; el último de ellos, bastante prolongado.

Tras quince años de pos-dictadura, nuestro sistema electoral aún no permite representar fielmente la pluralidad de pensamientos políticos que existen en nuestro país. Así como la elección de concejales adolece de distorsiones que reducen la representación de las minorías, el sistema binominal parlamentario tiene un efecto similar pero más pronunciado. A instancias de la derecha política, la modificación de éste último fue un punto cuidadosamente excluido en los recientes acuerdos para reformar la Constitución heredada de la dictadura. Este sistema genera una homogenización artificial del espectro político y un aparente bipartidismo copiado de los Estados Unidos.

Alrededor de un 10% de los electores votó nulo o blanco en esta elección. Muchos otros ni siquiera se tomaron la molestia de votar o inscribirse para ello. El sistema electoral debe ser modificado para permitir la participación de opciones aún más diversas que enriquezcan un espectro político que parece incapaz de encantar a tantos, especialmente a los jóvenes.-

 

Más información:

Elecciones municipales (sitio oficial del Gobierno de Chile)