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Histórico seminario sobre Ejército y Derechos Humanos
El fin de los “enemigos internos” El primer bloque, denominado "Ideologías y derechos humanos", se inició con las palabras del ministro de Defensa, Jaime Ravinet, quien criticó los cuestionamientos efectuados por algunos sectores al Informe sobre Prisión Política y Tortura, y respaldó el reconocimiento de responsabilidades institucionales efectuado por el Ejército, pues a su juicio éste pone fin a la tesis de los “enemigos internos”, vinculada a la Guerra Fría. “Desde los años 60 –manifestó- fueron difundiéndose los conceptos y premisas doctrinarias que veían ‘enemigos internos’ en adversarios políticos”, fenómeno que “se decanta a partir del 11 de septiembre de 1973, en que tales conceptos y premisas se aplican extensivamente, con las consecuencias por todos conocidas”. “Esta visión –acotó- empieza a ser expresamente abandonada con la declaración incorporada al Libro de la Defensa Nacional de 1997 que establece que para el Estado “no es éticamente lícito obtener la seguridad de una nación pasando por sobre los valores permanentes de la justicia y dignidad humanas”. “Pero –añadió- será el reciente documento del General Juan Emilio Cheyre, precisamente titulado ‘Ejército de Chile: El fin de una visión’, el acto por el cual se abandona definitivamente en instituciones fundamentales del Estado la influencia de la Guerra Fría”. A continuación, en el foro "El impacto de las ideologías en el respeto de los derechos humanos durante el siglo XX", intervinieron el senador socialista Ricardo Núñez y el abogado Andrés Allamand, de Renovación Nacional (RN).
La responsabilidad de la izquierda El senador socialista aseguró que el Golpe de Estado de 1973 se hizo “francamente inevitable” debido al alto clima de polarización existente en el país a fines de la década del sesenta y comienzos de la del setenta, con una profunda odiosidad de la que, dijo, ha sido difícil despojarse. Asimismo, reconoció que el respeto de los derechos humanos no fue debidamente valorado e internalizado por los actores políticos de la época. El legislador agregó que la izquierda tampoco supo entender la posición de las fuerzas que se oponían a la llamada “vía chilena al socialismo”, impulsada por el ex presidente Salvador Allende. “Desde nuestra perspectiva, qué duda cabe, hicimos una lectura equivocada de la situación. No entendimos el rol de la ideología de un sector importante de la sociedad, que no estaba en condiciones de aceptar la radicalización de la vía chilena al socialismo, que no quería seguirnos en nuestra propuesta de cambios, que deseaba seguridad por sobre el salto histórico que pretendíamos”, sostuvo. A ello, el legislador agregó que "la prudencia y la apertura a otras fuerzas políticas a la que llamaba Salvador Allende, no fue escuchada por nosotros. El golpe de Estado se hizo, desgraciadamente, inevitable".
Sobre el “secuestro permanente” Por su parte, el ex presidente de Renovación Nacional, Andrés Allamand advirtió que para que Chile supere las diferencias del pasado producto de las violaciones a los derechos humanos, previamente se debe conocer toda la verdad sobre estos abusos, establecer responsabilidades políticas que llevaron al golpe de Estado de 1973, y terminar con la visión de que se trató de excesos individuales. El dirigente de oposición agregó que además se debe terminar con la “ficción sin sustancia” que ha validado el Poder Judicial, al acoger la tesis del secuestro permanente en los casos de los detenidos desaparecidos. “La Corte Suprema puede, en definitiva, aplicar o no la amnistía, pero lo que no puede hacer es valerse en un pretexto para no hacer una ni otra cosa (...) Con la tesis del secuestro permanente pasará lo mismo que a las Fuerzas Armadas con la tesis de los excesos individuales: por ser sólo una ficción sin sustancia, deberá abandonarla y entonces pagará el costo de haberla adoptado”, sostuvo.
La responsabilidad ética del Ejército
La clausura del seminario "Ejército
y derechos humanos: compromiso para el siglo XXI" estuvo a
cargo del comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre,
quien anunció la redacción de nuevas ordenanzas éticas
para regir la conducta de los uniformados, proceso que fue asesorado
por especialistas en temas éticos. En su
alocución, contenida en un documento de 19 páginas,
el militar explicó que la redacción del documento
se debe a la evolución que ha tenido “la sociedad chilena
en temas valóricos”. Cheyre también consideró necesario referirse a “lo que concierne a la responsabilidad institucional en los hechos que el país conoce. Algunos por error han deducido e insisten con simpleza que se estaría reconociendo que hubo una doctrina institucional de violaciones a los derechos humanos, la que jamás existió". El uniformado señaló que "el Ejército como institución no puede reemplazar ni en la culpa ni en la penalización de ella a quienes, apartándose de su doctrina y reglamento, cometieron delitos o faltas. Jurídicamente no cabe la posibilidad de juzgar al Ejército como institución ni mucho menos despenalizarlo o castigarlo. Las culpas, repito, son individuales y corresponde a los tribunales esclarecer las responsabilidades de autores e instigadores y dictar las penas correspondientes de acuerdo al orden legal vigente”. Sin embargo, declaró que “existen irrefutables evidencias de que en la comisión de esos delitos se empleó patrimonio institucional, de lo cual importa, de algún modo, una suerte de compromiso o de inacción de mandos en el proceso (...) En estos casos se quebraron, entre otros principios rectores, la línea de mando, el control de todo y en todo por éstos y la organización militar jerárquica, que son nuestra forma tradicional del mando y de la obediencia”. Acerca de los organismos represivos extra institucionales (DINA/CNI) a los que se destinó personal del Ejército, Cheyre aseveró que la institución “podría haberse precavido de no exponer a su personal, por tan prolongado tiempo, en actividades propias de entidades cuyos fines, métodos y medios le eran ajenos”. Por todo lo anterior, el Comandante en Jefe concluyó que “el Ejército no puede sino asumir la responsabilidad de sus decisiones institucionales de 1973, y años posteriores, así como de todas sus consecuencias, incluidas aquellas que se tradujeron en hechos punibles y moralmente inaceptables, realizados por algunos de sus miembros. ¡Y esta sí es una responsabilidad ética que no puede esquivarse!” “Estamos convencidos de que, sin perjuicio de las poderosas razones que tuvieron quienes fueron protagonistas de los acontecimientos que llevaron a la intervención militar de 1973 –que se inspiró en la certeza de la absoluta legitimidad y justicia en los fines–, se trata de procesos que los chilenos de hoy no queremos se vuelvan a repetir nunca más”.-
Más sobre el Seminario: Ejército analizará temáticas de DD.HH. este martes en un seminario en Radio Cooperativa, 7 de diciembre de 2004 Tortura: Ravinet delinea responsabilidad de mandos militares, en La Nación, 7 de diciembre de 2004 Núñez: Golpe de 1973 se hizo, desgraciadamente, inevitable en El Mostrador, 7 de diciembre de 2004 Allamand pide terminar con ''ficción'' del secuestro permanente en El Mostrador, 7 de diciembre de 2004 En septiembre Ejército contará con nuevo Código de Ética en El Mostrador, 7 de diciembre de 2004 Discurso del Comandante en Jefe del Ejército en Ejército de Chile, 7 de diciembre de 2004 Cheyre hoy: “las culpas son individuales” en La Nación, 7 de diciembre de 2004
Artículos relacionados: Miles de chilenos develan horrorosas vivencias de tortura, 10 de noviembre de 2004 Ejército de Chile acepta responsabilidad por violaciones de derechos humanos, 6 de noviembre de 2004 Ejército de Chile: Un gesto de reconciliación, 11 de julio de 2004
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