Citar como: http://www.puertachile.cl/sociedad/2004_cheyre.htm

 

Ejército de Chile: Un gesto de reconciliación

El discurso del General Cheyre a casi 31 años del golpe militar

Información extraída del sitio web del Ejército de Chile y diarios La Nación y El Sur

 


Poco después del golpe militar, soldados custodian un estadio de fútbol convertido en campo de prisioneros. Foto: Derechos Chile

Tres décadas después del golpe militar de 1973 y luego de catorce años de gobiernos democráticos, son muchas las víctimas que aún claman por justicia, mientras el país se divide entre quienes quieren esclarecer la verdad y quienes pretenden mirar hacia el futuro desconociendo las heridas del pasado que innegablemente siguen abiertas.

Como iglesia anabaptista, creemos que la paz no es simplemente la ausencia de conflictos armados: la paz verdadera requiere de justicia verdadera, la que no consiste en el afán de castigar culpables, sino en el esclarecimiento de la verdad, el arrepentimiento y el perdón para restaurar las relaciones dañadas.

Por ello valoramos el discurso del Comandante en Jefe del Ejército, que es un desafío a todo el país para que asuma las tareas pendientes de la reconciliación.

Puerta del Rebaño, 2004

Concepción, 11 de julio de 2004

 

Con ceremonias a lo largo del país, cerca de 20.000 efectivos prestaron el tradicional juramento a la bandera. La actividad central se efectuó el viernes 9 de julio en la Plaza de Armas de la ciudad de Concepción, encabezada por el Presidente de la República, Ricardo Lagos Escobar, quien estuvo acompañado por la Ministra de Defensa Nacional, Michelle Bachelet Jeria, el Comandante en Jefe del Ejército, General Juan Emilio Cheyre Espinosa, autoridades civiles y militares, delegaciones institucionales y familiares del personal que jura.

En la oportunidad hizo uso de la palabra el Comandante en Jefe del Ejército, quien convocó a la unidad de la institución asumiendo los hechos del pasado, reiteró el llamado a sus "camaradas" a colaborar con la justicia en investigaciones por delitos de la dictadura y se comprometió a educar en materias de derechos humanos a los nuevos integrantes de la institución.

El Presidente Ricardo Lagos se refirió a estas palabras de Cheyre, señalando que el general Cheyre “pensó también en Chile y le habló a Chile, habló respecto de las heridas del pasado, de la forma que tenemos hoy, todos los chilenos, como un deber de cada uno de nosotros, para poder avanzar adecuadamente (...). Cuando dije el año pasado 'no hay mañana sin ayer', lo dije precisamente pensado en las tareas que a todos nos convocan”.

Por su parte, la ministra de Defensa, Michelle Bachelet, quien recién llegó esta mañana a Chile tras su vista de dos días a Haití, destacó el compromiso de Cheyre, calificándolo como “extraordinario”.

La secretaria de Estado explicó que “ayer en Haití señalé lo mismo: veamos, valoremos el país que tenemos y cuidémoslo. Cuando uno ve lo que sucede en otros países, uno se da cuenta de que tenemos miles de desafíos que podemos mejorar y resolver, pero tenemos algo básico en el país que nos hace estar muy orgullosos y que tenemos que cuidarlo, creo que el discurso del general Cheyre va en esa misma dirección como construimos entre todos un país mejor”.

Nelly Navarro, abogada del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, señaló que, en las provincias de Concepción, Biobío y Arauco, el 90% de la cincuentena de casos judiciales sobre detenidos desaparecidos se encuentran entrampados por la falta de información. Por ello, agregó, es clave la entrega de antecedentes por parte de personal militar que participó en los procedimientos y, en ese sentido, este nuevo llamado del general Cheyre puede significar un aporte. "Para que tengan sentido las palabras del general Cheyre, no sólo tiene que decirlas, sino buscar la forma de que se hagan efectivas", afirmó.

Recordó que en el 10% de los procesos en que ha habido avances en la región, éstos se han logrado por la colaboración del personal involucrado. "Si un agente habla se empieza a caer la torre", graficó. Según Nelly Navarro "por lo general los funcionarios de las Fuerzas Armadas de no muy alto rango (suboficiales) y de edad avanzada tienen mejor disposición a cooperar que los oficiales".

Para la coordinadora en Concepción de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Ester Araneda, "cuando Cheyre habla, lo hace con tal convencimiento que uno piensa que los uniformados involucrados en violaciones a los derechos humanos fueran a hablar, a entregarnos la información que buscamos. Pero él ha hecho otros llamados antes y jamás hemos tenido resultados significativos". Reconoció que "cada día estamos más desgastadas," y que, para los familiares, los resultados de esta apelación se miden en hechos concretos, no en palabras bonitas. "Sería lo ideal que este llamado tenga resultados... si un sólo militar hablara, sería positivo. Y si Cheyre dijo estas palabras para ayudar a que aparezcan los cuerpos de nuestros familiares, bienvenido sea".

 

Extractos del discurso del Comandante en Jefe del Ejército

 

Un llamado a la unidad para la paz

El juramento a la bandera que habéis presenciado nos debe provocar a todos múltiples reflexiones; por cierto, no todas coincidentes en su fondo o en su forma (...).

Reafirmamos nuestra unidad porque creo que, independiente de nuestras diferencias –aquellas legítimas– nos deberíamos sentir parte de un gran proyecto.

Sí, un proyecto amplio donde todos tengamos cabida y participación. Un sueño que al minero, al profesional, al técnico, al pescador y al ovejero; al deportista y al estudiante; al civil o militar, al hombre y a la mujer del Norte o del Sur; al joven o al viejo los haga amanecer y terminar el día con felicidad; tal vez no “la plena” –ya que estamos lejos de poder tenerla–, pero sí “la necesaria” para sentirnos una sola patria. Es decir, común unidad tras un proyecto que nos dé certeza de futuro y nos asegure solución gradual de las asimetrías y, sobre todo, no sea excluyente de nadie.

La segunda reflexión que me surge es inquirir cuántas veces, en la historia remota y más reciente de Chile, civiles y militares –con o sin juramento– hemos sido poco fieles al compromiso social de mantener la unidad nacional y la cohesión social (...). Y los errores han sido tan amplios y profundos, que es posible que no haya autoridad moral suficientemente poderosa y liberada de responsabilidades para señalarnos a los chilenos quiénes de nosotros faltaron más. Y es probable también que esta tarea inquisidora esté más allá de nuestros límites; porque, al igual que lo hemos visto precedentemente con los soldados, existen asuntos tan complejos que sólo Dios y la bandera, es decir, nuestras más íntimas creencias espirituales y el honor jurado, podrían demandarnos solucionar.

Señoras y señores:

Recientemente he regresado de inspeccionar a nuestros soldados en Haití, Bosnia, Chipre y Medio Oriente. He sido testigo –al igual que ustedes, a través de los medios de comunicación social– que el terrorismo no es la única fuente de conflictos; se suman, entre otros, el hambre, la miseria, la droga, la inequidad, los odios ancestrales entre razas y pueblos, diferencias religiosas que parecen insalvables, luchas étnicas –verdaderos genocidios– en un mismo país.

Todas ellas han causado, en los últimos cinco años, cientos de miles de muertos en el mundo. ¿No es suficiente esta situación de divisiones tan dramáticas, que viven muchas naciones, para agradecer la paz que gozamos actualmente? ¿No es acaso la incertidumbre del actual sistema internacional y ciertas situaciones puntuales de nuestra región las que nos deberían hacer reflexionar sobre la necesidad de reforzar la unidad nacional y la cohesión social para enfrentarlas como un solo país? ¿No es evidente que de este modo Chile podrá promover mejor sus intereses de cooperación y complementación internacionales?

No me corresponde, ni pretendo, dar respuesta a todas las interrogantes que plantearé, sino sólo a las que competen al Ejército. Éstas se orientan a cooperar para que esa paz –tan frágil en muchos lugares del mundo– se fortalezca en este, nuestro Chile.

 

Asumiendo responsabilidad por las heridas de Chile

(...) Nuestro actuar –el de la institución que comando– es parte de una sociedad que aún mantiene a sectores sujetos a un pasado que quisiéramos ver resuelto.

Ha expresado recientemente Su Excelencia el Presidente de la República: “No hay mañana sin ayer”. Me parece que nos interpeló a todos a revisar cuál debe ser nuestro aporte para construir ese mañana y, al mismo tiempo, a realizar esfuerzos por hacer luz sobre aquello que humanamente se pueda dilucidar del ayer.

En consecuencia, y asumiendo nuestra respuesta a dicho llamado, me pregunto: ¿Qué objeto tendría en esta solemne ceremonia referirse a errores, omisiones, acciones, indiferencia, silencio, complicidad, inhumanidad e intolerancia, que han causado las heridas políticas y sociales de Chile, si no se encuentra en los diferentes sectores respuestas y voluntad de superar ese ayer y, sobre todo, construir el futuro?


Memorial de las víctimas de la dictadura militar. Foto: Derechos Chile

¿No erraron aquellos que, con criterios rupturistas generaron la peor crisis institucional del pasado siglo, o que no la pudieron superar? ¿No fue la falta de un compromiso superior lo que nos llevó al quiebre de la cohesión social y de la amistad cívica?

¿No fallaron también los que resolvieron el problema desde una perspectiva que permitió que miembros de la institución cometieran excesos, que no fueron oportunamente reprimidos, donde el respeto a la vida y la dignidad del ser humano fueron sobrepasados?

¿No hubo algunos que, por haber optado por una línea divergente al pronunciamiento militar fueron apartados del servicio activo, independiente de lo necesario o acertado de tal decisión, y que en muchos casos ellos mismos adoptaron?

Por último, ¿no fueron similares crisis civiles las que produjeron divisiones entre los militares, como ocurrió en 1891 y después en 1973?

 

Compromisos con miras al pasado y al futuro

No han sido pocas las veces que, en el desempeño de este cargo, me he preguntado cómo podemos contribuir aún más a la unidad, a la concordia y al restablecimiento de las confianzas plenas que fueron afectadas (...).

¿Y, cómo podríamos aspirar a la plena confianza, a la unidad, si entre nosotros mismos perduran no sólo visiones distintas, sino actitudes que hieren y que impiden presentarnos como un solo cuerpo?

Por tal motivo, mis palabras resultarían vanas si no manifiesto la decisión institucional, ya implementada, de acoger con los derechos que le competan a los militares en retiro que se sientan actualmente o que se hayan sentido víctimas de cualquier tipo de segregación, perjuicio profesional y daño moral. Así sucedió, por ejemplo, después de la guerra civil de 1891.

En consecuencia, puedo afirmar que, habiendo resuelto y prácticamente culminando este proceso, hemos querido hacer nuestro propio acto de reconciliación, de superación, sin recriminaciones, sin deudas pendientes (...).

Por otra parte, y con relación a los excesos cometidos por camaradas de armas, que significaron violaciones a los derechos humanos, deseo explicitar tres criterios que se encuentran en aplicación:

El primero es el de la plena contribución a la justicia, y fiel respeto a su independencia y decisiones.

El segundo es el apoyo –¡en todo lo debido y en nada de lo indebido!– a nuestros camaradas que se vean involucrados en procesos judiciales vinculados con los hechos del pasado. Nos cabe la firme esperanza que su situación tendrá un final; donde el respeto a la presunción de inocencia, el debido proceso y la aplicación de la ley nos parecen supuestos básicos. Sin duda, vuelvo a formular un llamado a aquellos camaradas que pudiendo tener información útil y conducente a establecer el paradero de detenidos-desaparecidos la aporten a los tribunales de justicia para coadyuvar, de este modo, a la paz social.

El tercero –tal vez el menos efectista, pero el más efectivo en el tiempo– es la educación de todos nuestros integrantes en derechos humanos. Hoy día, en todas las academias y escuelas del Ejército se imparte, en forma transversal y durante toda la carrera, un conjunto de conocimientos que se orienta al respeto de la dignidad de la persona humana y al pleno cumplimiento de las normas que rigen el derecho nacional e internacional humanitario, en sus diferentes situaciones.

Creo que las respuestas a los temas que me competen como Comandante en Jefe del Ejército, al llamado de S.E. el Pdte. de la República de construir ese mañana, han sido asumidos por la institución conforme a lo que he expresado. Nuestra voluntad seguirá los lineamientos establecidos (...).-

 

Más información:

Texto completo del discurso del general Cheyre en Ejército de Chile

Nuevo mea culpa de Cheyre en La Nación, 10 de julio de 2004

El desafío que se autoimpuso Cheyre en El Sur, 11 de julio de 2004