Citar como: http://www.puertachile.cl/sociedad/2004_apec.htm

 


Muchas de nuestras "Juanitas" trabajan
en deplorables condiciones como
temporeras en la recolección de frutas.

Foto: El Líder de San Antonio

La cumbre en el país de la señora Juanita

Chile: Foro APEC 2004

por Marcel Claude, director de Oceana, Oficina para América del Sur y Antártica

Publicado originalmente por El Mostrador, 19 de noviembre del 2004

 

 

La globalización que conocemos actualmente no es otra cosa que la apertura de las fronteras al capital financiero para que circule por el mundo aprovechando las ventajas comparativas de nuestros pueblos, que no son otra cosa que los salarios bajos y el acceso gratuito a los abundantes recursos naturales, dejando como fruto del desarrollo la degradación ambiental y la degradación de los hombres.

 

 

El foro de la APEC, que nuestro país ya padece, es el mayor proyecto comercial y de cooperación del planeta, abarcando a un mercado dimensionado en 3.000 millones de habitantes, concentrando el 50% del PIB mundial y el 47% del comercio internacional.

Entonces, que Chile sea de la APEC es significativo y contrastante. Todos hemos escuchado -de manera reiterada- al presidente de la República Ricardo Lagos, hablar de un país que avanza hacia un crecimiento con igualdad, que aquí tienen las mismas posibilidades la señora Juanita como los señores Luksic o Angelini. O tal como expuso en su discurso del 21 de mayo, donde dijo que don José Miguel Serrano, pequeño productor de ciruelas, y don Miguel Pizarro, un pequeño productor de paltas, eran los nuevos rostros de las exportaciones chilenas.

En forma paralela hemos oído la frase "más crecimiento es más riqueza para el país", algo que los ministros y empresarios deben repetir cada mañana antes de desayunar. Pero como este crecimiento se basa principalmente en la exportación de cobre, pescado, bosques y salmones para beneficio de unos pocos, va reduciendo al mismo tiempo nuestras reservas mineras, nuestra cobertura boscosa, nuestros recursos hídricos y nuestras biomasas pesqueras, sin que por ello el país reciba compensación económica alguna. Hoy, nuestros recursos se entregan gratuitamente a los conglomerados financieros para su explotación, los que, además, dan muy poco empleo y definitivamente no proveen desarrollo regional.

Entonces, más allá de las maquinarias de seguridad, de los regalos a los presidentes extranjeros, de los "magníficos" acuerdos internacionales, de los tratados de libre comercio, tenemos un país que sigue esperando por leyes que regulen la explotación de nuestros recursos naturales y realmente hagan progresar a la sociedad chilena hacia mejores horizontes de igualdad y repartición del poder.

A esto se debe agregar que a nivel planetario poco se ha avanzado en la justicia distributiva, ni siquiera en grado menor, por cuanto después de haberse aumentado la productividad económica como nunca antes en la historia de las civilizaciones, hoy la mitad de la humanidad vive con menos de dos dólares per capita al día, mientras sólo un 20% dispone del 80% de los recursos y cerca de 800 millones pasan hambre, lo que, según la FAO, implica que cada 7 segundos muere un niño víctima de tal flagelo.

Parece entonces que nada de esto fuera real y que, como dice Ernesto Sábato, lo más patético de todo esto es que el triunfo del humanismo nos ha heredado una nueva deshumanización que ha convertido al hombre en un nuevo condenado. Y esa es la ideología que se esconde tras la APEC: la famosa globalización. La que conocemos actualmente no es otra cosa que la apertura de las fronteras al capital financiero para que circule por el mundo aprovechando las ventajas comparativas de nuestros pueblos, que no son otra cosa que los salarios bajos y el acceso gratuito a los abundantes recursos naturales, dejando como fruto del desarrollo la degradación ambiental y la degradación de los hombres.

Globalización es nada más y nada menos que libertad para el capital y esclavitud para el trabajo, porque una de las características de esta globalización -según la OIT- es la proliferación de los trabajos indecentes, mal pagados, con horas extraordinarias extenuantes y en condiciones laborales degradantes.

Estos aspectos en Chile no han sido puestos en cuestión por el gobierno, tal como no lo ha hecho con la globalización financiera, ni con la liberación de los capitales internacionales, ni con el fortalecimiento de los grupos económicos y de los inversionistas extranjeros. Más bien, ha fortalecido su posición política, olvidándose cada día y cada minuto de las miles de señoras Juanita y de los cientos de señores Pizarro y Serrano.

En resumen, habría que decir que estos foros, que deberían tener una mayor representatividad de los pueblos y ser un espacio para el intercambio de valores y culturas, apuntan exclusivamente a favorecer la movilidad del capital financiero y, sobre todo, la concentración del poder mundial en las grandes corporaciones multinacionales. Todo ello, obviamente, camuflado bajo la apariencia de un patriótico foro para beneficio de todos los chilenos.

 

Extraído de:

APEC: Dos visiones antagónicas sobre una misma cumbre en El Mostrador, 19 de noviembre de 2004

 

Sitios relacionados:

Oceana: Protegiendo los Océanos del Mundo

Fundación Terram: Democracia, Ecología y Políticas Públicas

Foro Social Chileno

 

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