Citar como: http://www.puertachile.cl/religiones/2004_armstrong_forum.htm

 

“El fundamentalismo no debe ser tabú”

La escritora Karen Armstrong defiende el diálogo

con todas las expresiones religiosas

Extraído de La Vanguardia, 14 de julio de 2004, y El Mercurio, 5 de octubre de 2004

 

Pocas palabras despiertan tanta preocupación hoy en día como fundamentalismo. Está asociada con fanáticos dispuestos a todo, especialmente a la violencia. La escritora británica Karen Armstrong, una de las principales expertas del mundo en materia religiosa, considera que este miedo no hace más que agravar las cosas. En julio pasado estuvo en el Forum de las Culturas de Barcelona, comentando que “el fundamentalismo debe dejar de ser un tabú”, y proponiendo que el Parlamento de las Religiones del Mundo organizado por el Forum incluyera a los fundamentalistas. “Si no dialogamos con ellos estaremos siempre frente a un abismo”.

 

Karen Armstrong

A Karen Armstrong no le gusta la palabra fundamentalismo. Fue acuñada por los protestantes norteamericanos a principios del siglo XX para diferenciarse de las corrientes más progresistas de su propia doctrina. “El fundamentalismo siempre surge como una lucha dentro de una misma religión”. El líder de Al Qaeda, Ossama Bin Laden, por ejemplo, empezó atacando a Arabia Saudí. De hecho, de las tres grandes religiones monoteístas, el Islam fue la última en desarrollar el fundamentalismo. No fue hasta los años 60, según Armstrong, cuando la religión musulmana empezó a ocupar el espacio reservado a la política. Cree que sin la presión de Occidente para secularizar las sociedades islámicas, el fundamentalismo nunca habría arraigado en Oriente Medio. “Mientras en Occidente el secularismo se fue asentando lentamente a lo largo de tres o cuatro siglos, en los países musulmanes se intentó imponer rápidamente y apareció como un asalto sobre la religión”.

El fundamentalismo, tal y como enfatizó Armstrong, es consecuencia del ostracismo que sufre la religión en las sociedades contemporáneas. “El intento de suprimir las religiones ha provocado los fundamentalismos”, afirma. Desde el EE.UU. rural, que se ve amenazado por las elites seculares de California y Nueva York, hasta los colonos judíos en Cisjordania, hay millones de personas que defienden su fe en un medio muy hostil a las religiones. Armstrong sostiene que la violencia que genera este proceso ha colocado a la religión en una situación crítica. “Cada vez hay más gente temerosa y, al mismo tiempo, vengadora”. Es responsabilidad de todos, por tanto, crear “las condiciones para que la religión sea saludable”.

Su experiencia le sugiere dos caminos. Uno obliga a extender la democracia. Es la única forma de separar estado y religión. Según Armstrong, la democracia es posible en países árabes como Irak; pero no debe ser impuesta desde afuera. “La democracia sólo se implanta cuando se deja que la gente sea libre, no cuando alguien llega y dice 'tienen que ser democráticos'. El problema es que en países como Arabia Saudita e Irak, el único sitio donde se puede hacer oír la voz es en las mezquitas, porque no existe oposición política. Los musulmanes quieren una democracia que sea comprensible para ellos y que no venga envuelta de imposiciones occidentales".

La segunda vía consiste en buscar a Dios a través de la compasión. “Mi idea de la religión es la de una trascendencia a la que se accede por una práctica ética". Armstrong opina que la religión no es creer sino comportarse de una forma que te transforma. “No importa en lo que creas, siempre y cuando te lleve a practicar la compasión”. No ve otra alternativa frente al odio y la intolerancia. Opina que no hay mejor solución para superar la visión primitiva y simplista del único Dios verdadero. “Desde el momento en que considero que yo adoro al Dios verdadero, no tengo necesidad de cuestionarme nada”. Es así, según su parecer, como mucha gente religiosa no desea ser compasiva. “Creen para reforzar su ego, su cultura, su nación”. De ahí la urgencia del diálogo interreligioso que incluya al fundamentalismo.

"Debemos dialogar con ellos, porque si no estaremos siempre frente a un abismo. El fundamentalismo tiene que dejar de ser un tema tabú. No podemos darnos el lujo de no dialogar y seguir viviendo en la ignorancia. Tenemos que aprender de las religiones. Se ignora, por ejemplo, que los cristianos fundamentalistas de Estados Unidos quieren implantar una república cristiana y que los judíos fundamentalistas se oponen a que Israel sea un Estado laico. EEUU y el Reino Unido deberían haber sido conscientes de que la primera obligación del Islam es la compasión frente a la gente humilde. El problema es que los musulmanes están ahora ofendidos porque en Irak no han tratado a la gente humilde con decencia".

 

Más sobre diálogo interreligioso:

El pluralismo y la dialéctica de la incertidumbre

Encuentro entre musulmanes y cristianos

Buscan derribar mitos sobre el Islam

 

Más sobre fundamentalismo religioso:

Apoyando a Israel, la prueba viviente de que la Biblia tenía razón

Desafiando al Sionismo Cristiano

Las razones del rencor musulmán

La guerra por el corazón del Islam

El evangelismo islámico en Project Syndicate