Citar como: http://www.puertachile.cl/religiones/2002_sectas_parlamento.htm

 

Manifestación en contra del Centro Tibetano de Viña del Mar, Chile,
en julio del 2000. Foto: Contacto

Informe sobre sectas en Chile

Resumen del informe de la Comisión Investigadora
sobre la existencia y actividades de las Sectas Religiosas

Publicado en versión completa en CESNUR, 2002

 

1. El fenómeno de las sectas religiosas

2. Sectas religiosas destructivas

3. Una distinción necesaria: Secta/Iglesia

4. La realidad social de grupos religiosos de perfil destructivo en el país

5. Técnicas de control sobre las conductas individuales, usadas por grupos sectarios destructivos

6. Razones fundantes de la adhesión a las sectas

7. Características comunes de los líderes de sectas destructivas

8. Sistemas de coerción psicológica y reforma del pensamiento

9. Los métodos de adoctrinamiento en las sectas religiosas destructivas

10. Conclusiones

 

 

1. El fenómeno de las sectas religiosas

Cuando el propósito teórico es definir a un grupo social que responde a las características de las Sectas Religiosas, previamente debe advertirse que al hablar de “sectas” se las está abordando en una perspectiva sociológica, superando entonces la aproximación “popular” que le asigna significados peyorativos en sentido de negatividad. Esta perspectiva sociológica no significa que pueda ser directamente aplicable como válida en el campo jurídico.

La definición sociológica de Secta Religiosa que sirve de fundamento a las tareas que la Comisión investigadora realizara, es la siguiente: Se trata de una agrupación social, generalmente con pocos integrantes, hermética, exclusiva y excluyente, que siendo de estructuración voluntaria en su origen promociona una misión especial, dirigida por un líder con ciertos carismas y que afirma ser la divinidad encarnada o la divinidad misma. Usa métodos pedagógicos especializados para captar fieles, y medios técnicos (lavado de cerebro, violación psíquica, control mental, etc.) que llevan a los fieles a una pertenencia fanática, en la que sólo pueden aportar obediencia e incondicionalidad a toda exigencia del liderazgo institucional. Los fieles del grupo son llevados a una ruptura relacional con el entorno (familia, centros de estudios, amigos, etc.) al que se estigmatiza como “lugar de pecado”.

 

1.1. La etimología del término “secta”

Etimológicamente se atribuyen al término “secta” dos orígenes de vertientes latinas:

a) Del verbo sequire (seguir), que identificaría a un grupo de discípulos de un líder religioso o profético, y que adscribe a las propuestas normativas por él proclamadas;

b) Del verbo secare (sectar o cortar), o del verbo secedere (separarse), situación en la que “secta” se referiría a la secesión de un grupo minoritario respecto de uno mayor del que se aparta considerándolo corrupto o inconsecuente con la ortodoxia doctrinal.

Lo cierto es que, más allá de las definiciones sobre Sectas Religiosas, la pregunta fundamental que da origen a las actividades sectarias radicalizadas es: ¿qué debemos hacer para lograr la salvación? Es, entonces, el tema de la trascendencia metasocial, la controversia vida-muerte, el que invade a las personas y grupos humanos constreñidos por la pertenencia sectaria.

 

1.2. Hipótesis sobre el nacimiento de una secta religiosa

Una secta no es sólo producto de la “iluminación inspirada” de un líder carismático. La “misión especial” es consecuencia de ciertas situaciones previas generadas al interior del grupo en que emerge la disidencia religiosa.

La culpabilidad, o sentido de culpa, surge como un mecanismo de control social básico en el nacimiento de una secta religiosa.

En el origen del grupo sectario religioso se ubica una lectura negativa de la sociedad dominante, seguida por la creación de rincones de insatisfacción que pueden constituirse en vías expeditas para llevar a algunos individuos a prácticas disidentes en la búsqueda de espacios de seguridad subjetiva, en la construcción de criterios de identificación que les permitan estructurar un grupo con fuerte capacidad de movilización afectiva.

La presencia de líderes carismáticos es parte fundante desde los primeros momentos de vida del grupo religioso disidente, porque las necesidades de identificación y de seguridad son representadas en el “maestro”, líder o divinidad, que conforta y domina con una autoridad absoluta y no sujeta a duda. El grupo disidente, al momento de escindirse del movimiento social madre, sufre de una especie de conciencia vergonzante producto de la inestabilidad y del rechazo de éste; pero rápidamente, se genera una conciencia orgullosa de la ruptura, afirmada en la seguridad afectiva que se construye y en el nuevo destino exclusivo y excluyente, que estiman propio.

 

2. Sectas religiosas destructivas

En este punto del Informe de la Comisión investigadora, debe advertirse que tanto una definición de “secta” o de “secta destructiva”, se construye desde la perspectiva de las ciencias sociales, teniendo, además, en cuenta que una definición de tan complejo tema no puede ni debe adscribir a tipificaciones de carácter jurídico, especialmente considerando la ambigüedad conceptual y de hecho de los grupos que nos ocupan.

Considerado lo dicho en el párrafo anterior, parece procedente adoptar como definición sociológica de secta destructiva, la propuesta del Congreso de Especialistas en Sectas, celebrado en Racine, Wisconsin, Estados Unidos, en septiembre de 1985, y que acordó describirla como: “Todo movimiento totalitario, presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural o de otro tipo, que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control destinadas a conseguir los objetivos del líder del grupo, en detrimento de su entorno familiar y social”.

 

2.1. Características básicas de una secta religiosa destructiva

a) Propuesta de una verdad absoluta en todos los ámbitos de su actividad social. Esta propuesta se expresa al interior de un grupo con cierta cohesión doctrinal, y es transmitida en forma demagógica a través de las imposiciones de un líder carismático con pretensiones de divinidad.

b) Una estructura teocrática, vertical y con fuertes sesgos totalitarios, en que la verdad absoluta y las orientaciones del liderazgo se constituyen en dogma. Al interior del grupo todos los detalles de vida, de comportamiento colectivo y personal, de los fieles son fijados por la autoridad. Las órdenes y exigencias conductuales, deben cumplirse absolutamente y sin discusión.

c) La adhesión al grupo es total y fanática, en tanto que exigencia a los fieles. Hay presiones de carácter psicológico; se promueve “el bien de la ruptura” con el entorno (los padres, la pareja, los amigos, los compañeros de estudio, el trabajo habitual, etc.) buscando crear la total dependencia del fiel respecto de la entidad sectaria.

d) Se exige una vida en comunidad cerrada para que los fieles no corran “riesgos” de disidencia al contactarse con el entorno, en el cual reside la posibilidad de una “socialización paralela” (información que menoscabe los absolutos de la secta).

e) Restricción total de las libertades individuales, y violación de la intimidad de las personas. En este propósito se controla todo comportamiento de los adeptos, de manera que las conductas son, en la práctica, esclavas.

f) Uso de técnicas de manipulación, en que operan aquellas relacionadas con el lavado de cerebro, la violación psíquica, el control mental, la manipulación de conciencia, etc., que se “ofrecen” bajo enmascaramientos presuntamente lícitos y no dañinos (ejemplos: renacimiento espiritual, meditación, técnicas orientales, regresiones, autocontrol), pero que se ha demostrado afectan gravemente la voluntad libre, la capacidad de reflexión, la racionalidad conductual, y que pueden llevar a alteraciones emocionales graves (ejemplos: suicidios colectivos, autoflagelaciones).

g) Ruptura con la sociedad, a la que se culpabiliza como detentora del “mal”. Fuerte radicalización de las relaciones amigo-enemigo, en las que los que pertenecen al “mundo” (sociedad no sectaria) son enemigos, y los miembros del grupo sectario constituyen el evento de la amistad. La sociedad sólo es abordable en aquellas materias en que puede servir a los intereses de la secta religiosa destructiva.

h) En materia de régimen de bienes, los fieles son obligados a aportar los propios y su trabajo esclavo para subvenir a las necesidades materiales de la secta. Es un hecho que en el caso de sectas internacionales, la totalidad de los dineros obtenidos por el trabajo esclavo de los fieles se remite a las centrales de los respectivos entes.

i) La coacción psicológica lleva a los fieles a la participación disimulada en el aporte de bienes y dineros a la secta. Es frecuente encontrar a grupos de esta naturaleza dictando y ofreciendo conferencias, cursos, auditaciones, terapias, etc. El manejo de dineros es hecho por vías aparentemente legales, pero en muchos casos se corresponde con formas ilícitas en su generación, acumulación, y desvío.

 

2.2. La experiencia en Chile sobre sectas religiosas destructivas

Las actividades de la Comisión investigadora, que la han llevado a revisar numerosos casos de Sectas Religiosas, a oír a diversas personas que han relatado sus experiencias en relación con el tema, a dialogar con diversos especialistas, a examinar material escrito que da cuenta del fenómeno, le permiten, de manera resumida, establecer un perfil característico de las actividades de grupos sectarios religiosos destructivos que operan en el país.

Sobre el particular, se puede reseñar lo siguiente:

a) Un gran fanatismo, la exclusividad de un liderazgo que se reclama portador de significaciones metasociales, y proveniente de los ámbitos divinos.

b) Respecto de los fieles, en todos los casos revisados se produce la ruptura con el entorno, y una gran dañosidad al medio familiar.

c) Aparece de manifiesto el condicionamiento de los fieles, cuyas voluntades son subyugadas por medio de técnicas que manipulan la voluntad, reduciéndolos a condición esclava. Es frecuente la exigencia de conductas indignas (sexualidad pervertida, exigencias dietéticas que provocan lesiones orgánicas y psíquicas, regímenes de sueño gravemente alterados, etc.).

d) En materia de bienes, se explicita el enriquecimiento ilícito a través de la explotación esclava de los fieles, a quienes se exige trabajo gratuito, aportes de obligados de dinero, no sujeción a leyes laborales, trabajo infantil, etc.

e) En materia de género, las mujeres son victimadas de manera más radical, llevándoselas, en muchos casos, al comercio sexual como medio de obtener dineros para los líderes y el grupo. Existen sectas internacionales, que han sido acusadas e investigadas por comercio sexual y abusos con niños.

f) En materia de salud, se evidencian prácticas que atentan en contra de la salud física y mental de los fieles, y, en muchos casos, del entorno.

g) Comportamientos agresivos en perjuicio de formas religiosas tradicionales (ejemplo: profanaciones de templos, de cementerios, de tumbas, y en general de todo aquello que representa al hecho cristiano).

h) Inducción al suicidio, a la autoinmolación, y a prácticas extraordinariamente lesivas de la dignidad de las personas. A título ejemplar, se recuerda la autoinmolación de tres muchachos que, en el año 1984 y en las playas de la ciudad de Coronel, se suicidaron transformándose en piras humanas; en el caso de profanaciones de cementerios y tumbas, destaca la práctica de necrofilia, necrofagia, y la realización de rituales ocultos con el uso de restos humanos y animales.

 

3. Una distinción necesaria: Secta/Iglesia

La Comisión investigadora, con el propósito de entregar elementos teóricos que hagan comprensible el complejo tema que analiza, estima conveniente hacer algunas precisiones que permitan distinguir las diferencias básicas entre una Secta Religiosa y una Iglesia.

3.1. En perspectiva de las ciencias sociales, una secta religiosa se caracteriza por su calidad de movimiento minoritario, nucleado en torno a un líder y a una ideología, y por una relación de ruptura y de desconfianza respecto de la sociedad, o del entorno. La Iglesia es un movimiento religioso, generalmente de mayorías, fuertemente asentada sobre una doctrina, y que se compromete con la sociedad buscando servirla.

3.2. En perspectiva teológica, la secta religiosa se propone como única detentora institucional de la fe y la salvación, asumiendo que la divinidad es propiedad exclusiva de ella. La Iglesia, comunica la fe y se afirma medio de salvación, sin reclamarse propietaria exclusiva de estos bienes; la divinidad eclesiástica es extensiva, se ofrece como una posibilidad abierta.

3.3. En perspectiva eclesiástica, la secta religiosa se plantea como una comunidad y un refugio contra el mundo, la “gracia” reside en la institución; no hay fieles fuera del grupo y su propuesta invade toda la vida de los integrantes. La Iglesia se presenta como dispensadora de la “gracia”, la lejanía institucional de los fieles no lesiona su fe porque acepta que ésta se expresa, también, más allá de ella.

3.4. En perspectivas litúrgica y doctrinal, la secta religiosa mantiene ceremoniales herméticos y ocultos (sólo para iniciados), lo único verdadero es lo que ella propone, y especializa su discurso por sectores sociales de interés. La Iglesia realiza liturgias abiertas, sostiene que la verdad la trasciende, y se expresa en un discurso a pretensión universal.

3.5. En perspectiva económica, la secta religiosa se apropia de los bienes y dineros del fiel, promueve trabajo esclavo. La Iglesia establece el deber de los fieles en materia de aportes económicos, como una respuesta voluntaria, y respeta la libertad de trabajo no ligándola a la pertenencia eclesiástica.

 

4. La realidad social de grupos religiosos de perfil destructivo en el país

La Comisión investigadora, a través de los medios de información con que ha contado, tiene la convicción de que la presencia de grupos religiosos sectarios, con perfiles claramente destructivos, es una realidad conmocionante.


A comienzos de la década de los '70, centenares
de hombres y mujeres jóvenes de América y
Europa dejaron sus trabajos, educación, familias
y todas sus posesiones materiales para unirse
a los Niños de Dios. Foto: Sectas.org

La realidad social chilena presenta evidencias muy concretas de la operación clandestina y pública de sectas religiosas que atentan gravemente contra la dignidad de las personas que son victimadas por una pertenencia fanática, acrítica e incondicional.

Un listado exhaustivo de sectas religiosas es difícil de construir. Pero la mención, en este informe, de algunos grupos que responden, indubitablemente, al perfil sectario de que se trata, obedece a la convicción que estamos ante organizaciones estructuradas, en las que concurren los elementos básicos para entenderlas en tanto que sectas religiosas.

Se ha llegado a la conclusión fundada de que grupos como “Los Niños de Dios”, las “Sectas Satánicas”, la “Secta Nedara”, sectas de inspiración “afrobrasileñas”, sectas con raíces orientales, la “Secta Tibetana”, la “Dianética o Iglesia de la Cienciología”, el “Movimiento Teocrático”, grupos ligados a la santería cubana, y otros, funcionan en el país, provocando lesiones individuales y colectivas al cuerpo social chileno.

Es evidente que en el país están presentes grupos sectarios destructivos que han sido investigados en otros países (ejemplos: Estados Unidos, Francia, España, Alemania, Bélgica), y que en el nuestro operan con la certeza de impunidad, informados de que la legislación nacional es claramente insuficiente, tanto desde el punto de vista judicial como del administrativo, para impedirles sus actividades.

En el marco de la legalidad nacional, son dos las fórmulas jurídicas que operan para facilitar el ejercicio de la libertad de religión o religiosa. Nos referimos al Decreto Supremo Reglamentario Nº 110, de Justicia, que atiende la concesión de personalidad jurídica de derecho privado a entidades religiosas y no religiosas sin fines de lucro; y a la ley Nº 19.638, de 1999, que reconoce la calidad de personas de derecho público a los entes religiosos que la soliciten, vía Ministerio de Justicia.

En el caso de las sectas religiosas de perfil destructivo, la Comisión investigadora ha constatado que su presencia en la sociedad chilena se corresponde más con actividades de hecho, teniendo en cuenta que muchas de ellas saben que sus prácticas lindan con el terreno delictivo, lo que las inhibe en la búsqueda de reconocimientos legales.

 

5. Técnicas de control sobre las conductas individuales, usadas por grupos sectarios destructivos

La Comisión investigadora, en un esfuerzo que resume los antecedentes a los que ha tenido acceso, tanto por la vía testimonial de personas relacionadas con sectas religiosas destructivas como por la información proporcionada por especialistas, detalla en este Informe, y a continuación, los elementos básicos usados por éstas para manipular la voluntad de los fieles sometiéndolos a un régimen de vida esclavo, dependiente y acrítico:

5.1. Las técnicas más conocidas en la actividad de dominación de las conductas individuales y colectivas, ejecutadas por grupos de perfil sectario son: a) Control mental; b) lavado de cerebro; c) violación psíquica; d) persuasión coercitiva o coactiva; e) adoctrinamiento o concientización radicalizada; y f) hipnosis.

5.2. Estos medios “pedagógicos y técnicos”, son usados para modificar conductas, vía programaciones de las mismas, de quienes, voluntaria o involuntariamente, se exponen a ellos. Deben ser entendidos, estos medios, en tanto que diseños pedagógicos de las sectas, religiosas o no, dirigidos a modificar las formas de pensar y los contenidos de estos pensamientos, en el sentido que interesa al grupo sectario, y con el claro propósito de generar una dependencia acrítica, incondicional y sumisa de los destinatarios respecto de las verdades absolutas y exigencias conductuales que se inducen.

5.3. Estas técnicas de comunicación verbal, gestual y simbólica:
a) Se ejecutan a través, preferencialmente, de dinámicas grupales, y con atención individual si la situación lo exige.
b) Buscan desestabilizar emocionalmente al individuo para readecuarlo hacia una especie de personalidad colectiva, útil para la reproducción ideológica e institucional del grupo sectario.
c) Reducen el ámbito intelectivo del individuo sólo a aquellos temas de interés sectario, generando un síndrome de “drogadicción simbólica”.
d) Manipulan los valores de origen del individuo y, a través del engaño, los reemplazan por los absolutos de la secta.
e) Se ejercitan en medio de un ambiente místico y socialmente hermético.
f) Controlan la conducta (comportamientos), el pensamiento, lo emotivo, el acceso a la información, y el medio de relaciones.

5.4. Las sectas, especialmente las religiosas, ponen el acento en: a) persuasión coactiva; b) uso de violencia física y psíquica en fieles; c) construcción psicológica y física “nueva” (ejemplos: i) consentimiento; ii) desinformación; iii) confinamiento físico y/o psicológico; iv) no acceso a información extragrupal; v) estricta supervigilancia de agentes contralores; vi) amenaza, vía terror simbólico, a conductas “infieles” (traición); vii) desubicación física, contextual y psicológica del fiel; viii) vulnerabilidad de los fieles al peso de las exigencias sectarias -elaborar la culpa y la catástrofe.

5.5. La persuasión que lleva al fanatismo en la adhesión sectaria, trabaja el ejercicio de presiones intensas sobre los sujetos, limitando su libertad de elección, actuando por vía o ruta periférica (impresiones emotivas y afectivas) antes que por vía central (argumentos racionales y lógicos). En estas técnicas manipulativas, particularmente en la persuasión coercitiva, pueden encontrarse diversas tipologías; por ej.: a) de tipo ambiental (aislamiento, control de la información, debilitamiento psico-físico, etc.); b) de tipo emocional (se activa el miedo, la culpa, el gozo, aplicación selectiva de premios y castigos, etc.); c) de tipo cognitivo (se denigra el pensamiento crítico usando la mentira y el engaño, y técnicas de inducción de estados disociativos -discordancia entre pensamiento y expresión).

 

6. Razones fundantes de la adhesión a las sectas
En la experiencia analítica de la Comisión investigadora, se pudo establecer las causas más recurrentes en los procesos de “enganche” y captación de fieles por parte de los grupos sectarios religiosos, las que pueden describirse de la forma siguiente:

6.1. Razones político-sociales contribuyentes a la “captura” de fieles por las sectas religiosas.
a) Temor a la crisis global, cuyas consecuencias en el plano individual son desestabilizantes.
b) Inseguridad por ruptura de modelos valóricos tradicionales.
c) Frustración, especialmente de jóvenes, por falta de expectativas laborales, educacionales, etcétera.
d) Proceso de deshumanización que deriva de una sobrevaloración de lo tecnológico, en desmedro de la persona humana.

6.2. Razones religiosas del éxito relativo de las sectas religiosas en la captación de fieles.
a) Respuestas insuficientes de las entidades religiosas tradicionales a las expectativas de los jóvenes.
b) El “misterio”, que las hace atractivas, de propuestas religiosas nuevas con criterio de gran permisividad y ajenas al sentido de “pecado”.
c) Crisis manifiestas de las certezas simbólicas tradicionales.
d) Ignorancia generalizada respecto del verdadero trasfondo de las prácticas de grupos sectarios religiosos.
e) Discurso nutrido de “certezas” y oferta de “salvación inmediata”, proponiendo auto-valoraciones equilibrantes en medio de la crisis generalizada.

6.3. Razones personales y familiares de la tendencia de adhesión a grupos sectarios religiosos.
a) Búsqueda de certezas simbólicas, para sublimar la marginación social de los jóvenes.
b) Dificultades familiares (problemas económicos, separación de los padres, etcétera).
c) Venganza contra un medio social “agresivo” (familia, amigos, colegio, etc.).
d) Necesidad de afecto, de personalización, de seguridad, de modelos valóricos con capacidad de respuesta y permanencia.
e) Estructura psicológica débil, que invita a evadirse de problemas concretos (temor a la realidad de un mundo en crisis).
f) Expectativas de una “vida mejor”, superación del terror a la “muerte”, a la enfermedad, al “más allá”.
g) Necesidad de certezas simbólicas nuevas.

 

7. Características comunes de los líderes de sectas destructivas
La Comisión investigadora ha llegado a la convicción de que el grupo sectario religioso de tipo destructivo es, siempre, manejado por una estructura de poder en la que el líder “revelado” es la máxima e indiscutida autoridad. Éste representa la verdad encarnada, por lo que las conductas que exige de los fieles son absolutas y no discutibles. Los líderes sectarios tienden a un ejercicio carismático de su poder, instalando una dominación exigente en el sentido de recabar de sus seguidores el consentimiento acrítico. Por esta vía, el exigir a sus fieles abandonar sus familias, dejar sus trabajos habituales, y consagrarse por entero al servicio “divino”, son los medios para establecer un control absoluto de los bienes materiales de los seguidores, y de sus propias vidas.
Los liderazgos sectarios, instalan el rol de mesías autoproclamados, asumiéndose como sujetos de adoración para los adeptos del grupo. Ejercen una conducción totalitaria de la entidad, enseñando una fórmula pedagógica moralmente dual, y que consiste en la confesión interna de toda conducta, como una manera de control de toda la individualidad del fiel (“ser fieles y honestos con el grupo”), y la exigencia de cualquier medio (incluidos mentira y manipulación de lo externo al grupo) para cimentar a la secta.
La revisión de numerosos grupos sectarios religiosos fanáticos, enseña que los liderazgos persiguen el reclutamiento de nuevos fieles y la obtención de riqueza, a través de la manipulación del mundo simbólico.
Es típico en los liderazgos la afirmación respecto de la novedad de sus propuestas salvacionistas, en las que incorporan un hábil uso de medios de coerción psicológica sobre los fieles, impidiendo así el ejercicio crítico respecto de la validez de los presupuestos ideológicos sectarios.

 

8. Sistemas de coerción psicológica y reforma del pensamiento
De acuerdo a especialistas en materia de psicología del totalitarismo, en las sectas religiosas fanáticas se concreta una serie de elementos comunes a la coerción psicológica, que, en el fondo, perturba gravemente las decisiones libres de quienes son victimados por este tipo de prácticas.
Básicamente la coerción psicológica se estructura a partir de las siguientes propuestas:
a) Un exigente control del medio, que limita las formas de comunicación del fiel con el entorno;
b) Un proceso de manipulación mística, que convence al fiel de estar accediendo a la cúspide de lo perfecto;
c) La exigencia de “pureza”, que sólo es posible “gozar” al interior del grupo específico;
d) La práctica de la confesión, tanto en el ámbito privado como en lo público referido al grupo, que lleva a una dependencia “culpable” del confesante;
e) La aceptación incondicional de las propuestas doctrinales de la secta, asumiendo que ellas tienen respuesta absoluta para todo;
f) La asimilación de un nuevo lenguaje, cuyo vocabulario se expresa en la controversia bien/mal, y que lleva a los adeptos a parámetros reflexivos extraordinariamente condicionantes;
g) Elaboración de una nueva doctrina, que culpabiliza a todo lo “anterior” de la vida del fiel, absolutizando el hecho de que la salvación sólo es posible dentro del grupo.

 

9. Los métodos de adoctrinamiento en las sectas religiosas destructivas
El análisis de casos y la revisión de informes especializados, han permitido a la Comisión investigadora establecer algunas características de los métodos de adoctrinamiento utilizados por las Sectas Religiosas destructivas. Entre ellos, puede destacarse:
a) Inducción de un nuevo estilo de vida que implica el rechazo de lo que antes se valoraba positivamente;
b) Nuevas relaciones personales, que sustituyen a las antiguas (la Secta es la “nueva familia”);
c) Uso de técnicas de manipulación mental (sugestión por vía hipnótica, implantación de mensajes subliminales, etc.);
d) Dependencia del fiel respecto del grupo, asumiendo obligaciones de tipo económico;
e) Prácticas cúlticas que incluyen ceremoniales y conductas de meditación que ocupan toda la vida del fiel;
f) Asunción de la calidad de “hijo” respecto del “padre líder”, favoreciéndose estados de regresión e infantilismo; participación en juegos y actividades confusas que generan la necesidad de “ser dirigido”;
g) Reducción del tiempo de sueño, provocando desorientación y vulnerabilidad por carencia del descanso necesario; a ello se agregan cambios de dietas que incluyen alimentación insuficiente o desequilibrada que refuerzan los estados de desorientación y de labilidad emocional;
h) Confesión como medio para anular la propia personalidad, y como medio eventual de chantaje en el evento de que el fiel quiera abandonar al grupo; por esta vía se manipula las conductas y se induce, en el fiel, una fuerte carga de culpabilidad que es factor correctivo si aparecen conductas “dudosas”;
i) La incondicionalidad respecto del grupo se acrecienta en el fiel por la vía de la amenaza simbólica (graves desgracias si se falla a las conductas exigidas por el líder);
j) En materia disciplinaria se obliga al acatamiento de toda exigencia sectaria, obligándose al fiel al reconocimiento de la omnipotencia del liderazgo.

 

10. Conclusiones

En relación con el trabajo de la Comisión investigadora, específicamente sobre el fenómeno social de las Sectas Religiosas destructivas, se pudo establecer algunas conclusiones, las que se detallan de la manera siguiente:

1. El fenómeno social de la presencia de sectas religiosas destructivas en el país es de una evidencia incontestable, la que se constata a partir de diversos elementos objetivos que las muestran con conductas, públicas y ocultas, muy activas -ejemplos: profanaciones de iglesias, cementerios, tumbas; sacrificios humanos por la vía de la autoinmolación; misas negras con sacrificios de animales y prácticas de necrofagia (ingesta de restos cadavéricos humanos) y necrofilia (relaciones sexuales con cadáveres humanos); marcajes territoriales con simbología sectaria, etcétera-.
2. Se constata un desconocimiento generalizado en la sociedad chilena, respecto de la existencia, actividades, y métodos de acción de este tipo de grupos sectarios religiosos destructivos.
3. Se constata la inexistencia, en el ámbito educacional formal del Estado y privado, de formación e información pedagógica sistemática que pueda aportar elementos críticos en los niños y jóvenes, respecto del delicado tema de las sectas religiosas.
4. Por la especificidad de algunos comportamientos delictivos de grupos religiosos destructivos, se aprecian ciertos vacíos en las legislaciones penal y civil, dificultándose, entonces, respuestas eficaces y oportunas desde el punto de vista procesal a determinadas conductas, tales como: manipulación mental, lavado de cerebro, trabajo esclavo, regímenes de propiedad de bienes y de recolección de dinero...
5. El análisis crítico, realizado por la Comisión investigadora, acerca de la ley Nº 19.638, sobre nueva estructura jurídica para las Iglesias y organizaciones religiosas, demuestra vacíos y carencias que podrían animar la pretensión de existencia legal en grupos religiosos con claros perfiles destructivos; ello a partir de la imposibilidad jurídica del Ministerio de Justicia para emitir juicio previo respecto de conductas conocidas de quienes, corporativamente, requieran el reconocimiento de la calidad de persona de derecho público, que acuerda el texto jurídico citado.

 

Más sobre el informe:

Informe completo de la Comisión Investigadora sobre la existencia y actividades de las Sectas Religiosas

Diputado Alberto Espina: Legislando sobre lo desconocido en Contacto, 2003

 

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Sectas: ¿Pura manipulación de conciencia? en Mujereschile.cl

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