|
Ralph Vaughan-Willliams
Motetes :
- O clap your hands
- O Taste and See
- Lord, Thou hast been our refuge
El gran compositor
inglés Ralph
Vaughan-Williams, aunque siempre mantuvo su agnosticismo, adhirió
con entusiasmo a la larga tradición musical litúrgica de
su país. Esto incluyó varias incursiones en el polifacético
género del motete.
La forma más conocida del motete
se consolidó en el Renacimiento, y corresponde a una composición
coral breve, basada en un texto sacro que, en el caso de las obras comentadas
aquí, tiene su origen en los Salmos.
En el motete "O clap your hands",
el coro comparte el protagonismo con los entusiastas metales de la orquesta.
La pieza fue publicada en 1920 y se interpretó durante la coronación
de la reina Isabel II, en 1953. El pequeño motete "O taste
and see" (menos de dos minutos de duración) fue escrito especialmente
para la coronación, y se cantó mientras se realizaba la
comunión de la reina. El motete "Lord, Thou hast been our
refuge" es bastante más extenso (unos ocho minutos) e incluye
una brillante sección final con la importante participación
del órgano y la trompeta.
Grabación recomendada:
Christ Church Choir / Stephen Darlington, director
Sello Nimbus
O Clap your hands (Salmo 47: 1,2,5-8)
Pueblos todos, batid las
manos;
Aclamad a Dios con voz de júbilo.
Porque Jehová el Altísimo es temible;
Rey grande sobre toda la tierra.
Subió Dios con júbilo,
Jehová con sonido de trompeta.
Cantad a Dios, cantad;
Cantad a nuestro Rey, cantad;
Porque Dios es el Rey de toda la tierra;
Cantad con inteligencia.
Reinó Dios sobre las naciones;
Se sentó Dios sobre su santo trono.
Cantad a Dios, cantad.
O Taste and See (Salmo 34:8)
Gustad, y ved que es bueno
Jehová;
Dichoso el hombre que confía en él.
Lord, Thou hast been our refuge (Salmo 90: 1-7, 9-10, 13-14, 17)
Señor, tú
nos has sido refugio
De generación en generación.
Antes que naciesen los montes
Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,
Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
Porque mil años delante de tus ojos
Son como el día de ayer, que pasó,
Y como una de las vigilias de la noche.
Los arrebatas como con torrente de aguas;
son como sueño,
Como la hierba que crece en la mañana.
En la mañana florece y crece;
A la tarde es cortada, y se seca.
Porque con tu furor somos consumidos,
Y con tu ira somos turbados.
Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;
Acabamos nuestros años como un pensamiento.
Los días de nuestra edad son setenta años;
Y si en los más robustos son ochenta años,
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,
Porque pronto pasan, y volamos.
Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?
Y aplácate para con tus siervos.
De mañana sácianos de tu misericordia,
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros,
Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros;
Sí, la obra de nuestras manos confirma.
|