Citar como: http://www.puertachile.cl/musica/2002_verbocancion.htm

 

El Verbo hecho canción

Cristologías en canciones populares contemporáneas

por Cristián Guerra Rojas, 2002


Introducción: La música como vehículo cristológico


Portada de la grabación de la Pasión
según Mateo, de Bach.

El escritor católico Romano Guardini declara que la principal fuente de conocimiento popular de la imagen de Jesús procede del arte (1). La majestad del Cristo Pantocrátor en los vitrales paleocristianos y bizantinos, el patetismo del Cristo crucificado en pinturas y esculturas en templos católicos romanos o la ternura del Cristo niño en tarjetas navideñas han contribuido a la instalación de determinadas concepciones e imágenes de Jesucristo, es decir, cristologías, en forma eventualmente más potente que la enseñanza teológica verbal a través de sermones, lecciones u otros medios.

Sin embargo, a nuestro entender la potencia del lenguaje verbal en la comunicación o difusión de determinadas cristologías, más o menos cercanas al Jesucristo del Nuevo Testamento, ha sido sustancialmente reforzada por la música a través de los siglos. Ya en los primeros siglos del cristianismo doctrinas ortodoxas o heréticas se difundían con mayor fuerza y velocidad a través del canto. Esto ha conducido a la periódica discusión, revisión, renovación y reflexión en torno al canto en la iglesia y fuera de ella, con una significativa cantidad de apologías, condenas, recomendaciones y exhortaciones al respecto que matizan toda la historia de la música en la iglesia cristiana.

Actualmente asistimos, para muchos entendidos, a la imposición de una cultura de la imagen en contraposición a la cultura de la palabra. Sin embargo, al mismo tiempo vivimos en una época en que la música, sobre todo la música popular mediatizada y promocionada por la industria cultural, ha llenado casi todos los espacios cotidianos, especialmente en las grandes urbes. Lejos de constituirse en una mera entretención, la música se convierte en un factor determinante de socialización y formación de identidad individual y comunitaria. Modificando ligeramente un dicho popular, podemos afirmar "dime qué música escuchas y te diré quién eres".

En medio de la inmensa oferta musical que el mercado nos presenta hoy, aparecen también canciones que hablan de Jesucristo procedentes de creadores con diversa formación y que ciertamente no son necesariamente cristianos. Por otro lado, el interés de la industria musical no es la teología o la evangelización sino el comercio, por lo tanto en aras de la venta masiva eventualmente surgen canciones que presentan figuras de Jesucristo más o menos "vendibles". Y creemos que tales canciones contribuyen también, como lo hicieran los cantos ortodoxos o heréticos en los albores de la era cristiana, a la promoción de diversas concepciones de Jesucristo que pueden llegar a constituir los referentes principales para la construcción de cristologías individuales que pueden acercarse o alejarse dramáticamente del Jesucristo presentado en la Biblia.


Otra imagen de Cristo en La mujer adúltera de Rembrandt. Fuente: Web Gallery of Arts

Un hito determinante en este aspecto fue el lanzamiento del single Superstar por MCA a fines de 1969 en Inglaterra. Escrita por Tim Rice y Andrew Lloyd Webber e interpretada originalmente por Murray Head, esta canción presenta una concepción de Jesucristo supuestamente planteada por un Judas Iscariote situado en plena década del 60. Pese a ser prohibida en algunas estaciones radiodifusoras, la canción obtuvo tanto éxito que al año siguiente se realizó el doble álbum conceptual Jesus Christ Superstar a partir del single y después siguieron un musical ("ópera rock") de Broadway en 1971, la versión fílmica de 1973, giras de concierto y numerosas versiones en otros idiomas, incluyendo el castellano.

Destacados autores como José Grau en ¿Jesucristo Superstar? han analizado la concepción de Jesucristo que presenta la obra de Rice y Webber y la han impugnado con agudeza, calificándola directamente como espectáculo pagano (2).

Sin embargo, el propio Grau afirma en el libro mencionado que "es evidente que Dios puede utilizar incluso estas deformaciones para plantear a muchas personas la pregunta fundamental que Jesús lanzó a sus contemporáneos: ¿Quién decís vosotros que yo soy?" (3). Por otro lado, líderes como Billy Graham, aunque igualmente críticos frente a la concepción que la obra plantea sobre Cristo, han afirmado que "si esta ópera rock promueve la discusión religiosa y hace que los jóvenes escudriñen su Biblia, en ese aspecto puede ser beneficiosa" (4).

El propósito central de este trabajo es precisamente escuchar las respuestas que algunas canciones seculares contemporáneas plantean a aquella pregunta fundamental que Jesucristo nos hace: "¿Quién decís vosotros que yo soy?", a modo de primer paso para el diálogo, la discusión honesta y el fortalecimiento del interés por el posterior estudio bíblico conducente a la consolidación de una imagen teológicamente sólida de Jesucristo. Por otro lado, ciertamente nos interesa la cristología presente en las letras de las canciones, pero también nos interesa la manera por la cual la música contribuye al refuerzo de tales concepciones. En otras palabras, el modo en que la estructura poético-musical de la canción refuerza una determinada cristología.


Escena de Jesucristo Superstar (1973)

Como primer acercamiento a este tema, hemos escogido cuatro canciones del repertorio de música popular hispanoamericana pertenecientes a destacados creadores e intérpretes: J.C. del grupo español Mecano, Jerusalén Año Cero del trovador cubano Silvio Rodríguez, Jesús Verbo no Sustantivo del cantatutor guatemalteco Ricardo Arjona y Testimonio del músico dominicano Juan Luis Guerra. En cada caso hacemos una breve referencia biográfica, presentamos el texto, lo comentamos para establecer la imagen de Jesucristo o cristología que se perfila en los versos, observamos el papel que el arreglo o la estructura musical tienen en el refuerzo del sentido literario y llegamos a una conclusión. En este acercamiento consideramos la comparación entre el Jesucristo presentado por cada canción y el Jesucristo del Nuevo Testamento.

Por lo tanto, nuestro propósito se enmarca en la invitación a escuchar atentamente la música de nuestro tiempo, no sólo la música "cristiana" sino también la secular, de modo que todos los creyentes, sobre todo autores y compositores, reflexionen continuamente sobre los modos en que el mensaje evangélico puede ser comunicado con mayor o menor eficacia y cómo se puede responder creativamente a las concepciones anticristianas o pseudocristianas sobre Jesucristo, Dios o el mundo que inundan el paisaje musical y cultural contemporáneo. Como afirma Francis Schaeffer, cada obra de arte, como el caso de cada una de las canciones escogidas, tiene valor en sí misma y sus estructuras refuerzan distintas cosmovisiones y, en este caso, cristologías que debemos evaluar (5).-

 

Notas

(1) Guardini, Romano. La imagen de Jesús en el Nuevo Testamento, p.7.

(2) Pese a algunos errores de erudición, como afirmar que Webber es el guionista y Rice el compositor de Jesus Christ Superstar cuando en realidad es al revés: Rice es el guionista y Webber el compositor.

(3) Grau, José. ¿Jesucristo Supestar?, p.9.

(4) "If the rock opera causes religious discussion and causes young people to search their Bible, to that extent it may be benefitial". En Nassour, Ellis y Richard Broderick: Rock Opera, p.90.

(5) Schaeffer, Francis. Arte y Biblia, pp.65-87.