Mapa de la religiosidad de los chilenos
Creyentes, flojos y rezadores

por Elena Irarrázabal Sánchez

Publicado originalmente en El Mercurio, 2 de diciembre de 2001

 

Persistencia.- Pese a que ha experimentado una paulatina declinación en los últimos años, la raigambre católica del país mantiene una sólida persistencia (más del 70 por ciento). La población evangélica alcanza a un 16 por ciento, según datos del CEP.

Medir con números y comas experiencias tan personales como la fe en lo sobrenatural, la confianza en los santos y milagros y la forma en que se habla con Dios puede parecer una quimera, pero se está haciendo, y cada vez con mayor regularidad. En una nación pobre en mediciones sociales y culturales, hoy disponemos de nuevos elementos para acercarnos a la conciencia religiosa de los chilenos.

En el lapso de los tres últimos meses se han dado a conocer dos estudios con estadísticas sobre religiosidad, hábitos religiosos y opciones valóricas, entre otros temas. Y como no es fácil bucear en este abstracto mar de números y porcentajes (ver recuadro con resultados más importantes), Artes y Letras conversó con el sociólogo Eduardo Valenzuela, director del Instituto de Sociología de la Universidad Católica, quien nos entregó su interpretación de las tendencias religiosas que hoy se vislumbran en Chile.

Valenzuela tuvo a su cargo la Encuesta nacional de Iglesia realizada por la Dirección de Estudios Sociológicos y el Instituto de Estudios Mediales de la UC, que en 87 comunas de Chile indagó sobre los hábitos religiosos de los chilenos. Además, fue invitado por el CEP a analizar los resultados de la encuesta internacional ISSP, dados a conocer hace algunos días.

Este último estudio - International Social Survey Programme, ISSP- comprendió mediciones en 32 países del mundo, donde las únicas naciones americanas representadas fueron Chile y Estados Unidos. En nuestro país la investigación corrió a cargo del CEP, entidad que complementó los resultados con valores de la encuesta World Values Survey (WVS) que incluye datos de otros países latinoamericanos.

Para tranquilidad de los "encuestólogos", los dos estudios arrojaron resultados muy coincidentes, a pesar de algunas diferencias metodológicas. Según Eduardo Valenzuela, "aunque los montos pueden variar, las tendencias muestran total coherencia. Entregan el perfil de un país muy creyente y con gran confianza en las instituciones eclesiales, donde la distribución religiosa se mueve en torno al 75 por ciento católico, 15 por ciento evangélico, y entre 8 y 10 por ciento que no se identifican con una religión, lo que no significa no creyente".

De acuerdo con el sociólogo, "se advierte una nación sin tendencias seculares importantes, al menos en las conciencias. Y donde las tasas de observancia son bajas, pero la implicancia con la Iglesia va más allá del culto, pues tiene que ver con educación, sacramentos y obras sociales. Se registra también un moderado declive en la proporción de católicos y un aumento, también moderado, de evangélicos".

 

God bless América

- Los índices muestran un Chile definitivamente no secularizado, a pesar de las grandes transformaciones sociales y económicas.

"El paradigma de la secularización es europeo. En Europa hay una cierta asociación entre progreso y declive de conciencia religiosa, que aún está vigente. Pero apareció el caso de Estados Unidos, donde la conciencia religiosa no muestra ningún indicio de decadencia. Por mucho tiempo se esperó que los indicadores bajaran o se especuló que había un fenómeno de retraso, pero la situación no ha cambiado. Estados Unidos continúa siendo un país tremendamente creyente, donde además la actividad religiosa es intensa, lo que echa por tierra las teorías de secularización".

- Los porcentajes de creencia en EE.UU. aparecen muy altos.

"Estados Unidos tiene puntajes extremadamente altos en todas las creencias específicas, incluyendo cielo, infierno, vida eterna e incluso milagros religiosos - en contraste con cualquier otro país de sello protestante, que suelen ser más parcos en esta materia- , y posee la tasa de asistencia semanal a las iglesias más alta del mundo industrializado: casi un tercio de los norteamericanos asiste una o más de una vez a la semana a su iglesia".

-Y dentro del contexto de América Latina, ¿los niveles de creencia chilenos son excepcionales?

"Si se combinan los datos ISSP y WVS, América Latina configura un ámbito intensamente religioso. Los índices de creencia chilena son similares a los de otros países latinoamericanos, con la excepción de Uruguay, que tiene una tradición laicista. Donde existe una excepcionalidad chilena es en los niveles de observancia, claramente inferiores a países comparables, como México Colombia y Perú. Ahí hay una singularidad".

¿Hipócritas o sedentarios?

De acuerdo con los resultados del CEP (algo más bajos que los registrados por la UC), la tasa de observancia alcanzan entre los católicos un exiguo 14 por ciento y entre los evangélicos sube a 38 por ciento. "Los estudios confirman que los católicos van poco frecuentemente a misa y en una proporción menor que los evangélicos, a pesar de que tienen ciertos hábitos religiosos activos fuera de la asistencia semanal a misa", explica Valenzuela.

- ¿Esta baja observancia constituye un fenómeno nuevo o es una tendencia que se arrastra?

"Las mediciones antiguas no siempre son confiables. Tengo la impresión de que la tasa de observancia ha sido históricamente baja. Es probable que este fenómeno refleje la configuración específica que adquiere en Chile la Iglesia Católica, muy fuerte en sus congregaciones y más bien débil en su estructura diocesana y parroquial, especialmente en estratos bajos. Históricamente, congregaciones como la Compañía de Jesús y los salesianos, por ejemplo, han sido muy activas y han determinado la presencia de una Iglesia fuerte en términos educacionales y de obras de asistencia".

- ¿Esta inconsecuencia no tiene algo que ver con la mentalidad del chileno? El estereotipo de que somos un pueblo hipócrita.

"Hay que tener cuidado en esas conclusiones. Que el católico no vaya a misa no significa que su fe esté muerta o sea espuria. Hay un montón de otras variables que se pueden considerar al medir la actividad religiosa".

- Es decir, el criterio de observancia (asistir semanalmente a misa o servicio) puede resultar algo restringido.

"Es una variable usual y tal vez la más rigurosa. Pero hay un porcentaje importante de la población, especialmente de estratos medios o bajos, que no asiste o va ocasionalmente a misa y tiene otra manera de activar la fe. Pueden activar sus creencias de otra manera: rezan, bautizan a sus hijos, se casan, peregrinan a santuarios marianos. En materia de hábitos religiosos hay que considerar el conjunto. Los chilenos, por ejemplo, bautizan a sus hijos, en una proporción importante hacen la primera comunión, pero por sobre todo se casan por la Iglesia".

- ¿No hay otros factores que intervengan en esta incongruencia?

"Ya mencionamos la oportunidad - la organización eclesial no siempre ofrece todas las posibilidades de asistir- y también hay hábitos que pueden incidir. Nuestra sociedad se ha desruralizado hace una o dos generaciones, y en el campo chileno no existe la costumbre de ir a misa semanalmente. El chileno, además, es una persona poco activa, tiene cifras récord de sedentarismo. No hace deportes, no va al teatro, no sale a ninguna parte. Le gusta estar en su casa".

 

País rezador

Para el sociólogo, uno de los resultados sorprendentes del estudio realizado por la UC es la alta presencia del hábito de rezar. "A mí me sorprendió enormemente. La encuesta del CEP lo ratificó, al ubicarnos entre los cinco países donde más se reza en el mundo. El chileno es rezador. En cambio, entre los católicos, muy pocos leen la Biblia, a diferencia del evangélico".

Los datos de la UC dicen que el61 por ciento de la población total dice rezar todos los días, preferentemente el Padrenuestro. Entre los católicos, 16,3 por ciento confiesa invocar a Santa Teresa de Los Andes y 4,1 al padre Hurtado (4,5 se encomienda a ambos y 18,3 a algún otro santo). Asimismo, el 38,8 de los católicos dice peregrinar anualmente a algún santuario mariano y el 53,1 le reza a la Virgen en alguna imagen expuesta públicamente.

 

El mundo evangélico

- Uno de los fenómenos que detectan los estudios es el aumento de evangélicos

"Nuestra proporción de evangélicos es mayor que cualquier país de Latinoamerica, tal vez descontando Centroamérica. Nuestro pentecostalismo tiene una larga data, más de cien años, y sigue creciendo. En su "santuario histórico", la Octava Región, alcanza tasas que pueden llegar al 30 por ciento en la cuenca carbonífera. Además, registra una expansión hacia Temuco y las ciudades de la Novena Región y también en los barrios pobres de Santiago. Hay que considerar que la experiencia pentescostal es muy carismática, extática y apela poco al entendimiento".

- Los evangélicos no sólo resultan más observantes, sino que también más conservadores que los católicos.

"Definitivamente. El pentecostalismo expresa el núcleo básico del conservadurismo popular. Sobre todo en materia de conyugalidad y de estabilidad en el vínculo. El evangélico carga moralmente esos temas en sectores donde hay una tradición de ausentismo y de irresponsabilidad paterna muy fuerte. En ese sentido, el católico, sobre todo en estratos populares, aparece como más laxo. Tiende a reirse más en la fila..."

- ¿Hay niveles en que se dé un cierto sincretismo entre fe católica y evangélica?

"A nivel popular, hay una línea divisora probablemente más tenue que la que existía antes entre católicos y evangélicos. Por ejemplo, los estudios han detectado que una cierta proporción de evangélicos, que puede alcanzar entre el 20 y 25 por ciento, tiene imágenes religiosas en sus casas, lo que demuestra que hay un trasvasije, ya que el evangelismo en sentido propio rechaza las imágenes. El pentecostalismo y catolicismo popular tienen probablemente más puntos de afinidad que de diferencia".

- A diferencia de la fortaleza evangélica en estratos pobres, la clase alta chilena muestra un alto índice de catolicidad y observancia.

"No tengo índices comparativos, pero tal vez ninguna clase alta, al menos de América Latina, sea tan católica como la de Chile y esté tan implicada con instituciones religiosas. Eso hay que decirlo, porque es así. Por lo menos uno de cada dos jóvenes, de C1 para arriba, se educa en un colegio católico. La estructura parrroquial es más fuerte, la actividad religiosa es intensa a través de congregaciones o movimientos. Chile tiene efectivamente una clase alta o elite sólidamente católica".

 

Conservadurismo

Otra de las variables que midió el estudio ISSP es el nivel de conservadurismo moral de los 32 países analizados, variable en la que Chile ocupa uno de los primeros lugares. Según Valenzuela, "Chile y el conjunto de América Latina rechazan muy fuertemente el aborto, lo que incide en los resultados. El aborto atenta directamente contra la raíz de la cultura religiosa latinoamericana, que se caracteriza por el marianismo y la santificación de la relación madre-hijo. A diferencia del tema de filiación, en materia de conyugalidad, y según los datos del CEP, Chile no aparece como un país especialmente conservador. Más que Eurooa, pero no está ahí la marca".

- Los estudios muestran que los católicos aprueban la ley del divorcio.

"Hay un dato que vuelve incesatemente y es que los católicos chilenos aprueban una ley de divorcio aproximadamente en una relación dos tercios-un tercio. Lo muestran varias encuestas. Pero hay otra dimensión del tema que aparece en las investigaciones: el chileno sigue considerando el matrimonio como un vínculo indisoluble. Dos tercios de las personas, al casarse, dicen que lo hacen para toda la vida. El chileno, como el norteamericano, conserva - a diferencia del europeo- la noción básica del matrimonio. En Europa la sola idea del matrimonio como vínculo indisoluble está mucho más difuminada".

- La encuesta UC muestra un porcentaje considerable de jóvenes no creyentes.

"Cerca del 20 por ciento de los jóvenes entre 18 y 24 años no se identifica con alguna creencia. Carecemos de registros anteriores, por lo que no sabemos si es un fenómeno natural dentro del ciclo de vida - en un momento en que se está elaborando la identidad- o si es una característica generacional y se puede esperar una generación que va a mantener en el tiempo estos índices menores de creencia".

"Ahora, nuestra encuesta muestra que las personas que no se identifican con una creencia habitualmente están situadas en un contexto de vida donde hay presencia de religiosidad. La mitad de ellos se casan por la Iglesia y tienen expectativas de educación religiosa para sus hijos. No es un bolsón irreductible, duro".

- Usted ha sostenido que en los países americanos no se ha interrumpido la "transmisión de creencia" en los hogares.

"En muchos países europeos la transmisión de la experiencia religiosa, que generalmente corre de padres a hijos, se interrumpió dramáticamente con la Segunda Guerra Mundial. Tras el conflicto surgió una generación de posguerra que perdió confianza y seguridad en sus propias convicciones y cultura. Es un fenómeno marcado por la experiencia de la guerra, que cortó de raíz la capacidad de esas sociedades de reconocerse a sí mismas en sus tradiciones culturales, que es donde anida generalmente una impronta religiosa".

"Estados Unidos carece de las experiencias traumáticas que vivió Europa durante este siglo; ningún norteamericano mira con vergüenza su propia tradición y el origen religioso de esa nación está intacto".

"Lo mismo ocurre en América Latina, donde las raíces marianas del continente continúan vivas y siguen siendo reconocidas por la mayor parte de la población".

"Chile - como el resto de Latinoamérica- permanece como un país donde la creencia religiosa se transmite básicamente en el hogar y el proceso de transmisión de creencia está limpio, no tiene cortocircuitos como en el caso de Europa".

 

Números y Tendencias

Chile se ubica como el cuarto país más creyente, siendo superado por Filipinas, Estados Unidos y Chipre. El índice se calculó a partir de las respuestas de los chilenos sobre creencia en Dios (96%), vida después de la muerte (77%), cielo (82%), infierno (59%) y milagros religiosos. (80%). (Estudio ISSP)

Los evangélicos en Chile alcanzan el 16 % y los católicos el 72 %. (CEP 1998)

El 88% de los hogares congruentemente católicos (padre y madre católicos) tuvieron un hijo católico, mientras que los hogares incongruentemente católicos (padre o madre católica) tuvieron hijos católicos en proporciones inferiores al 50%. (UC)

Alrededor de uno de cada tres chilenos declara haber sido educado en un colegio católico - de curas, monjas o laicos expresamente católicos- en algún período significativo de su vida escolar. (UC)

Mientras el 52 % de los chilenos dice tener gran confianza en las iglesias y organizaciones religiosas, solo el 17 % cree que se puede confiar en la gente. (ISSP).

La Iglesia Católica tiene su mejor evaluación en "fidelidad al Papa", seguida de "solidaridad y compromiso con los pobres" y "defensa y promoción de los derechos humanos". Las dimensiones peor evaluadas son "defensa y protección de los pueblos indígenas" y "compromiso con la democracia". (UC).

El 91% de los chilenos cree que las relaciones sexuales entre dos adultos del mismo sexo son siempre o casi siempre incorrectas. (ISSP)

El bautismo es un hábito generalizado entre católicos, cualquiera sea su nivel de observancia. Incluso están bautizados uno de cada dos evangélicos y tres de cada cuatro personas que no se identifican con ninguna religión. (UC)

Abortar una guagua a raíz de de la mala situación económica familiar es desaprobado por el 83% de las personas. (ISSP)

El 66% de los católicos observantes cree que la ley debiera autorizar el divorcio en algunos casos. (CEP, 1999).