Una hora antes comienzan a revolotear los niños. Impecablemente vestidos y peinados esperan pacientes a que sus tías terminen de cocinar. Mientras tanto, cantan y gritan. Ellos integran los cerca de 200 pequeños beneficiados con el programa de comedores abiertos para niños de escasos recursos. "Para ellos, muchas veces, es el único plato de alimento que reciben al día'', cuenta Etelvina Vega, una de las 30 mujeres empleadas gracias a este proyecto en Lota Pero éste es sólo uno de los programas que se están efectuando en la zona, gracias a la gestión realizada por un grupo de personas pertenecientes a la Unión de Iglesias Evangélicas. Ellos presentaron sus ideas a la gobernación y se adjudicaron Fondos Sociales de Absorción de Cesantía (Fosac), entre los que se cuentan el mejoramiento y hermoseamiento de un mirador, y apoyo escolar y recreativo a estudiantes. Su prioridad es reducir el desempleo. Consiguieron más de 100 puestos de trabajo en un sector donde la cesantía alcanza el 20%. Sin embargo, los beneficios abarcaron mucho más. Fueron incluidos los niños, quienes con su sola sonrisa pagaron todo el trabajo realizado.
Historias de niños
Así es cada niño, transparente, siempre además de buscar su comida trata de encontrar cariño. "Uno en realidad se enriquece de todo esto. Todas quienes somos beneficiadas con estos empleos, teníamos problemas en nuestros hogares, pero aquí nos damos cuenta que a veces lo que nos sucede ni siquiera se compara con lo que pasa en otras familias", comenta Eufrasia Jerez, quien se desempeña en el sector de Pueblo Hundido. Ellas terminan siendo las mamás de todos los pequeños. Se preocupan de que coman todo y escuchan sus historias, aunque a veces no sean muy alentadoras. Pero de todas formas, los pequeños terminan su almuerzo y parten a sus cosas con una sonrisa de oreja a oreja. "Es divertido estar acá. Cuando llegamos en la mañana, esperamos con ansias que lleguen los niños para alegrarnos con sus travesuras. Además, uno se encariña con cada uno de ellos y termina conociéndolos tan bien que ya son parte de uno. Hay un pequeño que siempre tenía problemas para comer, hasta que nos dimos cuenta que no le gustaba la carne. Por eso, ahora, tenemos especial cuidado en hacer una comida especial para él. Son gajes del oficio", señala Etelvina Vega.
Una nueva cara "Uno de los caballeros que trabajó en la construcción de un mirador se emocionó mucho cuando se le entregó su primer sueldo del proyecto. Él contaba que no tenía un billete de 10 mil pesos desde hace dos años", recuerda el presidente de la Unión de Iglesias Evangélicas, José Ramírez. En esta actividad trabajaron 20 personas con el fin de recuperar y darle una nueva cara al sector Playa Lotilla. Y, aunque ya está concluido, se gestionan nuevas ideas para poder reinsertarlos. Y es que ellos se las rebuscan por todos lados. Esta construcción, junto a la reparación de algunas casas, logró darle cara nueva a Lota, pues se han preocupado de hermosear varias áreas. Esto puede incentivar que la zona sea más visitada. Educar entreteniendo Luis Vera (11) vive con sus abuelos que tienen más de 80 años. "Él presentaba grandes dificultades de aprendizaje, pero cuando iniciamos el programa logramos que terminara el colegio con el primer lugar; siendo, además, escogido como alumno destacado", cuenta Andrea Martínez, monitora del programa de apoyo escolar. La idea, según cuenta la administradora Luisa Cisterna, nació al ver que muchos padres o trabajaban ambos o bien no existía un compromiso de apoyo a sus hijos en su etapa educativa. "Sin embargo, el progreso ha sido sorprendente. Existe un caso particular de un niño que hacía tres años que venía repitiendo. Cuando comenzamos a trabajar con él, logramos que pasara de curso, y en ese momento nadie lo podía creer. Hay varios profesores de diversas escuelas que se han contactado con nosotros para agradecer la ayuda y es que los resultados son palpables. Participan alrededor de 170 niños de diferentes sectores de Lota. Acá se les entrega apoyo en diversas materias, con talleres de deporte, pintura, batucadas, teclados, guitarra, danza y manualidades, entre otros. El entusiasmo de quienes participan en esta labor ha llevado a crear nuevas actividades. "Ahora tenemos una peluquería móvil dirigida básicamente a niños de escasos recursos", cuenta Hilda Saavedra, una de las dueñas de casa que participa en el programa de apoyo escolar. Son 30 personas que educan y entretienen a los pequeños de Lota. Para José Ramírez, "la prioridad es generar más empleos y cambiar la imagen que se tiene del trabajador lotino. Los empresarios, al parecer, tienen miedo de invertir acá porque creen que somos muy desordenados. Pero también hay que comprender que la gente se desespera al momento en que se ve sin nada".-
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