Citar como: http://www.puertachile.cl/iglesias/2005_sojo_gaza.htm

 

Reflexiones desde Gaza

por Philip Rizki, Fundación para la Reconciliación en Gaza

Publicado originalmente en inglés por Sojourners
17 de agosto de 2005

Traducción de Felipe Elgueta Frontier

 

Hoy, gran parte de Gaza yace convertida en escombros.

Esta semana visité a una familia palestina en la región de Deer Al-Balah en Gaza. La familia vive en un departamento de tres piezas, si es que se le puede llamar así. Un pequeño lavatorio, una cocina medio deshecha y una habitación que alberga un armario del alto de la pared, donde se guarda la ropa de todos.

 

<  Panorama típico en Rafah, Gaza. Foto: Dan Charlson

Doce miembros en total. El hijo mayor es el principal sostén económico de este hogar. El padre vive en un piso superior junto a su segunda esposa e ignora completamente cómo transcurre la existencia de su familia anterior. En Deer Al-Balah, el 90 % de los hombres necesita atención de salud mental; las principales causas de su padecimiento son 37 años de conflictos, la alta tasa de desempleo y la consiguiente incapacidad de los hombres para dar sustento a sus familias.

Si la actual retirada israelí no conlleva la apertura de las fronteras con Egipto, el acceso a un puerto o la reapertura del aeropuerto internacional de Gaza, entonces no es más que una cortina de humo política que empeorará la calamitosa situación económica. Actualmente, Israel mantiene el control total de las fronteras dentro y fuera de Gaza, convirtiéndola en nada menos que una gran prisión.

El verdadero temor que albergan los corazones de los habitantes de Gaza hoy en día, es el de no poder proveer el sustento a sus familias. Lo último que la comunidad de Gaza necesita, ahora y después de la retirada israelí, es un sistema de ayudas temporales a la forma de donaciones provenientes de Occidente. En lugar de ello, esta sociedad necesita asumir el control de su destino: la gente de Gaza necesita que sus hermanos y hermanas de todo el mundo estén junto a ellos y le levanten su sentido de dignidad.

Una verdadera inversión implica que demos de nuestro tiempo y habilidades. Esta entrega de nosotros mismos creará oportunidades para que los habitantes de Gaza trabajen para sustentar a sus familias.

Tras el 11 de septiembre y los bombardeos de Londres en julio, uno se pregunta a menudo cómo interactuar con el Islam. La idea de Dios hecho hombre es una herejía para los musulmanes y es enteramente irrelevante para la visión islámica de un Dios inmutable. Una doctrina tan difícil de aceptar como la encarnación sólo puede ser comunicada viviéndola, al entregarnos tal como hizo Jesús. Así es el verdadero testimonio. Así fue el testimonio de la iglesia primitiva.

El verdadero testimonio de Dios en nosotros requiere que demos de un modo encarnacional. La venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés trajo un espíritu de generosidad a la iglesia, un espíritu de compartir y dar que fue el aspecto más radical del estilo de vida de la iglesia primitiva. Su nueva fe no estaba limitada sólo a la iglesia o a un día de culto. Así es el verdadero testimonio.

Durante demasiado tiempo, gran parte de la iglesia ha sido partidaria incondicional de Israel. No estoy sugiriendo que dejemos de apoyar a Israel como nación; pero también debemos levantar la voz contra las injusticias cometidas por Israel, tal como hicieron los profetas Isaías, Jeremías y Amós. Mientras la iglesia continúe manifestándose en total apoyo a Israel sin cuestionar la justicia de sus acciones, los árabes musulmanes de esta región continuarán identificando a la iglesia occidental con las injusticias que experimentan los palestinos. Estas injusticias son completamente contrarias al mensaje de amor y reconciliación de Cristo.

Cuando el evangelio de Cristo se comunica de manera distorsionada, esto no sólo tiene consecuencias para la iglesia árabe a nivel local, sino también para la efectividad de la iglesia global. Nuestras acciones de hoy se reflejarán en nuestro futuro con el mundo musulmán. Gaza está en el corazón del conflicto en el Medio Oriente. Debemos invertir en el futuro de nuestros hermanos y hermanas musulmanes y cristianos de Gaza. Si no caminamos junto con ellos para impulsar sus sueños de educación y vocación, alguien más lo hará.

Ahora es el tiempo. El cambio verdadero consistirá en un proyecto a largo plazo. Debe empezar ya, pero no puede ser de corta duración.

Ahora es el tiempo de orar.

Ahora es el tiempo de actuar.

 

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