Carta de la candidata Michelle Bachelet Santiago, 2 de diciembre de 2005
A continuación, presentamos la carta leída por la candidata presidencial de la Concertación, Michelle Bachelet ante más de 200 pastores y pastoras en una reunión con líderes evangélicos chilenos celebrada en el Hotel Providencia de Santiago.
Estimadas amigas y amigos: En primer lugar, quiero saludar a cada uno de Uds. y expresarles mi cariño y reconocimiento por la labor de evangelización y servicio que realizan con los más necesitados, con inestimables resultados sociales tanto en lo espiritual como en lo material. Entiendo que la misión de la Iglesia no está en el ámbito político partidista y que la fe de cada uno de los suyos no se puede relativizar. Sin embargo, la calidad ciudadana de Uds. como personas me inspira a recordarles que el próximo 11 de diciembre se elegirá un nuevo Presidente de la República y que aspiro a ocupar dicho cargo. Por primera vez en la historia de Chile una mujer es candidata a tan altas funciones. Deseo ser consecuente con los valores que recibí de mis padres y con la vocación de servicio que he tenido durante toda mi vida, originada en la sensibilidad de mujer y madre y que se traduce en una incondicional ayuda al prójimo, a los más desvalidos sin mirar su condición social, política o creencia religiosa. Me identifico plenamente con aquellos que fueron la fuente de extraordinarios cambios en pro de la justicia, de la paz, de la solidaridad y la libertad, con aportes profundos y únicos para su época, como aquellos líderes del protestantismo de años pasados que dieron clara lucha por la libertad e igualdad de culto en nuestro país. Como mujer chilena, permítanme también señalar mi admiración por la labor de vuestras leales y fieles mujeres, en sus diferentes e importantes roles: esposa, dueña de casa, madre, hija, abuela, oficiales y liderezas en sus cultos y comunidades, aspecto que he podido comprobar en mis múltiples visitas a ciudades y pueblos de Chile, ahora como candidata y también cuando fui Ministra de Salud y de Defensa. Mi particular reconocimiento a la fidelidad y lealtad con sus esposos y compañeros en esa hermosa y noble misión de evangelización y servicio que realizan diariamente en las iglesias, en el trabajo, en la calle, en hospitales y cárceles. En fin, en todo lugar, fieles y consecuentes con vuestro mandato bíblico. Mi respeto a la genuina expresión de fe de los miembros de las iglesias cristianas, particularmente de las evangélicas, se origina y acrecienta cada día al ver cantidades de hombres y mujeres dando testimonio del cambio de sus vidas, recibiendo en el cálido seno de sus iglesias y hogares a hombres y mujeres enfermos del espíritu, a alcohólicos y drogadictos. Extendiendo esta labor a los presos, a los enfermos, a los asilos de ancianos y huérfanos, a quienes llevan también un maravilloso aliento espiritual. Hay temas que tanto a ustedes como a mí nos interesan y que últimamente han tomado mayor fuerza entre vuestras iglesias, y éstos son la familia y la educación. Ambos temas revisten para mí la más alta importancia, por cuanto son la base del desarrollo de la persona y de nuestro querido país en su conjunto. Es allí donde nace y se forja el respeto a la igualdad, a la libertad, a la pluralidad, a la condición de hombre o mujer, a los derechos del niño, al cuidado y protección de nuestros queridos padres y adultos mayores. Por eso, una de mis primeras medidas será aumentar las pensiones básicas y asistenciales. Claramente deseo expresarles que como Presidenta de la República seré una garantía plena para mantener y mejorar las libertades que Uds. diariamente proclaman y no permitir privilegios a ningún credo. Amigas, amigos tengan la certeza absoluta que los apoyaré en cada una de estas importantes materias. Finalmente deseo pedirles su apoyo a mi candidatura en la elecciones del día 11 de diciembre, para que POR PRIMERA VEZ EN NUESTRO QUERIDO CHILE, UNA MUJER SEA PRESIDENTA DE LA REPUBLICA. Así, continuaremos con la labor que ha desarrollado el Presidente Ricardo Lagos, y con la colaboración de Uds. velaremos por el fiel cumplimiento de la ley de Igualdad de Culto, especialmente en lo que se refiere a las clases de Educación Religiosa en Escuelas Púlicas y la Asistencia Espiritual en los Establecimientos Públicos de Salud. Y seguiremos perfeccionándola, particularmente en lo que se refiere a las Capellanías y a la Objeción de Conciencia. Además, crearemos oficinas de asuntos religiosos en los Gobiernos Regionales, que colaboren en la canalización de las iniciativas comunitarias de las iglesias y generen las capacidades para optar en igualdad de condiciones a los fondos públicos. LES INVITO A QUE ASUMAMOS CON MÁS
FUERZA ESTE COMPROMISO MUTUO Con un cálido y fraterno abrazo Dra. Michelle Bachelet Jeria
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