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Mensaje papal para la Jornada Mundial de la Paz
El Papa Juan Pablo II ha condenado la disposición de los pueblos a usar la violencia para imponer la paz, y denunció la extensión del drama iraquí que ha traído “incertidumbre e inseguridad” al mundo entero. En un mensaje que también se refirió especialmente al continente africano, la cancelación de la deuda externa y la responsabilidad de las naciones ricas, sugirió que “para conseguir el bien de la paz es preciso afirmar con lúcida convicción que la violencia es un mal inaceptable y que nunca soluciona los problemas”. Los comentarios están contenidos en el mensaje papal para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz del 1° de enero de 2005, documento publicado por el Vaticano el 8 de diciembre pasado. El Papa también deploró el “trágico fenómeno de la violencia terrorista que parece conducir al mundo entero hacia un futuro de miedo y angustia”. “¿Cómo no constatar con amargura que el drama iraquí se extiende por desgracia a situaciones de incertidumbre e inseguridad para todos?” El Papa ha sugerido anteriormente que las nuevas generaciones deben aprender “estilos de vida de paz” basados en los “cuatro pilares” de la verdad, la justicia, el amor y la libertad. En su 27° discurso anual de la jornada de la paz, el pontífice de 84 años instó a los países ricos a hacer más por las naciones pobres en el año que viene, a través de la ayuda para el desarrollo y la cancelación de la deuda externa. “¿Cómo no pensar en el querido continente africano donde persisten conflictos que han provocado y siguen provocando millones de víctimas?”, dijo el Papa. Su mensaje considera “los muchos y delicados problemas que obstaculizan el desarrollo del continente africano: piénsese en los numerosos conflictos armados, en las enfermedades pandémicas, más peligrosas aún por las condiciones de miseria, en la inestabilidad política unida a una difusa inseguridad social”. El Santo Padre abogó por “un camino radicalmente nuevo” para el continente. “Es necesario”, escribió, “dar vida a nuevas formas de solidaridad, bilaterales y multilaterales, con un mayor compromiso por parte de todos y tomando plena conciencia de que el bien de los pueblos africanos representa una condición indispensable para lograr el bien común universal”. Juan Pablo II, que ha anunciado la convocatoria del segundo Sínodo de Obispos para África, espera que “los pueblos africanos asuman como protagonistas su propia suerte y el propio desarrollo cultural, civil, social y económico”. “Que África deje de ser sólo objeto de asistencia, para ser sujeto responsable de un modo de compartir real y productivo”, señaló. Para alcanzar este propósito, se hace necesaria “una nueva cultura política, especialmente en el ámbito de la cooperación internacional”, escribió. “Quisiera recordar una vez más que el incumplimiento de las reiteradas promesas relativas a la ayuda pública para el desarrollo y la cuestión abierta aún de la pesada carga de la deuda internacional de los países africanos y la carencia de una consideración especial con ellos en las relaciones comerciales internacionales, son graves obstáculos para la paz, y por tanto deben ser afrontados y superados con urgencia”, dijo. El Santo Padre sugirió que es necesario, “hoy más que nunca, tomar conciencia de la interdependencia entre países ricos y pobres, por lo que ‘el desarrollo o se convierte en un hecho común a todas las partes del mundo, o sufre un proceso de retroceso aun en las zonas marcadas por un constante progreso’ ”.- |