Algunos pastores hasta han grabado avisos radiales invitando a sus fieles a votar por determinado candidato -es el caso de Coronel- algo que en otros años habría, de seguro, escandalizado a más de alguna de sus ovejas, y para qué hablar de sus superiores jerárquicos. Sin embargo, las candidaturas o apoyos evangélicos están siendo vistas cada día con mayor naturalidad, a la vez que postulantes laicos o de otras creencias religiosas aumentan sus esfuerzos por caer en gracia y captar la adherencia del electorado evangélico. Esta última actitud aparece absolutamente lógica si se considera que en ciudades como Lota y Coronel la población evangélica mayor de 14 años llega al 56% y 51%, respectivamente, mientras que la misma cifra a nivel regional se sitúa en un 28,4% y a nivel nacional en un 15,14%, de acuerdo a los datos arrojados por el Censo 2002. El presidente del Concilio de Pastores de Concepción, Carlos Gallardo Serrano, ve con buenos ojos el cambio que hizo que, si durante la mayor parte del siglo XX los evangélicos se sintieran como simples peregrinos en esta tierra llamada Chile, ahora quieran enfrentar el siglo XXI como ciudadanos plenos. "Es indudable que nuestra responsabilidad política no debería ser algo nuevo, sino heredado de Jesús mismo. El vino a este mundo a participar de nuestras problemáticas, tuvo opciones por la justicia, la paz, por los más débiles, por los que sufren y en ese sentido fue un comprometido servidor de su pueblo. Entonces, no podemos abstraernos de esa responsabilidad si decimos que somos servidores de Cristo. Pero ¿cómo lo hacemos? Creo que con la misma responsabilidad con que nos hemos acercado a él", asevera. Agrega que "no puede un grupo tan numeroso mantenerse al margen de su responsabilidad social o seguir participando de lo que algunos sociólogos han llamado la `huelga social del pueblo evangélico`. Esta última tiene causas históricas, pero también hay causas ideológicas para esta abstracción de la responsabilidad de los evangélicos en el mundo de la política".
Intereses de poder
Gallardo reconoce que los pioneros del protestantismo en Chile tuvieron una activa participación e incidencia en lo social durante el siglo XIX, cosa que después cambió por diversos motivos que es largo de analizar, pero entre los cuales destaca uno en particular. "Se había tratado de seguir un Cristo muy espiritualizado y muy poco comprometido con la acción de este mundo, o sea, se estaba más preocupado del `bien morir` que del `bien vivir`, pero el desarrollo de esas ideas está ligado muchas veces a intereses de poder para mantener grupos ausentes de las decisiones, del diálogo y de la discusión", enfatiza. Añade que "si hacemos un análisis serio del evangelio de Jesucristo, él inicia esta aproximación de Dios hacia nosotros, haciéndose como uno de nosotros y viniendo a este mundo en carne y hueso. Pienso que el momento actual requiere y demanda de nosotros respuestas acerca de las problemáticas que se presentan todos los días en nuestra sociedad", afirma. Consultado sobre si están los líderes evangélicos preparándose para este cambio o para que los fieles lo enfrenten de manera correcta o con uniformidad responde: "Pretender uniformidad sería pretender manipular un poco la conciencia y las decisiones de las personas y no estamos llamados a eso. Sí lo estamos a que ojalá nuestro pueblo se prepare para dar respuesta a las demandas que la sociedad impone, libres de prejuicios y de ideologías que han rodeado el mundo de la religión y de la política por muchos años". Destaca que "dichos como que `hay sectores en el mundo que son de Dios y otros que son del diablo` no surgen de las agrupaciones evangélicas o protestantes, sino de sectores políticos interesados por lo que han constituido un mal uso y manejo de la conciencia del pueblo cristiano, no sólo del evangélico". Por último, en relación a los intentos por captar los votos evangélicos comenta que "es un fenómeno nacional entendible cuando el porcentaje de éstos en el país sin duda puede influir en los cambios o decisiones políticas hacia uno u otro sector". Llamó a sus fieles a informarse de quiénes son las personas que están llamando a participar con ellas, "porque nuestro compromiso individual y colectivo como iglesia siempre debe estar por la extensión del reino de Dios, por la paz y principalmente por la justicia".
Participar sí, crear partido no
Un aspecto interesante de destacar es que las candidaturas exitosas de evangélicos han sido presentadas a través de diversos partidos políticos, tanto de oposición como de gobierno. En cambio, los intentos por levantar movimientos o partidos evangélicos y candidaturas con la aspiración de convertir a este pueblo en una fuerza política con proyecto propio, no han logrado concitar apoyo. Al contrario, han sido expresamente criticadas por conocidas personalidades evangélicas. Lo anterior sugiere que la cultura política del mundo evangélico valora el pluralismo y reconoce el carácter laico de la actividad política. "Que favorezcamos el dar respuestas responsablemente a la sociedad es una cosa, pero que queramos preparar un sector para la política dentro de nuestra iglesia sería perder el objetivo central de ésta", resalta el pastor Carlos Gallardo. Acota que "nuestra iglesia se preocupa de que su gente se prepare y ojalá crezca, por un compromiso de procurar su desarrollo integral". Consultado sobre qué nuevas aspiraciones tienen los evangélicos en este contexto de más evidente figuración social, señaló: "hay áreas que todavía hemos tocado muy tangencialmente como la educación. No se trata sólo de conseguir profesores de religión evangélica, sino de proponernos impregnar con los valores éticos del cristianismo muchos sectores del país. Los colegios religiosos son en su mayoría católicos, pero son un poco elitistas por lo que debemos pensar en tener establecimientos en sectores populosos. Hay entonces un gran compromiso pendiente, más que un gran desafío".-
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