¿Vio por casualidad la película Estigma, protagonizada por la insinuante Patricia Arquette? Su argumento era más o menos así: un sacerdote excomulgado por la curia romana trabaja en la traducción de unos manuscritos no reconocidos por el Vaticano, que serían testimonios cercanos a las palabras originales de Cristo. Cuando muere, trata de comunicar su mensaje a través de una mujer que empieza a presentar estigmas y a escribir en arameo en las paredes. El padre Kierman, quien es asignado para investigar el caso, descubre que algunos personajes de la curia romana tratan de impedir su labor y ocultar que todo salga a la luz pública. La fórmula es apropiada para el cine, pero el que algunos de esos elementos se den en la vida real es al menos sorprendente. Hay que aclarar de partida que no hay nadie con estigmas ni nada parecido debido a los famosos rollos del Mar Muerto, pero sí qué mucho en la historia de su descubrimiento serviría para una buena saga de aventuras. Los primeros manuscritos fueron encontrados en 1947 en una de las tantas cuevas que existen en los riscos de Qumran, localidad ubicada en la orilla noroccidental del Mar Muerto, cuarenta kilómetros al este de la ciudad sagrada de Jerusalén. El descubrimiento lo hicieron un par de beduinos que buscaban tesoros y que solo encontraron diez jarrones de cerámica, de los cuales dos contenían siete manuscritos en cuero. Decepcionados, los llevaron a quien consideraban un experto en cueros, un zapatero árabe de religión cristiana. Este a su vez vendió cuatro de ellos a su jefe eclesiástico, el metropolitano de la Iglesia sirio-jacobita de Jerusalén, Athanasius Yeshua Samuel, en la irrisoria cantidad de cien dólares. ¿Qué había pasado con los otros tres rollos? Estos llegaron a manos del director de la Escuela de Arquelogía de la Universidad Hebrea, Eleasar Sukenik, quien los compró para su institución el 29 de noviembre de 1947, el mismo día que las Naciones Unidas vaya casualidad establecieron la partición de Palestina. Por su parte, Samuel se dirige al Instituto Albright de Jerusalén (la Escuela Americana de Estudios Orientales), para ser aconsejado acerca de los rollos de su propiedad. Literalmente, no sabía qué tenía en sus manos. Ahí le aconsejan que, dada la guerra que se vive en esos territorios, saque los manuscritos vía Beirut hacia Estados Unidos. Por primera vez los rollos son exhibidos en la parte del altar de la iglesia de la Universidad de Duke, donde ya empiezan a tomar esa aura de sacralidad cristiana, cuando en verdad ellos pertenecen a una secta judía, señala el profesor Adolfo Roitman, quien es antropólogo experto en religiones comparadas y cristianismo primitivo, y ocupa el cargo de curador del Santuario del Libro, uno de los veinte más importantes del mundo, donde se exhiben los rollos del Mar Muerto. En abril de 1948, la existencia de los rollos se hace pública a través de una nota en The Times, que informa sobre antiguos manuscritos encontrados en Palestina. A la historia entra luego otro personaje clave, el arqueólogo y monje dominico Roland de Vaux, director de la Escuela Bíblica de Jerusalén, quien ubica la cueva donde fueron encontrados los pergaminos. Su sorpresa fue mayor al descubrir en su interior otros setenta manuscritos. De Vaux supone que en las otras cuevas de la zona debería haber más pergaminos y se inicia una loca carrera estilo Indiana Jones, entre beduinos y arqueólogos, en la que obviamente, por su conocimientos del terreno, ganan los primeros. En total se hallaron cerca de 850 manuscritos completos y alrededor de cien mil fragmentos en once cuevas. El 80 por ciento del material está escrito en hebreo, el 19 por ciento en arameo y el 1 por ciento en griego. Esos cien mil pedazos pequeños y antiguos de textos desconocidos, constituían el puzzle más grande en la historia de la humanidad, y un verdadero desafío a los científicos que deberían reconstruirlos sin ningún modelo previo para armar. Los textos ya eran una voluminosa masa cuyo estudio empezaba a complicarse. Por eso el gobierno jordano, que en ese momento tenía dentro de su territorio la zona de Qumran (y que según Naciones Unidas serían parte del Estado palestino que nunca nació), encomienda a De Vaux crear una comisión internacional de expertos. Este se comunica con los grandes profesores de Biblia de todo el mundo, los que mandan a sus alumnos más brillantes a trabajar a Palestina. Los postulantes debían tener dos condiciones: estar solteros para no pagar la estada de las familias y no ser judíos. Para Roitman este es un elemento importante a considerar para entender el cariz de la investigación: Aunque todos eran muy preparados y expertos biblistas, no eran expertos en el idioma ni la problemática hebrea. Los intereses de su investigación eran cristianos y eso hace que fuese tanto el público cristiano al que este tema ha llamado la atención. No fue sino hasta la década de los ochenta cuando los primeros científicos judíos tuvieron acceso a los manuscritos. ¿Pero qué había pasado con los cuatro rollos que estaban en Estados Unidos? Parece ciencia ficción. En 1954, Samuel puso un aviso en el Wall Street Journal: Se venden manuscritos bíblicos no posteriores al año 200 a.C. Donación ideal de un individuo o grupo a una institución educativa o religiosa. El profesor Sukenik había muerto convencido de la pérdida definitiva de esas reliquias para Israel, pero su hijo, también arqueólogo y ex segundo comandante del ejército durante la guerra de independencia, se entera del aviso y se acuerda de que su padre le había hablado de estos pergaminos. Sin embargo, había dos problemas: un árabe cristiano no aceptaría vender los documentos a un judío, y, además, ahora el precio ya no eran 100 mil, sino 250 mil dólares. Finalmente, Sukenik hijo consigue la mayor parte del dinero con un filántropo y a través de un intermediario los compra. Nuevamente los siete primeros manuscritos se encontraban juntos. Pero más importante que ese hecho, fue lo que reveló su contenido. Dos de ellos eran copias del Libro de Isaías, el gran profeta de Israel, tanto para judíos como cristianos, y a la vez el más extenso del Antiguo Testamento. Hasta ese momento los textos de la Biblia más antiguos que existían databan de la Edad Media. Los rollos, uno de los cuales medía ocho metros extendido, habían sido escritos hace 2100 años. Los otros textos correspondían a un apócrifo del Génesis. Es decir, una recreación en base a leyendas de historias del Génesis, y comentarios a libros de otros profetas menores, como Habacuc. También había un texto que contenía las reglas de la comunidad y otro que hablaba de la guerra entre los hijos de la luz y los hijos de las sombras. Entre todos los rollos que se encontraron luego, hubo uno muy particular. No estaba escrito sobre cuero ni papel, como el resto, sino en cobre. Para condimentar más el asunto, resultó ser que este hablaba de 64 lugares donde se habían escondido tesoros. A estas alturas todo ya era de Spielberg. Tenemos beduinos, conflicto político, judíos, sectas, tesoros, comenta Roitman. Todos los antecedentes recogidos hacen concluir que se puede hablar de los rollos de Qumran como la biblioteca de un grupo religioso, probablemente los esenios, según dice el profesor Roitman. Esta secta de carácter místico-espiritualista, que no superaba las doscientas personas, hacía parte de su vida en un edificio comunitario ubicado a un kilómetro de las cuevas. Pero, ¿cómo se puede vincular a los esenios con el cristianismo primitivo? Otros textos descifrados posteriormente hablaban de un tal maestro de justicia ¿Podría tratarse de Jesús? Pornografía sagrada Desde el descubrimiento de los rollos se han publicado más de treinta mil libros y artículos donde Qumran intenta dar respuesta a varias interrogantes, tanto sobre la comunidad misma como sobre la exégesis de los textos. Una de las más osadas y perturbadoras la hizo el sacerdote jesuita José O'Callaghan en la década del setenta, quien señaló que un rollo era parte del evangelio de Marcos, el más antiguo de los cuatro, escrito probablemente entre el 70 y el 80 d.C. Pero esta tesis no fue aceptada por la comunidad internacional, señala Roitman. La fascinación imaginativa fue extendida a nivel masivo con la publicación, en 1991, del libro El escándalo de los rollos del Mar Muerto, de Michael Baigent y Richard Leigh. En él, los autores afirman que la investigación misma de los manuscritos había sido manipulada por un grupo de religiosos católicos, controlando la información de tal modo que ninguna interpretación cuestionara las verdades básicas de la ortodoxia de la Iglesia. También revelaban que la Escuela Bíblica dependía de la Comisión Bíblica Pontificia, cuya cabeza, el cardenal Joseph Ratzinger, es el actual prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredara de la Inquisición. Parte de las revelaciones que hacen temblar al Vaticano, según los autores, era que un tal Embustero presente en los rollos sería Pablo, presunto infiltrado romano que fomentó las divisiones en el seno del cristianismo primitivo, deformando las enseñanzas de Cristo y sentando las bases de la actual Iglesia oficial. El profesor Roitman, quien habla con la responsabilidad de un científico, dice que no se puede ir tan allá: Si queremos dar una mirada de conjunto, los rollos le permiten al cristiano no reforzar su fe en Cristo, pero reforzar, con material arqueológico, el trasfondo histórico de los relatos sobre Jesús, que se mencionan en el Nuevo Testamento. Y lo explica: Por ejemplo, si tenemos un texto como el famoso Sermón de la Montaña, del cual hay dos versiones, los rollos no pueden probar si Jesús dijo o no dijo eso. Pero sí permiten confirmar las formas literarias de las bienaventuranzas, que utilizan una forma muy precisa bienaventurados nosotros, bienaventurados vosotros, que no se conocían en la literatura judía antigua. Pues bien, uno de los textos (4QB) realmente confirma que esa estructura era conocida y con eso da verosimilitud de las estructuras literarias usadas en el Evangelio. Otro de los textos de Qumran el apócrifo del Génesis, habla de la práctica de la curación con imposición de manos. Abraham, con ocasión de las plagas en Egipto historia que sí aparece en el Génesis 12, cuenta que uno de los castigos fue que el faraón estuviese poseído por un demonio, y que fue el mismo Abraham quien lo exorcizó imponiéndole las manos. Y una de las prácticas curativas de Jesús, era la imposición de manos. Otra vez el texto no confirma la práctica de Jesús, pero sí demuestra que esta era conocida, y eso es un avance, porque nosotros no conocíamos que existiera en los textos bíblicos. Lo que le permiten los rollos a los cristianos es devolverle a Jesús su dimensión histórica, cuestión enormemente debatida por la ciencia histórica. Y ahora tenemos textos, independientes de la religión cristiana, que no están contaminados por el interés eclesiástico, que de todas maneras nos devuelven a su contexto natural y original historias como las que sobre Jesús se cuentan en el Nuevo Testamento. Complejo, fascinante, misterioso, el tema de la historicidad de Jesús juega en los límites que hay entre razón y fe. Los conocimientos de Roitman refuerzan eso: En el Nuevo Testamento hay distintas interpretaciones teológicas de Jesús. Una de ellas es su presentación, como descendiente de David, en el evangelio de Mateo. Pero hay otra que es muy extraña e idiosincrática que aparece en la Epístola de los Hebreos. Es un texto, probablemente del siglo II de nuestra era, en donde Jesús aparece como sacerdote de la estirpe de Melquisedec. Esta presentación es muy obtusa, dado que en los textos judíos Melquisedec es citado solo dos veces en la Biblia: uno en el Génesis 14 y otro en Salmos. En él, Jesús aparece como gran sacerdote, cuestión que no se entendía. Pero ahora, en uno de los textos de Qumran, encontramos que se habla de Melquisedec como una figura mesiánica que habrá de venir al final de los tiempos y resulta ser un opuesto al Anticristo, que es el enemigo que encabeza las fuerzas del mal. Qumran entonces sitúa ciertos conceptos teológicos del Nuevo Testamento en su contexto histórico. También en los rollos hay algunas características de los esenios que recuerdan al movimiento de los primeros cristianos, como la comida en común (hay que recordar que el ágape cristiano juega un papel central en la identidad de la Iglesia) y la comunidad de bienes, pues en ambos grupos no existía la propiedad privada. Otros puntos comunes son la esperanza apocalíptica, la sensación de vivir en una nueva era y de que la salvación está próxima. Hay una atmósfera escatológica común a la mayoría de los judíos de esa época, incluyendo Qumran, y los primeros cristianos. Hay que recordar que los primeros cristianos eran judíos, dice Roitman. ¿Y qué hay del llamado maestro de justicia? ¿Puede entenderse que se habla de Jesús? Estamos hablando de un maestro enigmático, fundador mítico de la comunidad, mencionado en los textos, que debe haber jugado un papel en los orígenes de Qumran hacia fines del siglo II o comienzos del I a.C. Eso es mucho antes de que naciera Jesús. De todas maneras se pueden comprender algunos de los rasgos de Jesús en función de este maestro que también origina un movimiento. Pero Jesús es itinerante, propaga la inminente venida del reino entre los judíos en la zona de Galilea. Mientras que el maestro de justicia establece las bases de la comunidad sectaria, son dos personajes que representan un trasfondo sociocultural diferente. El maestro de justicia es llamado en algunos textos El sacerdote. Y Jesús precisamente se opone a los círculos sacerdotales, que es lo que finalmente lo trae a una confrontación abierta con el templo de Jerusalén, por lo que es crucificado. Desde 1955 se están publicando las ediciones originales de los manuscritos de Qumran en la serie oficial de la Universidad de Oxford, que hasta hoy suman cerca de treinta volúmenes y se encuentran a disposición de toda la comunidad científica. Se estima que hacia el 2003 ó 2004 habrá de finalizar la publicación completa de las traducciones, con lo que habrá más posibilidad de dilucidar los misterios pendientes. ¿Profesor, qué opina de lo que se sostiene en El escándalo de los rollos del Mar Muerto, donde se afirma que en la investigación de los rollos se ocultó y tergiversó información? Eso es pornografía.-
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