Sin embargo, el filme protagonizado por Robin Williams tiende a separar la labor de Patch del contexto histórico en que se inicia, cuando Estados Unidos se movilizaba contra el racismo y la guerra de Vietnam y por los derechos civiles. Así, en la pantalla, el humor de Patch queda reducido a simple diversión. De todos modos, el guión plasma principios esenciales que guían a este revolucionario del amor. Está, por sobre todo, la protesta contra la tradicional relación médico-paciente, que da tanto poder al médico y le impide ver al paciente como un ser humano necesitado de amor y compañía, convirtiéndolo en pasivo receptáculo de fármacos y cirugías. Vemos al idealista Patch haciendo realidad su proyecto: construir, no un hospital, sino una comunidad sanadora donde médicos y pacientes colaboren en el cuidado y aprendizaje de todos en un proceso guiado por el amor. ¿No debería resultarnos familiar este escenario? Es prácticamente la fundación de una iglesia (una de verdad). ¿No es ésta una comunidad de pecadores en permanente rehabilitación en la que todos necesitamos del amor y el apoyo de los demás y en la que todos tenemos algo que aportar? Por lo visto, la propuesta de Patch no es para la risa...
I Co 12 : 13, 20-22 F.E.F. / 2002
Más información:
Entrevista de Cristián Warnken a Patch Adams Sitio web del Instituto Gesundheit!, fundado por Patch Adams
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