Tal vez debamos distanciarnos un poco de todos estos juicios y disfrutar sencillamente de este excelente filme de acción y aventuras, evitando especialmente las comparaciones directas con elementos bíblicos: Gandalf no es Moisés, ni Aragorn es Jesús, por muy evidente que nos resulte a algunos la cosmovisión cristiana que subyace a la creación de todos estos personajes. Como se ha mencionado en varias oportunidades, es obvio que el amigo de Tolkien, C.S. Lewis, creó las "Crónicas de Narnia" como una transposición del drama de la Redención cristiana en el lenguaje del mito. Tolkien, por el contrario, odiaba tales recursos, porque creía que los mitos no debían ser alegóricos sino, simplemente, "aplicables". En palabras de Joseph Pearce, esto se cumple si "la verdad que emerge en la historia puede ser aplicada a la verdad que emerge de la vida". ¿Y qué puede ser más aplicable a la vida de cada uno de nosotros que el deseo de tomar el poder que representa ese anillo? Ese deseo de sobresalir, de tener status o de hacer las cosas "a MI manera" porque "YO sé lo que es mejor". ¿Y qué puede ser más cristiano que el llamado divino a rebelarnos contra esa tentación cotidiana y despreciar ese poder corruptor hasta el punto de desear su absoluta y definitiva destrucción? Los bandos están claros mientras los apuestos elfos y humanos luchan a muerte contra los feos y malos orcos, trolls y uruk-hai. Sin embargo, la batalla definitiva ha de librarse en el interior de los protagonistas. Cada uno de ellos debe decidir si será fiel a sus compañeros o si los traicionará e intentará quedarse con el anillo. Muchos serán tentados, pero sólo uno tendrá la fortaleza para resistir y enfrentar la titánica tarea hasta el final. Tolkien nos enseña que la única forma de destruir el anillo es haciéndonos tan diminutos como un hobbit, la más pequeña de las razas. Porque la verdadera fortaleza radica en la humildad y en la conciencia de que, siendo débiles y dependientes, estamos llamados a la imposible tarea de salvar al mundo con el solo poder de nuestra fe.
Mateo 17:20
I Co 1:27-28 F.E.F. / enero 2002
Más información:
J.R.R. Tolkien & Estreno de "El Señor de los Anillos" en Encuentro Cristiano de Arte
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