La Comunidad del Anillo
El Señor de los Anillos - Parte I

 


  Reparto
Elijah Wood
Ian McKellen
Viggo Mortensen
Liv Tyler

Dirección
Peter Jackson

 

Año 2001

 

 

Mucho se ha escrito en círculos cristianos acerca de este filme y de la novela que le dio origen. Se ha dicho, entre otras cosas, que Tolkien era un fiel católico, que su epopeya del anillo es un mito profundamente cristiano e, incluso, que hay paralelos evidentes entre esta obra y ciertos pasajes bíblicos.

 

Tal vez debamos distanciarnos un poco de todos estos juicios y disfrutar sencillamente de este excelente filme de acción y aventuras, evitando especialmente las comparaciones directas con elementos bíblicos: Gandalf no es Moisés, ni Aragorn es Jesús, por muy evidente que nos resulte a algunos la cosmovisión cristiana que subyace a la creación de todos estos personajes.

Como se ha mencionado en varias oportunidades, es obvio que el amigo de Tolkien, C.S. Lewis, creó las "Crónicas de Narnia" como una transposición del drama de la Redención cristiana en el lenguaje del mito. Tolkien, por el contrario, odiaba tales recursos, porque creía que los mitos no debían ser alegóricos sino, simplemente, "aplicables". En palabras de Joseph Pearce, esto se cumple si "la verdad que emerge en la historia puede ser aplicada a la verdad que emerge de la vida".

¿Y qué puede ser más aplicable a la vida de cada uno de nosotros que el deseo de tomar el poder que representa ese anillo? Ese deseo de sobresalir, de tener status o de hacer las cosas "a MI manera" porque "YO sé lo que es mejor". ¿Y qué puede ser más cristiano que el llamado divino a rebelarnos contra esa tentación cotidiana y despreciar ese poder corruptor hasta el punto de desear su absoluta y definitiva destrucción?

Los bandos están claros mientras los apuestos elfos y humanos luchan a muerte contra los feos y malos orcos, trolls y uruk-hai. Sin embargo, la batalla definitiva ha de librarse en el interior de los protagonistas. Cada uno de ellos debe decidir si será fiel a sus compañeros o si los traicionará e intentará quedarse con el anillo. Muchos serán tentados, pero sólo uno tendrá la fortaleza para resistir y enfrentar la titánica tarea hasta el final.

Tolkien nos enseña que la única forma de destruir el anillo es haciéndonos tan diminutos como un hobbit, la más pequeña de las razas. Porque la verdadera fortaleza radica en la humildad y en la conciencia de que, siendo débiles y dependientes, estamos llamados a la imposible tarea de salvar al mundo con el solo poder de nuestra fe.


De cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza,
diréis a este monte: "Pásate de aquí allá",
y se pasará; y nada os será imposible.

Mateo 17:20


Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios;
y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;
y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es,
para deshacer lo que es.

I Co 1:27-28

F.E.F. / enero 2002

 

Más información:

J.R.R. Tolkien & Estreno de "El Señor de los Anillos" en Encuentro Cristiano de Arte