Vemos a Forrest crecer hasta su edad adulta durante un período conflictivo de la historia del país del norte. Sin embargo, Forrest no entiende estos conflictos, aunque se desliza permanentemente entre ellos.
Forrest no entiende nada de eso. Lo único que entiende es que ama a su esquiva Jenny, que el teniente Dan sólo necesita reconciliarse con Dios y que "la vida es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar". La lógica de este mundo parece demasiado compleja para la mente de Forrest; la misma lógica que decía que las poderosas ciudades de Sodoma y Gomorra eran indestructibles (Gén. 19:14) mientras que ese anciano nómada y su esposa estéril no tenían futuro (Gén. 18:11-15). La lógica que hace reír a los que creen que es imposible enfrentar al mundo de otra manera. ¿Imposible? Oh, sí. Imposible, igual que la vida de Forrest, que sólo se puede explicar por una cadena interminable de milagros grandes y pequeños que no se sabe a dónde lo irán a llevar. ¿Una pluma al viento? Sí, pero ya sabemos quién es el que sopla: el Dios de lo imposible.
El viento sopla de donde quiere, y oyes
su sonido;
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