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Gustave Doré: Satanás convoca
a sus legiones derrotadas

Los adoradores de Satanás
por Pedro de Miguel

Publicado en "Artes y Letras" de El Mercurio, 1996

 

Introducción

Satanás en acción

Satanismo moderno

Satanás en concierto

Parafernalia

Siniestra actividad

Los luciferinos

Introducción

La fe en la existencia del demonio no es exclusiva de los creyentes de las diversas religiones. Más de un millón de miembros de sectas satánicas comparten la idea de que el diablo no ha muerto. A juzgar por el frenesí que demuestran, estos grupos son la mejor prueba de la actividad que continúa desplegando.

La literatura universal contiene abundantes páginas que hablan de comercio de almas con el diablo, de posesiones de espíritus malignos que agitan lámparas y cuerpos humanos, o corrompen conciencias inocentes. Desde "Otra vuelta de tuerca", magistral novela corta de Henry James en la que no se cita al demonio pero el lector lo advierte detrás de cada incidente, hasta la interesante "Si yo fuera usted", de Julien Green, en la que el protagonista utiliza una fórmula diabólica para cambiar de personalidad, los escritores más inquietos de todos los siglos se han sentido atraídos por el tratamiento de la presencia del mal en el mundo, personificado en el ángel caído. También el cine, en los últimos años, le ha dedicado una especial atención, a menudo disfrazado de terror Y no es para menos: las huellas que deja este personaje resultan tan evidentes que hay que ser muy crédulo para no creer en su existencia.

Satanás, Diablo, Lucifer, Belcebú, Serpiente Antigua: sinónimos de demonio, ese ser suprahumano, enemigo de Dios, que busca la perdición de los hombres. Su presencia en la Biblia es incontestable, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el Apocalipsis se describe la vida de la Iglesia como una lucha entre el demonio y los cristianos: Satán será derrotado por la victoria del cordero y de su esposa la Iglesia. Mientras llega esta victoria, el cristiano debe vigilar y revestirse con la armadura de Dios para poder vencer las asechanzas del maligno.

 

1. Satanás en acción

Pero ¿qué asechanzas son ésas? ¿Cómo actúa este ser invisible? La teología ha tipificado algunas formas de estrategia diabólica. La más común, la tentación, que alcanza a todos los humanos, consiste en toda maquinación por la que el demonio, positivamente y con mala voluntad, instiga a los humanos al pecado para perderlos. En su hostilidad depende siempre del poder de Dios, no pudiendo actuar más allá de la frontera donde Dios le permite desenvolverse. Fuera de esos límites, el diablo -en expresión de Santa Teresa- no se puede "menear". El cristianismo siempre ha defendido que el demonio no puede violentar la libertad humana: sólo el hombre es responsable de su pecado. Pero no cabe duda de que su acción, siempre indirecta, es universal.

Otras formas de actuación diabólica son extraordinarias. Así, el asedio: acción externa contra el hombre por medio de la provocación de ruidos nocturnos, llamadas a paredes y puertas, rotura de objetos domésticos... El Cura de Ars, según sus biógrafos, pasó temporadas de su vida asediado por el demonio. La obsesión consiste en ataques personales con injurias o daño del cuerpo. La posesión, en fin, supone la ocupación del hombre por el diablo por el dominio de sus facultades físicas, llegando a privarlo de la libertad sobre su cuerpo, como narran los evangelistas en los diversos episodios sobre curación de endemoniados.

Endemoniados, posesos, energúmenos: calificativos que se utilizan para describir el estado en que se encuentran quienes han sido poseídos por el diablo. La posesión implica, por un lado, la presencia del demonio en el poseso y, por otro, el ejercicio de esa presencia, que se lleva a cabo por medio de la agitación física y de la inhibición psíquica. Agitación que encierra una terrible capacidad de acción, como expresa la palabra "energúmeno", que se aplica también a las personas poseídas por la ira.

Contra la posesión diabólica, los cristianos utilizan el exorcismo: así se denomina la invocación del nombre de Dios, hecha con el fin de alejar al demonio de alguna persona, animal, lugar o cosa. En la liturgia católica se necesita una licencia expresa del Ordinario del lugar para poder realizarlo.

 

2. El satanismo moderno

Si en otros tiempos quienes invocaban a Satanás o se ponían a su servicio buscaban el poder o la gloria, en este siglo "los grupos demoníacos se relacionan con el demonio para participar de su malignidad y como recurso contracultural y contrarreligioso", según Manuel Guerra, autor de una completa historia de las religiones.

Uno de los fundadores del satanismo moderno es Edward Alexander Crowley, conocido como Alesteir. Nacido en Inglaterra en 1875, se hace miembro en 1898 de la "Hermetic Order of the Golden Dawn", una logia masónica de índole satánica. Expulsado de ella en 1907, y convencido de que su misión consistía en conseguir la aniquilación del cristianismo, funda diversas sectas, hasta llegar a ser presidente de la OTO ("Ordo Templi Orientis"), que en 1988 contaba con 110 grupos de 15-20 miembros cada uno, la mayoría en Estados Unidos.

Como posibles causas próximas que han influido en el satanismo moderno, se suele citar al rock satánico, la música new age, la rama ocultista de la masonería, la magia negra y la droga.

Los expertos en satanismo discrepan a la hora de calcular el numero de adeptos a este tipo de sectas. C. Balducci, autor del libro, ''Adorati del Diavolo e rock satánico" (1991), aventura una cifra que oscilará entre 700 mil y un millón. Otros autores afirman, sin duda exageradamente, que existen más de diez millones sólo en Estados Unidos. Otros cálculos parciales, aplicados a lugares de especial "concentración" de actividades satánicas, hablan de 40 mil miembros de grupos satánicos en Turín, 20 mil en San Francisco, 10 mil en Chicago, 250 mil en Francia. En España, a juzgar por las sectas catalogadas, algo más de mil.

 

3. Satanás en concierto

Mucho se ha hablado de la posible conexión entre rock and roll y satanismo moderno. El "se oye comentar a la gente del lugar que los rockeros no son buenos", como cantaba Barón Rojo, responde al rechazo de una parte de la sociedad ante lo que considera un producto infernal, por su estruendo y los excesos que produce en determinadas ocasiones. Claro que de ahí a afirmar la identificación efectiva entre ese tipo de música y los efluvios diabólicos va un largo trecho. Pero no se debe ignorar la influencia que han ejercido algunos grupos en su desviación hacia el satanismo. Veamos algunos ejemplos.

El acto de presentación de rock satánico tiene lugar en 1968, con la aparición del "Devil's White Album": sus dos piezas "Revolution Number One" y "Revolution Number Nine" introducen a la industria discográfica los mensajes subliminales para transmitir el "evangelio de Satanás". En la década de las setenta, Mick Jagger actúa como pontífice de la música satánica rock, después de consagrarse a Satanás en la "Hermetic Order of the Golden Dawn". Él mismo se considera como una encarnación de Lucifer, o al menos eso se deduce al escuchar las letras de los temas de los Rolling Stones "Sympaty for the devil", "To their satanic Majesties" o "Invocations of my demon".

Algunos grupos musicales han conseguido su éxito, en parte, gracias a textos claramente satánicos, a shows de índole ocultista y a conciertos músico-orgiásticos. Es el caso de Kiss (¿siglas de "Kings in Satan's Service"?), AC/DC, Black Sabbath. Algunos otros "monstruos'' del rock no han podido resistir la tentación de caer esporádicamente en estas redes: así ocurre con Pink Floyd, cuyo tema "Empty spaces", oído al revés, deja oír: "Acabas de descubrir el mensaje secreto del diablo. ¡Comunícate con el Viejo, enhorabuena!". Led Zeppelin utiliza el mismo truco en su conocidísima "Stairway to heaven", para decir: "Quiero ir al reino, quiero ir al infierno, al oeste plano de la tierra, canto porque vivo con Satán".

 

4. Parafernalia

Toda secta tiende a adornarse con signos externos, de simbolismos más o menos explícitos. Los más utilizados por los grupos satánicos son la estrella de cinco puntas, la "ese" inicial de Satanás con el relámpago, el crucifijo con la cabeza hacia abajo. Suelen dibujarlos en las paredes, sobre todo de iglesias. En los discos satánicos suelen aparecer la cabeza del macho cabrío, el triángulo con el vértice invertido (parodia de la Trinidad), el trébol y la pluma de ave inscritos en un círculo.

Entre las actividades que se les achacan están los actos de culto demoníaco, la celebración de orgías, la profanación de cementerios e iglesias, los robos sacrílegos de cálices y ostias consagradas para su profanación, las misas "negras" y "rojas", la mutilación de animales, los secuestros de niños y adolescentes para sus sacrificios rituales, los actos de sadismo. La enumeración parece extraída de un periódico sensacionalista, pero -desgraciadamente- responde totalmente a la realidad.

Los adoradores de Satanás suelen dividirse en dos tipos de grupos: las sectas satánicas y las luciferinas. Aunque los nombres son sinónimos, conviene no confundirlos, porque encierran diversidades importantes.

Las sectas satánicas, como su propio nombre indica, rinden culto a Satanás. Son las más numerosas. Tienen como objetivo experimentar emociones fuertes y conseguir dinero, sexo, poder y fama. Son más peligrosas que las luciferinas conocidas hasta ahora, tanto para la sociedad (en ocasiones "sacrifican" víctimas humanas) como para sus miembros, que padecen con frecuencia trastornos psíquicos profundos. Pilar Salarrullana da una lista de 33 grupos satánicos implantados en España, con nombres tan siniestros como Culebra negra, Fundación del Gen Sagrado, Hermanas del Halo de Belcebú o Macho cabrío. La mayor concentración de actividad, con gran diferencia, se sitúa en Cataluña y en la Comunidad Valenciana, con catorce y trece grupos activos respectivamente. ¿Qué extraña conjunción ha ligado siempre al Mediterráneo con las fuerzas ocultas?

 

5. Siniestra actividad

Los ritos de las sectas satánicas se concentran en las "misas negras" y los sacrificios. La "misa negra", como se sabe, consiste en una simulación sacrílega de la Misa cristiana, como modo máximo y patente de mostrar el odio hacia Jesucristo, hacia Dios, y la devoción a Satanás. En cuanto a los sacrificios, las víctimas pueden ser animales o humanas. En el caso de los animales, se prefieren los que fueron asimilados en la antigüedad al demonio, como la serpiente, el macho cabrío y el toro, a los que se extraen el corazón y otras vísceras. Los miembros del grupo satánico comen esos órganos todavía calientes y palpitantes, a imitación de la "homofagia" de las religiones mistéricas, como un modo de participar en la malicia de Satanás y un medio eficaz para apropiarse de su energía y conocimientos. Según Manuel Guerra, en su libro. "Los nuevos movimientos religiosos", "a juzgar por las pocas fotografías que he podido ver, los participantes en el rito no suelen asistir con la ropa de calle. Prefieren túnicas, sobre todo de color negro, a veces están desnudos, al menos de medio cuerpo para arriba; pueden tener cubierta la cabeza con una máscara que es o reproduce la cabeza de distintos animales (macho cabrío, oso, cerdo, etc.); llevar un rosario u otro tipo de colgantes al cuello, una especie de arocorona en la cabeza con la estrella de cinco puntas y con algunas velas o luces, etcétera". Si las víctimas ''propiciatorias'' son humanas, prefieren seres inocentes: niños y niñas, adolescentes. Según Dianne Core, presidenta de la asociación inglesa para la protección de menores, "al menos cuatro mil niños mueren cada año víctimas de los practicantes del satanismo". En Suecia, por ejemplo, se han descubierto numerosos infanticidios en misas negras. Caben también los "suicidios sacrificiales", como manifestación de los miembros de su devoción y entrega a Satanás.

 

6. Los luciferinos

En el caso de las sectas luciferinas, el estamento predominante de sus miembros es el de los "yuppies", sinónimo de formación intelectual y de dinero, Este rasgo distingue netamente a las sectas luciferinas de las satánicas, y los dota de cierta elaboración teórica en su concepción del mundo y el papel que en él juegan Satanás y sus secuaces.

Anton Szandor La Vey fundó en Estados Unidos la Iglesia de Satanás: fue el promotor de la adoración a Lucifer en los sesenta en Norteamérica y brujo de cierto prestigio. En 1975 contaba con 20 mil adeptos. Es el autor del guión de la película de Polanski "El bebé de Rosemary". Su libro "The satanic Bible" se ha convertido en un clásico en la materia, de obligada consulta para los iniciados. La secta "Templo de Seth", en los últimos años, ha absorbido a la mayoría de los miembros.

En España han descollado las sectas "Templo de Seth" y "Pirámide de Seth". En sus creencias identifican a Lucifer con Prometeo, que se proclama "enemigo de Zeus". Sus miembros ejercen profesiones prestigiosas, no practican la antropofagia ni caen en el irracionalismo. El rito más fuerte es la "misa roja", durante la que recitan algunas oraciones, sacrifican animales (aves) y beben su sangre.-