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Los Orígenes Dispensacionales del Premilenarismo Moderno

por Jack Van Deventer

Publicado originalmente en inglés en Credenda/Agenda Vol. 7, No. 3

Traducción: Felipe Elgueta Frontier

 

 

El siglo veinte ha visto un dramático cambio de paradigma en las perspectivas proféticas, primero alejándose y luego regresando a sus raíces históricas. Este alejamiento del Cristianismo histórico surge de un nuevo enfoque de interpretación bíblica, llamado dispensacionalismo, que se desarrolló en los años 1830 y se popularizó con la publicación, en 1909, de la Biblia de Referencia Scofield. El dispensacionalismo, con su rúbrica distintiva de premilenarismo, ha penetrado ampliamente y ha sido prominente en muchas iglesias, librerías y entre maestros bíblicos radiales.


John Nelson Darby

Los rasgos distintivos del dispensacionalismo son un literalismo rígidamente aplicado en la interpretación de la Escritura, una compartimentación de la Escritura en "dispensaciones", y una dicotomía entre Israel y la Iglesia. Los dispensacionalistas creen que "este presente sistema mundial... está controlado ahora por Satanás" (1) (no por Dios) y acabará en fracaso y apostasía.

Los premilenaristas dispensacionales declaran que sus doctrinas se han mantenido desde la iglesia primitiva, pero estas afirmaciones han sido firmemente refutadas. Lejos de ser la posición histórica de la iglesia, en 1813 David Bogue describió el premilenarismo como una rareza en la historia de la Iglesia (2). El post-milenarismo era la escatología dominante de la Reforma, por lo menos hasta 1859 (3).

La doctrina de un rapto secreto fue concebida por primera vez por John Nelson Darby, de los Hermanos de Plymouth, en 1827. Darby, conocido como el padre de dispensacionalismo, inventó la doctrina que afirma que no hay una, sino dos "segundas venidas". Esta enseñanza fue impugnada inmediatamente como no bíblica por otros miembros del grupo de los Hermanos. Samuel P. Tregelles, un renombrado estudioso bíblico, rechazó la nueva interpretación de Darby calificándola de "cúspide del sinsentido especulativo" (4). Tan débil era la teoría del rapto de Darby que él mismo tuvo persistentes dudas sobre ella, incluso hasta una época tan tardía como 1843, y posiblemente hasta 1845 (5). Otro miembro de los Hermanos de Plymouth, B.W. Newton, rebatió la nueva doctrina de Darby afirmando que semejante conclusión sólo era posible si se omitían ciertos pasajes bíblicos por no ser "verdaderamente nuestros". Sandeen escribe: "esto es precisamente lo que Darby estaba dispuesto a hacer. Demasiado tradicional para admitir que los autores bíblicos podrían contradecirse entre sí, y demasiado racional en cuanto a admitir que el laberinto profético desafiaba la penetración, Darby intentó una resolución de su dilema exegético distinguiendo entre la Escritura dirigida a la Iglesia y la Escritura dirigida a Israel... La dificultad de Darby fue resuelta asumiendo que los Evangelios estaban dirigidos en parte a los judíos y en parte a los cristianos" (6).


Lewis Sperry Chafer

Así, la doctrina de la separación de Israel y la Iglesia, el cimiento del dispensacionalismo, nació del esfuerzo de Darby por justificar con la Biblia su recientemente fabricada teoría del rapto. Los dispensacionalistas creían que la justificación para cortar las Escrituras en trozos venía de la traducción King James de II Timoteo 2:15: "dividiendo debidamente la palabra de verdad" ("usa bien la palabra de verdad" en la Reina-Valera 1960). Los dispensacionalistas posteriores dividieron las Escrituras en términos de categorías de personas: judíos, gentiles y cristianos. ¡Chafer enseñaba que las únicas Escrituras dirigidas específicamente a los cristianos eran el evangelio de Juan, Hechos y las Epístolas! Pettengill enseñaba que la Gran Comisión sólo era para los judíos. Scofield enseñaba que el Padre Nuestro era una oración judía que no debía ser recitada por cristianos. Junto con gran parte del Nuevo Testamento, el Antiguo Testamento fue etiquetado como "no para hoy". Ryrie descartó la validez de las ordenanzas del Antiguo Testamento para los no-judíos porque "la ley nunca se dio a los gentiles y está expresamente abolida para los cristianos" (7). ¡Incluso se burlaban de los cristianos, acusándolos de legalistas, por creer en los Diez Mandamientos! (8). Tal como han observado otros críticos, esta segmentación de la Biblia hace del dispensacionalismo una versión cristianizada de relativismo cultural.
Snowden y otros siguieron la pista del premilenarismo moderno hasta una variedad de grupos de religiosos: los Hermanos de Plymouth (desarrollaron el dispensacionalismo), los Mileritas (se convirtieron en los Adventistas), los Mormones, los Testigos de Jehová (9) y los Pentecostales (10). El premilenarismo dispensacional se comercializó de la misma manera que las sectas. Primero, la cristiandad histórica fue desacreditada con la afirmación de que todos los comentaristas prominentes, todos los Padres de la Iglesia e incluso los Reformadores, fueron engañados por "doctrinas de hombres". Segundo, se pretendió tener una nueva revelación. Darby afirmó haber recibido una "nueva verdad" o, en otros momentos, una "verdad re-descubierta" que había estado perdida desde el tiempo de los apóstoles. Tercero, se avivó el entusiasmo con la pretensión de que la venida de Cristo era inminente. Las frecuentes predicciones falsas no parecieron detener este entusiasmo.

Snowden citó el creciente fervor profético de comienzos de los años 1900, que surgía de (1) un "interés fresco y un fervor" por interpretar "los signos de los tiempos", (2) la Gran Guerra (Primera Guerra Mundial) que desencadenó una ola de especulación profética, y (3) "la caída de Jerusalén de manos mahometanas a manos cristianas [que] ha avivado la imaginación milenarista a su nivel más alto de premonición y pronóstico" (11). Este trasfondo explica la enorme popularidad de la Biblia de Referencia Scofield, publicada en 1909 y que tuvo una influencia dramática en la extensión del dispensacionalismo. Muchos estudiosos muy conocidos advirtieron que las enseñanzas del dispensacionalismo eran "no escriturales" (12) (Spurgeon), "heterodoxas" (Dabney), "doctrina extraña" y "error penoso" (13) (Warfield), pero las advertencias fueron mayormente desatendidas.

Hoy, el dispensacionalismo está en un tumulto teológico, después de haber declinado fuertemente desde los años 1970 debido a la creciente crítica. Grenz señala: "el dispensacionalismo hoy está en un estado de fluidez. Los rígidos distintivos del pasado ya no son sostenidos con inquebrantable certeza. Muchos dispensacionalistas progresistas ya no están seguros acerca de cuáles son exactamente los principios que definen el sistema al que someten su lealtad" (14).-

 

 

 

 

Notas:

(1) John A. Witmer, "A Review of 'Wrongly Dividing the Word of Truth' ", Bibliotheca Sacra (Julio/Septiembre 1992) p. 272.

(2) Iain Murray, "The Puritan Hope" (Carlisle, PA: Banner of Truth, 1971) p.187.

(3) En "History of Opinions Respecting the Millennium", American Theological Review 1 (Nov. 1859) p. 642-655.

(4) Clarence Bass, "Backgrounds to Dispensationalism" (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1960) p. 21.

(5) Ibid ., p. 64.

(6) Ernest R. Sandeen, "British and American Millennarianism 1800-1930" (Chicago: The University of Chicago Press, 1970), p. 66.

(7) Charles Caldwell Ryrie, "Balancing the Christian Life" (Chicago, IL: MoodyPress, 1969), p. 88.

(8) S. Lewis Johnson, "The Paralysis of Legalism", Bibliotheca Sacra, Vol.120 (Abril/Junio, 1963), p. 109. Él cita a Barnhouse, "God's Freedom", p. 134. Johnson escribió: "En el corazón del problema del legalismo está el orgullo, un orgullo que se rehúsa a admitir la bancarrota espiritual. Por eso las doctrinas de la gracia atraen tanta enemistad. Donald Grey Barnhouse, un gigante de la gracia gratuita, escribió: 'Fue una trágica hora cuando las iglesias de la Reforma escribieron los Diez Mandamientos en sus credos y catecismos y buscaron atraer a los creyentes gentiles a la esclavitud de la ley judía, la que nunca estuvo dirigida a las naciones gentiles ni a la iglesia'. Él también tenía razón."  

(9) James H. Snowden, "The Coming of the Lord" (New York: MacMillan, 1919), p. 23-24.

(10) George M. Marsden, "Fundamentalism and American Culture, The Shaping of Twentieth-Century Evangelicalism: 1870-1925" (New York: Oxford UniversityPress, 1980), p. 94. Marsden señala: "El dispensacionalismo, que calza tan bien con las ideas pentecostales y de santidad de la 'Era del Espíritu', fácilmente ganó aceptación en el nuevo movimiento pentecostal..."

(11) Snowden, "The Coming of the Lord", p. 24.

(12) Charles Spurgeon, "A Treasury of David" / II (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1966), p. 466.

(13) Curtis I. Crenshaw and Grover E. Gunn, III, "Dispensationalism Today, Yesterday, and Tomorrow" (Memphis, TN: Footstool Publications, 1989), p. 391. Este libro reimprime la crítica que hiciera B.B. Warfield en 1918 sobre el libro de Lewis S. Chafer "He That Is Spiritual", del cual fueron extractados estos comentarios.

(14) Stanley J. Grenz, "The Millennial Maze" (Downers Grove, IL: InterVarsityPress, 1992), p. 122.