| El Consejo Mundial de Iglesias llama a una inmediata acción de las iglesias en el conflicto palestino-israelí Extraído de Worldwide
Faith News
Ginebra, Suiza. 15 de marzo de 2002
Todos hemos estado observando con creciente alarma cómo se intensifica, hora tras hora, el violento conflicto entre palestinos e israelitas. Los asesinatos, bombardeos y destrucción continúan en su escalada, desafiando las repetidas advertencias y llamados de las Naciones Unidas y de gobiernos y personas de todo el mundo. Israel está reocupando rápidamente territorios palestinos por medio de la fuerza militar, haciendo incursiones en los campos de refugiados palestinos y realizando detenciones masivas e indiscriminadas de civiles bajo las circunstancias más degradantes. Los ataques a personal médico y de rescate, asociados a las nuevas y severas restricciones al acceso a los hospitales y otras instalaciones médicas, se agregan a las sistemáticas violaciones de los derechos humanos y de la ley humanitaria internacional. En su alocución del 12 de marzo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el secretario general Kofi Annan enfatizó la crucial necesidad de acabar con la ocupación ilegal y la violencia. El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) está recibiendo regularmente informes de testimonios oculares de obreros de las iglesias palestinas acerca de las invasiones, la ocupación y los graves daños físicos o destrucción de escuelas y otras instalaciones vinculadas con iglesias y que cuentan con apoyo internacional. También nos han llegado declaraciones y llamados desde el Departamento para el Servicio de los Refugiados Palestinos del Consejo de Iglesias del Medio Oriente (MECC/DSPR) y de otros grupos religiosos cristianos, musulmanes y judíos, y de organizaciones seculares palestinas e israelitas, suplicando por una acción internacional decidida que incluya el despliegue de fuerzas de la ONU, para poner un alto a la escalada violencia y para atender las terribles necesidades humanitarias. Los trece patriarcas y líderes de las iglesias y comunidades cristianas de Jerusalén emitieron una declaración el 9 de marzo, expresando su profundo pesar ante el creciente derramamiento de sangre, uniendo sus voces con la de cada palestino e israelita que busca una paz justa. Diciendo que "la seguridad israelita es dependiente de la libertad y la justicia palestinos", ellos llaman a los ciudadanos israelitas y a su gobierno "detener todo tipo de destrucción y muerte causado por el armamento pesado israelita, [puesto que] la forma en que el actual gobierno israelita está manejando la situación no conduce ni a la seguridad ni a una paz justa". Los líderes de las iglesias también instan al pueblo palestino a "acabar con todo tipo de respuesta violenta", reiterando que el camino hacia la paz es a través de negociaciones. Ellos también llaman, en particular a las iglesias de países de todo el mundo, a contactarse con los respectivos gobiernos para pedir su compromiso activo en las demandas de paz. El CMI, la Acción por las Iglesias Unidas (ACT), APRODEV (organizaciones para el desarrollo relacionadas con el CMI en Europa) y el MECC/DSPR están buscando responder a la crisis humanitaria, y necesitan de vuestra ayuda y apoyo. Sin embargo, se requiere, ante todo, de un esfuerzo común inmediato para romper el estancamiento de la comunidad internacional y para alentar la acción que se corresponda con las palabras. Más que nunca debemos oír y responder al clamor de las iglesias, al que debemos prestar urgente atención los cristianos, nuestras comunidades, nuestros medios de comunicación y nuestros gobiernos. Nuestro mensaje conjunto es señalado claramente por los Comités Ejecutivo y Central del CMI: la ocupación ilegal de Palestina debe terminar. Está en la raíz de la violencia. A menos que esto se realice, habrá pocas esperanzas para una paz justa y duradera. Por lo tanto, les instamos a fortalecer sus esfuerzos relacionados con el eje del 2002 para la Década para Superar Violencia: "Acabar con la Ocupación Ilegal de Palestina." El CMI también ha iniciado el Programa de Acompañamiento Ecuménico en Palestina e Israel (EAPPI). A través de él, el consejo está organizando una presencia internacional ecuménica continuada en Palestina para supervisar e informar sobre las violaciones a los derechos humanos, ofrecer protección a los individuos y las comunidades, y acompañar a los activistas locales, cristianos y musulmanes, que trabajan por la paz en sus esfuerzos de resistencia no violenta a la ocupación, clausura y destrucción de hogares y fuentes de sustento palestinos. Algunos cristianos y otras personas ya están en el área y han estado presentes durante el actual período de violencia. Se espera que otros se les unan pronto. Les instamos a contactarse con cuerpos organizativos nacionales para ofrecer su participación u otras formas de apoyo. Sin embargo, en las actuales circunstancias esto no es suficiente para proporcionar la protección inmediata que se necesita. Por ello, les instamos a ejercer presión sobre sus gobiernos para que apoyen las propuestas que se han llevado al Consejo de Seguridad de la ONU, e impulsen el rápido despliegue de un cuerpo supervisor intergubernamental en Palestina. Las iglesias de Jerusalén también han pedido oraciones por la paz. El compañerismo global de las iglesias puede unirnos en vigilias especiales de oración y cultos de adoración con los cristianos de Palestina. El CMI ha publicado una lista de oraciones de las iglesias locales para el uso en tales ocasiones. Estas oraciones y otros materiales relacionados con las iniciativas del CMI están disponibles en este sitio o por correo si se requiere. No estamos solos en nuestros compromisos de fe con las personas atrapadas en este trágico conflicto. Así, dondequiera que sea posible, les animamos a comprometerse con el diálogo y con acciones en común con judíos, musulmanes y otras comunidades que compartan un anhelo común por la paz y la justicia. Esta tragedia terrible de violencia e injusticia debe acabar. Callar ahora sólo puede verse como complicidad con la violencia, los abusos sistemáticos de los derechos humanos y el rechazo, sobre todo por parte del Estado de Israel, a cumplir sus obligaciones bajo la ley internacional. Ahora es el momento para que cada uno de nosotros hable y actúe, cumpliendo nuestra vocación cristiana como pacificadores.-
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