Declaración pública sobre la ley de divorcio Declaración enviada
a organismos de gobierno, parlamento
La Coordinadora Evangélica de la Octava Región, ante la controversia pública provocada por la discusión en las cámaras acerca de una ley de divorcio con disolución vincular, públicamente declara: 1. Vemos, en el matrimonio y la familia, la estructura nuclear básica de la sociedad creada por Dios. Por lo tanto, abogaremos siempre por la preservación y defensa de este vínculo. 2. Sin embargo, reconocemos el hecho de que las personas se equivocan y creemos que, ante tales circunstancias, debe existir la posibilidad de que los involucrados restauren sus vidas. 3. Cuando una pareja se une libre y voluntariamente por amor, ante Dios son una sola carne; por eso Jesús dice: "Lo que Dios juntó no lo separe el hombre", pero también agrega una excepción: "Salvo por causa de fornicación". Concluimos que cuando una pareja rompe su unidad, lo que les puede llevar hasta el adulterio, ya no son "una sola carne". Esa unidad puede ser restaurada, lo que debe intentarse con todo el esfuerzo de los cónyuges. Si se logra, permanecerá reconstruida ante Dios y los seres humanos. Pero existe la posibilidad de que esto no se logre y, en tal caso, imponer el vínculo sería exigir una unión falsa. 4. Consideramos que ejercer presión para forzar una legislación desde alguna perspectiva de la fe y someter a ella a quienes no son confesionalmente cristianos, es ejercer violencia sobre ellos y niega el derecho al libre albedrío que Dios nos ofrece. 5. Dar la posibilidad de regularizar la situación de muchas personas que dentro y fuera de la iglesia han reconstruido familias socialmente discriminadas, nos parece una responsabilidad y un acto de amor ineludible.
Firman: Pastor Hernán Mulato (presidente) Obispo Manuel Valenzuela (secretario)
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