Con motivo de su visita a la República Argentina con el propósito de interiorizarse de manera personal sobre aspectos de la crisis que afecta a nuestro país y ante la imposibilidad de concedernos la entrevista oportunamente solicitada, deseamos poner en su conocimiento la posición del Consejo Nacional Cristiano Evangélico y el llamado que hacemos al Gobierno de los Estados Unidos de América. La actual crisis socioeconómica y política Argentina ha sido un asunto de profunda preocupación para la comunidad evangélica. Nuestra interpretación de la situación la hemos hecha pública en varios documentos y declaraciones, entre los cuales se destacan: Mensaje a la Nación Argentina, del 11 de septiembre de 1999, Dios quiere una Nación diferente, del 15 de septiembre de 2001, La crisis Argentina: diagnóstico y propuestas, del 23 de febrero de 2002 y Declaración del Encuentro Pastoral para la evangelización de la Nación, del 12 de abril de 2002. Sobre la base de una cuidadosa consideración
de los hechos que configuran la presente crisis socioeconómica
y política Argentina, La crisis Argentina, sin embargo, es sólo una
muestra de la situación que aflige a todo el continente latinoamericano,
donde el hambre y la marginación afectan a más de doscientos
millones de personas, un alto porcentaje de las cuales son niños. La corrupción generalizada pone en evidencia
una triste ausencia de valores éticos y una constante búsqueda
del bienestar material individual en la que se hace caso omiso del bien
común. La corrupción, causa principal de la creciente
brecha entre ricos y pobres, crece y está presente en todo el
mundo, como lo demuestran los recientes escándalos de las empresas
ENRON, Xerox, MCI World Com, Arthur Andersen y otras. La forma en que se privatizaron las empresas públicas,
el origen espurio de gran parte de la deuda externa y el cobro de intereses
desmedidos en los servicios de dicha deuda, son el ejemplo más
elocuente del círculo perverso de la corrupción entre
empresas multinacionales, organismos financieros internacionales y políticos
locales. Por ejemplo, la nueva fórmula propuesta por
el Council of Foreign Relations, de canje de la deuda externa por territorio,
o el juego siniestro de exigencias cambiantes del FMI, corroboran las
afirmaciones de Joseph Stiglitz de ser una curiosa mezcla de ideología
y mala economía diseñada para velar por intereses
creados. 2. Solicitamos al gobierno de los Estados Unidos detenga su escalada belicista en la región. Rechazamos el proyecto de instalación de bases militares estadounidenses en Argentina como las asociadas al Plan Colombia o al Plan Puebla-Panamá. Este incremento del militarismo está directamente vinculado a la estrategia recomendada por el National Security Council (1999) que auspicia el uso de la fuerza militar y hacer todo lo necesario para derribar las barreras comerciales en el extranjero y defender sus intereses. 3. Solicitamos al gobierno de los Estados Unidos use todo su poder político y económico para el desarrollo de políticas que verdaderamente estén dirigidas al bien común y pongan al ser humano en el centro de su interés. Como cristianos no podemos dejar de expresar nuestra
perplejidad ante el presupuesto militar recientemente aprobado en vuestro
país. En medio de la crisis económica mundial donde miles
de millones de personas mueren de hambre o no tienen acceso a tratamientos
para el HIV, destinar mas de U$S 330 billones a la industria de la muerte
es uno de los actos criminales más horrendos de la historia de
la humanidad.
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