Un llamado del Consejo Nacional Cristiano Evangélico de Argentina al Gobierno de los Estados Unidos

Enviado por ACIERA, 7 de agosto de 2002
oficinadeprensa@aciera.org

 

Carta enviada a Paul O’Neil, Secretario del Tesoro de los Estados Unidos de América.

 

Con motivo de su visita a la República Argentina con el propósito de interiorizarse de manera personal sobre aspectos de la crisis que afecta a nuestro país y ante la imposibilidad de concedernos la entrevista oportunamente solicitada, deseamos poner en su conocimiento la posición del Consejo Nacional Cristiano Evangélico y el llamado que hacemos al Gobierno de los Estados Unidos de América.

La actual crisis socioeconómica y política Argentina ha sido un asunto de profunda preocupación para la comunidad evangélica. Nuestra interpretación de la situación la hemos hecha pública en varios documentos y declaraciones, entre los cuales se destacan: “Mensaje a la Nación Argentina”, del 11 de septiembre de 1999, “Dios quiere una Nación diferente”, del 15 de septiembre de 2001, “La crisis Argentina: diagnóstico y propuestas”, del 23 de febrero de 2002 y “Declaración del Encuentro Pastoral para la evangelización de la Nación”, del 12 de abril de 2002.

Sobre la base de una cuidadosa consideración de los hechos que configuran la presente crisis socioeconómica y política Argentina,

Afirmamos...

1. Que el hambre que en la Argentina siega diariamente la vida de un promedio de cien niños y que afecta en términos indescriptibles a más de dieciocho millones de habitantes que viven bajo la línea de la pobreza, entre los cuales se incluyen seis millones de indigentes, es una verdadera afrenta al Creador. Es, a la vez, una vergüenza para este país, que antes fue el “granero del mundo”.

La crisis Argentina, sin embargo, es sólo una muestra de la situación que aflige a todo el continente latinoamericano, donde el hambre y la marginación afectan a más de doscientos millones de personas, un alto porcentaje de las cuales son niños.

2. Que la mayor proporción de responsabilidad por la situación del país les corresponde a las clases dirigentes, las que a su vez son la expresión de una sociedad en la cual está instalada la corrupción en todos los niveles.

La corrupción generalizada pone en evidencia una triste ausencia de valores éticos y una constante búsqueda del bienestar material individual en la que se hace caso omiso del bien común. La corrupción, causa principal de la creciente brecha entre ricos y pobres, crece y está presente en todo el mundo, como lo demuestran los recientes escándalos de las empresas ENRON, Xerox, MCI World Com, Arthur Andersen y otras.


3. Que la corrupción interna es exacerbada por la corrupción del sistema económico global, puesto que hay una trágica complicidad entre empresas multinacionales y organismos financieros internacionales, por un lado, y los gobernantes argentinos, por otro lado.

La forma en que se privatizaron las empresas públicas, el origen espurio de gran parte de la deuda externa y el cobro de intereses desmedidos en los servicios de dicha deuda, son el ejemplo más elocuente del círculo perverso de la corrupción entre empresas multinacionales, organismos financieros internacionales y políticos locales.


4. Que en las actuales circunstancias la Argentina, junto a muchos otros países, no solo sufre la consecuencia de sus propios errores, sino también la opresión económica y política que ejerce Estados Unidos en aras de un dominio imperial sin paralelo en la historia humana.

Por ejemplo, la nueva fórmula propuesta por el Council of Foreign Relations, de canje de la deuda externa por territorio, o el juego siniestro de exigencias cambiantes del FMI, corroboran las afirmaciones de Joseph Stiglitz de ser “una curiosa mezcla de ideología y mala economía” diseñada para velar por intereses creados.

Sr. Secretario del Tesoro de los Estados Unidos de América, sabemos que una gran parte de la solución de los problemas de nuestro país está en manos de los argentinos. Es nuestra responsabilidad construir una nación justa y soberana donde la riqueza se reparta con equidad y la preocupación por el bien común sea el desvelo de quienes gobiernan.

Pero, dadas las consecuencias criminalmente funestas de políticas implementadas o alentadas por vuestro país deseamos expresarle que:

1. Solicitamos al gobierno de los Estados Unidos abra su economía y cese en las prácticas proteccionistas. Es una hipocresía hablar de “libre comercio” y subsidiar con U$S 180 billones a las corporaciones agrícolas haciendo posible el “dumping” masivo de sus productos. Bajo estas condiciones, tratados comerciales como el ALCA se tornan inviables.

2. Solicitamos al gobierno de los Estados Unidos detenga su escalada belicista en la región. Rechazamos el proyecto de instalación de bases militares estadounidenses en Argentina como las asociadas al Plan Colombia o al Plan Puebla-Panamá. Este incremento del militarismo está directamente vinculado a la estrategia recomendada por el National Security Council (1999) que auspicia el uso de la fuerza militar y hacer todo lo necesario para derribar las barreras comerciales en el extranjero y defender sus intereses.

3. Solicitamos al gobierno de los Estados Unidos use todo su poder político y económico para el desarrollo de políticas que verdaderamente estén dirigidas al bien común y pongan al ser humano en el centro de su interés.

Como cristianos no podemos dejar de expresar nuestra perplejidad ante el presupuesto militar recientemente aprobado en vuestro país. En medio de la crisis económica mundial donde miles de millones de personas mueren de hambre o no tienen acceso a tratamientos para el HIV, destinar mas de U$S 330 billones a la industria de la muerte es uno de los actos criminales más horrendos de la historia de la humanidad.

Sr. Secretario, Paul O’Neil, en su visita a nuestro país Ud. habrá visto y oído algo de lo que nos aqueja. Las verdaderas causas Ud. las conoce bien. Ud. está en una posición clave y es parte del gobierno más poderoso que hay sobre la tierra. Muchos en su gobierno, incluyendo el Sr. Presidente George W. Bush, se dicen cristianos. Apelamos a vuestra capacidad humana, a vuestro poder y a vuestra fe para que cambien de actitud y tomen la decisión de trabajar por la justicia y la paz de toda la humanidad, única fuente de la verdadera prosperidad.

Es nuestra oración que Dios le ilumine.

Pr. Rubén Proietti

Presidente de FACIERA

Pr. Emilio Monti

Presidente de FAIE

Pr. Roberto Prieto

Presidente de FECEP