La verdad sobre el terrorismo
Este documento se ha difundido por Internet como una "carta enviada al Presidente Bush por Robert Bowman, Obispo de la Iglesia Católica de Florida". Esto es erróneo en varios puntos. La carta es una traducción resumida de otra carta abierta, escrita en 1998 y dirigida al entonces presidente de EEUU, Bill Clinton. Pese a ello, su contenido no deja de ser pertinente para nuestros días. De hecho, el propio autor cita este documento en una carta más reciente, dirigida al presidente Bush. Por otra parte, es conveniente aclarar que Robert Bowman es obispo de un movimiento cismático denominado "Iglesia Católica Unida" y no de la Iglesia Católica Romana. Puerta del Rebaño, mayo 2003
La reacción obvia es: "¿Entonces, qué podemos hacer? ¿No existe nada que podamos hacer para garantizar la seguridad de nuestro pueblo? Existe. Pero para entender eso, precisamos saber la verdad sobre por qué somos el blanco del terrorismo. Cuando Ud. explicó por qué bombardearíamos Afganistán y Sudán, dijo que somos blanco del terrorismo porque defendemos la democracia, la libertad y los derechos humanos del mundo. ¡Qué absurdo, Sr. Presidente! Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendió la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos blanco de los terroristas porque somos odiados. Y somos odiados porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas. ¿En cuántos países, agentes de nuestro gobierno depusieron a líderes popularmente elegidos, sustituyéndolos por dictadores militares, marionetas deseosas de vender a su propio pueblo, a corporaciones norteamericanas multinacionales? Hicimos eso en Irán cuando los marines de la CIA derrocaron a Mossadegh porque él tenía la intención de nacionalizar el petróleo. Y lo sustituimos por el Sha Reza Palhevi y armamos, entrenamos y pagamos a su odiada guardia nacional -la Savak- que esclavizó y embruteció al pueblo iraní para proteger el interés financiero de nuestras compañías de petróleo. Después de eso, ¿será difícil de imaginar que existan en Irán personas que nos odien? Hicimos lo mismo en Chile, hicimos lo mismo en Vietnam, más recientemente lo intentamos en Irak. Y claro, cuántas veces hicimos eso en Nicaragua y en otras repúblicas de América Latina. Una vez tras otra, hemos destituido líderes populares que deseaban que las riquezas de su tierra fueran repartidas entre el pueblo que las generó. Nosotros los reemplazamos por tiranos asesinos que venderían a su propio pueblo para que, mediante el pago de abultadas propinas para engordar sus cuentas particulares, las riquezas de su propia tierra pudiera ser tomada por la Dominó Sugar, la United Fruit Company, la Folgers, y por ahí va todo. En cada país, nuestro gobierno obstruyó la democracia, sofocó la libertad y pisoteó los derechos humanos. Es por eso que somos odiados en todo el mundo. Es por eso que somos el blanco de los terroristas. El pueblo de Canadá disfruta de la democracia, la libertad y los derechos humanos, así como el pueblo de Noruega y Suecia. ¿Ud. escuchó hablar de embajadas canadienses, noruegas o suecas siendo bombardeadas? Nosotros no somos odiados porque practicamos la democracia, la libertad o los derechos humanos. Somos odiados porque nuestro gobierno niega esas cosas a los pueblos de los países del tercer mundo, cuyos recursos son codiciados por nuestras corporaciones multinacionales. Ese odio que sembramos se volvió en contra nuestra para asombrarnos, en forma de terrorismo y, en el futuro, el terrorismo nuclear. Una vez dicha la verdad sobre por qué existe la amenaza y una vez entendida, la solución se torna obvia. Nosotros necesitamos cambiar nuestras costumbres. Liberémonos de nuestras armas nucleares (unilateralmente si es preciso) y mejorará nuestra seguridad. Alterando drásticamente nuestra política exterior, la asegurará. En lugar de enviar a nuestros hijos e hijas a todo el mundo a matar árabes de modo que podamos tener el petróleo que existe debajo de sus arenas, deberíamos mandarlos a que reconstruyan sus infraestructuras, proveerlos de agua limpia y alimentar a sus niños hambrientos. En vez de continuar matando diariamente a millares de niños iraquíes con nuestras sanciones económicas, deberíamos ayudar los iraquíes a reconstruir sus usinas eléctricas, sus estaciones de tratamiento de agua, sus hospitales, y todas las otras cosas que destruimos y les impedimos reconstruir con sanciones económicas. En lugar de entrenar terroristas y escuadrones de la muerte, deberíamos cerrar la Escuela de las Américas. En vez de sostener las revueltas, la desestabilización, el asesinato y el terror alrededor del mundo, deberíamos abolir la CIA y dar el dinero que ella gasta a agencias de asistencia. Resumiendo, deberíamos ser buenos, en lugar de malos, y en serio.¿Quién iría a intentar detenernos? ¿Quién nos iría a odiar? ¿Quién nos querría bombardear?
Eso es lo que el pueblo norteamericano precisa escuchar.-
Carta al presiente Bush luego del atentado al WTC: What Can We Do About Terrorism?
Sitios relacionados con Robert Bowman: Sitio oficial de su campaña presidencial Sitio oficial de la Iglesia Católica Unida Bowman entrevistado por revista ISTOÉ en Ciberokupa (versión original en portugués)
|