Creación o Evolución ¿Es ése el dilema?

por Felipe Elgueta Frontier, BQ


Miguel Ángel: La Creación de Adán

 

Introducción
1. Dios Creador - Dios Libertador
2. Letra que mata
3. Evolución y sentido
4. Variación y selección
5. Extinción
6. Racismo
7. Creación hoy

 

 

 

Introducción

En mi corta trayectoria como científico evangélico, me han llamado particularmente la atención dos grupos de personas con gran interés en discutir acerca de la idea de un Dios Creador.

Unos son los ateos (yo fui uno de ellos). Para este grupo, uno de los argumentos fundamentales de su fe (en la no-existencia de Dios) es que las descripciones científicas de los orígenes del universo y de la vida no se asemejan en nada a los relatos bíblicos sobre la creación, los que son descalificados como fábulas antiguas sin valor histórico ni científico.

El otro grupo (enemigo acérrimo del primero) asegura que dichos relatos bíblicos son completamente exactos en todos sus aspectos, por lo que cualquier descripción científica que no calce con ellos debe estar necesariamente equivocada. Estos son los "creacionistas".

Parecen bandos opuestos y, sin embargo, piensan igual: la relación entre las descripciones científicas y los relatos bíblicos de la creación es un aspecto fundamental de su fe en la existencia o no existencia de un Dios Creador.

Muchos equívocos subyacen a este pensamiento. Revisaremos algunos de ellos, concentrándonos específicamente en el popular debate en torno a la evolución.


1. Dios Creador - Dios Libertador

Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:
"Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre"
(1).
Éxodo 20:1-2

Aunque los cristianos leemos estas palabras de Éxodo como introducción a los diez mandamientos, para los judíos ÉSTE es el primer mandamiento. Se trata, nada menos, que de la presentación de Dios. ¿Quién es Dios, entonces? Pues es el libertador de Israel.

En el Antiguo Testamento, Dios es fundamentalmente el que da libertad a Israel. Asimismo, la infidelidad de Israel a su Dios es vista como la causa de que dicha libertad se vea amenazada. Los diversos relatos de creación deben verse desde esta perspectiva. Como señala el teólogo Hans de Wit (2), las imágenes que usan estos textos para representar la creación son muy diferentes unas de otras y, sin embargo, todos hablan de liberación. Un ejemplo tomado de Isaías (3):

Así dice el Dios Yahveh, el que crea los cielos y los extiende,
el que hace firme la tierra y lo que en ella brota,
el que da aliento al pueblo que hay en ella, y espíritu a los que por ella andan.
Yo, Yahveh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé,
y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes,
para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso,
de la cárcel a los que viven en tinieblas.

Isaías 42:5-7


Grabado de Gustave Doré

Las imágenes muchas veces fueron tomadas de mitos preexistentes. Abundan las serpientes gigantes, como Rahab, Leviatán y la serpiente huidiza. La estructura básica de los mitos de la creación del mundo provenientes de Mesopotamia y Canaán, consiste en la lucha y posterior victoria del dios principal sobre su adversario, el monstruo de los mares o de los ríos. En Mesopotamia, Marduk vence a Tiamat; en Canaán, Baal vence a Yam y Nahar. Luego del triunfo sobre el monstruo, el dios principal procede a establecer el orden cósmico. En los escritos hebreos, la destrucción del monstruo es símbolo de liberación, como en este pasaje que se relaciona con el Éxodo:

 

¡Despierta, despierta,
revístete de poderío, oh brazo de Yahveh!
¡Despierta como en los días de antaño,
en las generaciones pasadas!
¿No eres tú el que partió a Ráhab,
el que atravesó al Dragón?
¿No eres tú el que secó la Mar,
las aguas del gran Océano,
el que trocó las honduras del mar en camino
para que pasasen los rescatados?
Isaías 51:9-14

 

En los relatos de creación que encontramos en Génesis (1:1-2:3 & 2:4-2:25) también pueden identificarse elementos liberadores para la época y cultura en que fueron escritos. Por ejemplo, el mito de creación babilónico (el Enuma Elis) otorgaba carácter divino a los reyes y además enseñaba que los seres humanos habían sido creados para ser esclavos de los dioses. De este modo, se establecía una inamovible jerarquía que permitía que el ser humano común fuera esclavizado por los dioses-reyes. Por el contrario, Génesis 1 enseña que todos los seres humanos, varones y mujeres, están dotados de igual dignidad (imagen de Dios) y que tienen pleno derecho a gozar de todos los bienes de la Creación.

No es el caso analizar en detalle los primeros capítulos de Génesis ni su carácter mitológico (4). Lo que es esencial destacar aquí es que Génesis 1 y todos los pasajes bíblicos referidos a la creación, son relatos llenos de sentido que nos enseñan acerca del propósito de la creación y de nuestra propia existencia y de los cuales podemos extraer principios esenciales para nuestra relación con Dios, con nuestro prójimo y con toda la creación.

 

2. Letra que mata

Sin embargo, todo esto se pierde de vista en el debate entre creacionistas y ateos, quienes sólo leen la letra del texto y no exploran su significado. En este confuso debate, se supone, primeramente, que el libro de Génesis es un solo relato lineal que va desde Génesis 1:1 hasta el final. Lo que se discute, entonces, es la exactitud histórica de ese único relato. Ésta es una aproximación ingenuamente errada, puesto que no da cuenta de la estructura ni del proceso de formación del texto ni de las intenciones de sus primeros autores.

Se pasa por alto, por ejemplo, que Génesis tiene dos relatos independientes de la creación. El primero cubre Génesis 1:1 - 2:3 y culmina con:

Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó;
porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.

En Génesis 2:4 empieza otro relato:

Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados.

La palabra hebrea "toledoth", en lugar de "orígenes", significa más bien "descendientes"; literalmente, "engendramientos". Es la misma palabra que se usa en los pasajes que anuncian el inicio de las historias del hijo de Taré (Abraham; Gén. 11:27) y del hijo de Isaac (Jacob; Gén. 25:19). Del mismo modo, Génesis 2:4 nos anuncia el inicio de la historia de los hijos de la tierra.

Inmediatamente, surge una contradicción cronológica con Génesis 1:

El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos...

Se habla sólo de un día y no de siete. Luego, el orden de creación cielos-tierra > hombre > vegetación > animales > pareja humana no coincide con Génesis 1. Además, la escala espacial es diferente. Génesis 1 es un relato cósmico mientras que Génesis 2 alude a un lugar geográfico específico.

Cualquier intento por hacer calzar estos dos relatos será inútil o llevará a elucubraciones, tan insostenibles como interminables, en torno a detalles no escritos que permitirían armonizar a medias el cuadro. Este tipo de lectura no sólo oscurece el sentido del texto, sino que convierte a la Biblia en un incoherente "libro de ciencias" (5). Todo esto, sin considerar que la omisión de alguno de los relatos o la adición de detalles no escritos serían supuestamente inadmisibles en una lectura protestante de la Biblia, debido a los principios fundamentales de "sola scriptura" y "tota scriptura".

Que las fases y cronologías de la creación varíen tan sustancialmente entre los distintos relatos, implica que esto no debe haber incomodado a los autores ni a los compiladores de los escritos hebreos que algún día conformarían la actual Biblia. Los detalles espacio-temporales que ocupan a creacionistas y ateos no eran de importancia en aquellos tiempos antiguos. Lo esencial, insistimos, era el sentido del relato (6).


3. Evolución y sentido

Mientras que el sentido (lo teleológico) es lo central en los relatos bíblicos, la ciencia moderna -que dio a luz la teoría de la evolución- se interesa en otros aspectos. "La ciencia moderna busca relaciones, pues en su explicación de la realidad busca la ley que gobierna los fenómenos, aquella relación constante y necesaria entre ellos. Es una ciencia absoluta, matemática, mecanicista y ateleológica" (7).

Se trata de una descripción de cómo ocurren los fenómenos. No aborda cuestiones de sentido como "por qué" o "para qué". Por eso, nuestros problemas empiezan cuando nos ponemos a hacer lecturas teleológicas de las teorías científicas.

Así, no hay que perder de vista que la teoría de la evolución es simplemente un intento de describir "cómo" se origina un cierto hecho (8). Este hecho es la evolución, la que puede definirse como un proceso que da como resultado cambios heredables que permanecen en una población (9) a lo largo de generaciones. Desde el punto de vista científico, este proceso no persigue un objetivo determinado; simplemente ocurre como consecuencia de dos tipos de fenómenos, los que tocaremos aquí de manera hiper-simplificada.

 

4. Variación y selección

En primer lugar, están los procesos que generan variaciones en el material genético de una población; la base de estos procesos es la mutación. En segundo lugar están los procesos de reducen estas variaciones genéticas; el más importante de ellos (y el peor entendido) es la selección natural.

La mutación es una modificación azarosa de un gen que genera una nueva versión del mismo. A lo largo de las generaciones, este gen alterado puede desaparecer (lo más probable) o puede aumentar su frecuencia en la población, dependiendo de qué tan prolífico sea el linaje de los portadores del nuevo gen. De esto se trata, básicamente, la selección natural. Al observar este proceso, da la impresión de que el medio ambiente estuviera "seleccionando" los genes que hacen que la especie sea más exitosa para reproducirse, mientras elimina los otros.

Al referirse a esta "selección" efectuada por el medio, a menudo se habla de la "supervivencia de los más aptos". Éste es un doble error. La selección depende mucho más del éxito reproductivo que de la capacidad de supervivencia de los individuos. Por ejemplo, existen especies con enormes descendencias en las que sólo una pequeña proporción de individuos sobrevive hasta la edad reproductiva; pero esto basta para preservar la especie.

Por otra parte, la expresión "más apto" es muy ambigua y se ha dado para interpretaciones lamentables. Por ejemplo, muchos partidarios y detractores de la evolución la ven como un proceso de creciente perfeccionamiento. Esto no es ni puede ser correcto. No puede serlo, porque equivale a decir que la evolución trabaja con el fin último de generar especies más perfectas. Ésta es una afirmación teleológica, no científica, y que, de tomarla en serio, nos obligaría a inventar criterios para discriminar entre especies más o menos perfectas y -lo más funesto- a hacer lo mismo entre las razas humanas.

En sentido evolutivo, dicha "aptitud" sólo podría referirse a la capacidad para dejar una descendencia viable que le permita a la especie permanecer en el tiempo. Además, si la evolución fuera un continuo perfeccionamiento, las especies actuales serían "más aptas" que las extintas. Sin embargo, si ponemos a cualquiera de las especies de mamíferos actualmente existentes (entre ellas, la nuestra) en el ambiente terrestre de hace cien millones de años, seguramente tendría tantos problemas de adaptación que no tardaría en extinguirse.

 


Un ejemplo de árbol evolutivo. El esquema muestra la evolución de los cánidos durante los últimos 36 millones de años. La escala indica el tiempo previo a la época presente (en millones de años). La mayoría de las curvas que representan los linajes se interrumpen antes de llegar al borde superior del gráfico, lo que indica su extinción. Los escasos linajes que existen en la época actual (extremo superior derecho) son nuestros conocidos perros, además de lobos, coyotes, zorros, licaones y otras especies menos conocidas. Recalquemos que la ubicación de un linaje en el extremo superior de este árbol SÓLO señala su existencia en el presente y NO indica superioridad o mayor perfección con respecto a los linajes extintos.

 

Extraído de:
The Origin and Evolution of the Dog Family

 

Así como el medio ambiente parece "seleccionar" ciertos cambios genéticos en las especies, los organismos vivos también hacen lo suyo con el ambiente. Un ejemplo dramático son los sustanciales cambios experimentados por la composición de la atmósfera primitiva luego del surgimiento de la vida en la Tierra. Esto habría llevado a la posterior "selección" de las variantes genéticas que llevaron al surgimiento de los actuales linajes respiradores de oxígeno, entre ellos el nuestro.

De este modo, el proceso de selección implica una relación de reciprocidad entre los organismos vivos y el medio, en el que ambas entidades se mantienen acopladas, mientras cambian de manera continua e interdependiente (10).

Según este modelo, podríamos decir que un linaje es "apto" mientras es capaz de mantenerse acoplado con su ambiente. La ruptura de este acoplamiento implicaría la extinción del linaje.

 

5. Extinción

La extinción de especies es un aspecto incomprendido por los creacionistas. Lo equiparan con arrojar al papelero un dibujo que quedó mal hecho. Antonio Cruz lo expresa de manera melodramática:

¿Qué tipo de justicia divina sería aquella que permitiera el sufrimiento, la muerte y la extinción de tantas especies vivas, sólo para que al final aparecieran el Homo sapiens y los demás organismos del presente? ¿No sería tal creador culpable del dolor de sus criaturas? ¿No habría seguido un proceso cruel de tanteo al eliminar a tantos seres inocentes? (11)

He aquí otra lectura teleológica (y, por lo tanto, errónea) de un tema científico. Tiene dos aspectos:

Primero, la evolución sería un proceso que tendría el objetivo de originar por azar ("tanteo") a las especies actuales. Éste es un doble error. Desde el punto de vista científico (como ya hemos dicho), la evolución es simplemente un fenómeno que ocurre en las especies vivas; no tiene objetivo. Luego está el importante asunto de que, entre los mecanismos de variación genética y selección involucrados en la evolución, sólo algunos ocurren al azar.


Gustave Doré: El diluvio

Curiosamente, los creacionistas, tan críticos del "tanteo", no han manifestado ningún problema al leer literalmente Génesis 2. ¿No dice ahí que los animales surgieron cuando Dios trató de hacer por "tanteo" una compañía adecuada para el ser humano?

Segundo, la extinción implicaría "sufrimiento y muerte" de las especies surgidas por "tanteo". Sin embargo, la extinción sólo implica pérdida del acoplamiento entre la especie y el ambiente. Esto puede deberse, por ejemplo, a cambios ambientales que generen efectos tan diversos como escasez de alimento o impedimentos para el apareamiento. Puede ser un proceso muy paulatino y no acarrea necesariamente una vida más corta o sufrida para los individuos de la especie.

Nuevamente es curioso constatar que los creacionistas tampoco tienen reparos en leer literalmente el relato del Diluvio (Génesis 7), en que toda forma de vida, incluida la humanidad entera, fue sometida a sufrimiento, muerte y extinción por su propio creador, salvándose sólo una familia (12).

 

6. Racismo

En el confuso debate creación/evolución, ambos bandos se acusan mutuamente de racismo. Los creacionistas acusan a sus adversarios de enseñar una biología racista, ya que las especies y razas "más evolucionadas" serían "superiores" a las "menos evolucionadas". Este argumento es errado, pues, como señaláramos anteriormente, la evolución no es un proceso de perfeccionamiento, sino simplemente de producción y selección de cambios genéticos propagables a lo largo de generaciones. A su vez, los creacionistas son denunciados por supuestos nexos con grupos racistas -incluido el mismísimo KKK- y por difundir la nefasta idea de la inferioridad de los descendientes de Cam (13).

Hagamos a un lado aquellas confusas discusiones y, simplemente, leamos un breve escrito del famoso creacionista Ken Ham acerca de la eterna pregunta de quién fue la esposa de Caín (14). Luego de una "conveniente" adición de detalles no escritos al relato bíblico, él dice que tiene que haber sido una hermana u otra pariente próxima, puesto que no podían existir otras potenciales parejas sobre la tierra. Entonces surge la natural pregunta: ¿Al unirse parientes tan cercanos, no habrán tenido hijos deformes o con algún otro problema genético? Ham dice que no, porque:

...cuando las primeras dos personas fueron creadas, ellas eran físicamente perfectas. Todo lo que Dios creó era "muy bueno" (Génesis 1:31), así que sus genes eran perfectos ¡sin errores! Mas cuando el pecado entró al mundo, Dios maldijo al mundo de modo que la Creación perfecta empezó a degenerarse, es decir, a sufrir muerte y decadencia. Al cabo de miles de años, esta degeneración ha producido toda clase de errores genéticos en la materia viviente. Caín era de la primera generación de niños de la historia. Él (al igual que sus hermanos y hermanas) no habría recibido virtualmente ningún gen imperfecto de Adán y Eva, ya que los efectos del pecado y la Maldición habrían sido mínimos al comienzo.

Hay una serie de problemas en esta interpretación. Sin embargo, lo más grave es que su lectura literalista le obliga a aseverar que todos somos descendientes de una sola pareja, descrita por él como genéticamente perfecta, pero que hemos ido haciéndonos genéticamente más imperfectos con el paso del tiempo.

Pasemos por alto el hecho de que el autor no da evidencia científica que apoye sus afirmaciones ni propone un mecanismo que explique cómo se generan estas "imperfecciones". Pasemos por alto, también, que la lectura literalista de Génesis 2 implicaría que el producto de la costilla no sería una mujer, sino un clon del ser humano original.


Durero: Adán y Eva (de raza blanca)

Lo más importante aquí es que si descartamos la evolución como mecanismo de formación de la diversidad genética y racial que observamos en la humanidad actual, sólo nos queda recurrir a la hipótesis de la "degeneración" de los genes que propone (sin respaldo científico) el propio Ham, una especie de "evolución degenerativa".

En tal caso, podríamos empezar a imaginarnos qué apariencia habrían tenido Adán y Eva, aquella pareja "físicamente perfecta". ¿Habrán sido blancos? Si eran de una cierta raza, entonces todas las demás etnias deben haber surgido por la acumulación de errores genéticos distintos debidos al pecado. Y si no era parte del plan de Dios que Adán pecara, entonces no era su intención crear una humanidad multirracial. Es decir, la diversidad humana que apreciamos hoy en día es en esencia pecaminosa. No debería existir. Entonces, tal vez deberíamos inspirarnos en los nazis y usar la ingeniería genética para desarrollar una raza superior que se asemeje genéticamente a Adán y Eva. ¿No estaríamos volviendo así al plan original de Dios?

Todas estas ideas racistas podrían concordar fácilmente con el pensamiento de Ham (15).

 

 

 

7. Creación hoy

Ya hemos revisado algunos elementos básicos de evolución y parte de los errores comúnmente asociados a ellos y -desgraciadamente- esgrimidos como argumentos en el debate creación/evolución. Mucho se ha escrito en otras fuentes, por lo que es innecesario profundizar aquí (16).

Podemos concluir este breve recorrido señalando que el debate entre ateos y creacionistas en torno a la evolución es simplemente inútil. Es un debate que ni siquiera debería existir, ya que se sostiene exclusivamente sobre la base de malentendidos.

Primeramente, porque los creacionistas no entienden qué es la evolución y, en segundo lugar, porque ninguno de los dos bandos parece entender qué es la Biblia. Cada texto de la Biblia debe ser puesto en su contexto histórico y literario, si queremos entender qué nos quieren decir sus autores. Por eso, no podemos debatir acerca de biología usando la Biblia, simplemente porque dicha ciencia (y cualquier otra existente en nuestro tiempo) es ajena al mundo de los autores de la Biblia.

Este debate es un diálogo de sordos en el que lo esencial se pierde en medio de detallismos inútiles. Al respecto, lo más lamentable es la falta de comprensión acerca de qué es la creación en la Biblia.

En la escritura hebrea, así como a lo largo de toda la Biblia, la creación no es el proceso por el cual el universo surgió de la nada (17), sino que es la acción de Dios que permite el surgimiento de un espacio de luz en medio de las tinieblas, un oasis habitable, una casa en donde todas sus criaturas puedan vivir en comunidad y plenitud (18). La creación es una acción continua de liberación y vivificación que Dios realiza a lo largo de la historia y que alcanzará su plenitud al fin de los tiempos (19). Yahveh formó a su pueblo para ser partícipe de esta labor:

Así dice el Dios Yahveh, el que crea los cielos y los extiende,
el que hace firme la tierra y lo que en ella brota,
el que da aliento al pueblo que hay en ella, y espíritu a los que por ella andan.
Yo, Yahveh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé,
y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes,
para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso,
de la cárcel a los que viven en tinieblas.

Isaías 42:5-7

En el Nuevo Testamento, esta labor se convierte en misión de la iglesia:

Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación;
pasó lo viejo, todo es nuevo.

2 Corintios 5:17

Ofreceos vosotros mismos a Dios como muertos retornados a la vida;
y vuestros miembros, como armas de justicia al servicio de Dios.

Romanos 6:13

 

La nueva creación, la nueva vida, es el centro de la auténtica vida cristiana y de la proclamación de la fe en el Dios Creador-Liberador que nos insta a buscar la justicia y la paz. Es la misma acción creadora de esperanza y sentido que tanta falta hace en este tiempo carente de horizontes.

Un profesor universitario chileno termina su recorrido por la historia de la ciencia con la siguiente reflexión (20):

La primera pregunta que enfrenta toda persona es qué va a hacer con su vida, pregunta que nadie le ha enseñado cómo responder, a pesar de ser clave en la trayectoria de toda existencia humana. Tal pregunta cobra especial relevancia en esta época, la cual se distingue por la muerte de los metarrelatos, lo que ha traído consigo la pérdida del concepto de sentido. No obstante, el hombre posmoderno, que no cree en el porvenir ni en el progreso, no se siente incómodo, y vive sin angustia en un gran vacío existencial.

¿Realmente vive sin angustia?

Concepción, 2 de abril de 2003

 

 

 

Notas

(1) Las citas bíblicas fueron extraídas de la Biblia de Jerusalén.

(2) Hans de Wit (1988). "La canción de la tierra", Capítulo 2 de "He visto la humillación de mi pueblo".

(3) Pasajes similares de creación-liberación se encuentran en los Salmos y los profetas. Véase, por ejemplo, Salmo 74 & 89 e Isaías 40:21-23 & 51:9-11.

(4) Para ello, recomendamos la lectura de los primeros capítulos de:
Hans de Wit (1988). "He visto la humillación de mi pueblo".

(5) Para conocer más sobre las incoherencias surgidas al tomar la Biblia como libro de ciencias, véase "IBSS. Biblia y Ciencia".

(6) Como ejemplo del pensamiento de aquellos tiempos, podemos citar la descripción que hace John Wilson de la cosmología egipcia. Él señala que mientras nosotros intentamos captar el mundo "en un solo cuadro", un mismo habitante del antiguo Egipto no tenía ningún problema en adoptar simultáneamente diversas representaciones del universo. Frankfort, H. & H.A, Wilson, J.A., & Jacobsen, T (1958). "El pensamiento prefilosófico. I. Egipto y Mesopotamia". Brevarios del Fondo de Cultura Económica, páginas 65-66.

(7) Julio Ramírez Cádiz (1999). "Ciencia antigua, moderna y contemporánea".

(8) Sobre la distinción entre la evolución como hecho y como teoría, véase nuestra traducción de:
Laurence Moran (1993). "La evolución es un hecho y una teoría".

(9) Grupo de individuos de una misma especie.

(10) El concepto de acoplamiento estructural es descrito claramente en:
Maturana, H., & Varela, F. (1984). "La deriva natural de los seres vivos", Capítulo 5 de "El árbol del conocimiento". Editorial Universitaria, Santiago de Chile.

(11) Antonio Cruz. "Atapuerca: ¿Hombres-mono o seres humanos?"

(12) Para una interpretación más adecuada del Diluvio, véase Hans de Wit (1988). "La catástrofe", Capítulo 5 de "He visto la humillación de mi pueblo".

(13) En Internet, el debate puede seguirse en la página http://www.talkorigins.org/faqs/racism.html

(14) Ken Ham. "Where did Cain get his wife?". El mismo sitio web ofrece una semi-legible traducción en español.

(15) Eso, sin contar que, siguiendo el literalismo de dicho autor (y su apresuramiento en citar el Nuevo Testamento), podría pensarse que, si los defectos genéticos surgen por efecto del pecado, entonces la conversión del cristiano implicaría también una regeneración genética, ya que "si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17, Reina-Valera). De este modo, todos los cristianos volverían a tener los mismos genes que Adán y Eva, conformando una raza perfecta. Gracias a Dios, esto no ocurre.

(16) Un excelente sitio web que entrega información muy detallada en inglés sobre el debate creación/evolución es "The Talk.Origins Archive". Para conocer a los creacionistas: "Answers in Genesis" o la "Coordinadora Creacionista".

(17) Creatio ex nihilo (creación de la nada), concepto de origen griego, no hebreo.

(18) Es el sentido de Génesis 1. Nótese que Dios inicia la creación abriendo un espacio de luz en medio de un oscuro caos de aguas primordiales preexistentes. Esas amenazantes aguas son las que representan la injusticia, la violencia y todo cuanto sea anti-creación y anti-vida. Tómense como ejemplos el Salmo 69 (aguas=enemigos), los relatos de Noé y el arca (la creación es arrasada por el agua) y el escape de Egipto en Éxodo (Dios crea un camino seguro en medio del agua como acto de liberación; véase también Isaías 43:2).

(19) Para una perspectiva bíblica de la acción de Dios en la historia, véase Juan Stam, Historia de salvación y misión integral de la iglesia.

(20) Julio Ramírez Cádiz (1999). "Ciencia antigua, moderna y contemporánea".