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¿Quién eres Tú, Jesucristo, para nosotros hoy? por el grupo de jóvenes de "Puerta del Rebaño", noviembre de 2003
Hacer esta pregunta significa confrontar nuestra existencia con la suya y sentirse desafiado por su persona, por su mensaje y por el sentido que se desprende de su comportamiento... Sentirse afectado y tratar de vivir aquello que Él mismo vivió: intentar siempre salirse de sí, buscar el centro de la humanidad no en uno mismo, sino fuera de sí, en el otro y en Dios, tener el valor de arriesgarse por los demás, como hizo Él, que prefirió a los marginados. Cristo supo poner un “y” donde nosotros solemos poner un “o”, con lo cual consiguió reconciliar a los contrarios y ser el mediador de los hombres y de todas las cosas. Él es la permanente e incómoda memoria de lo que deberíamos ser y no somos, la conciencia crítica de la humanidad que hace que ésta no se contente jamás con lo que es, con lo que se ha logrado conquistar, sino que debe caminar y hacer realidad aquella reconciliación, alcanzando un grado de humanidad capaz de manifestar la insondable armonía de Dios, todo en todas las cosas (I Corintios 15:28). Sin embargo, mientras esto no suceda, Cristo sigue injuriado, sigue agonizando y muriendo por cada uno de nosotros. Es en este sentido que podemos recitar el siguiente “Credo para un tiempo secular” (*):
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