Al ser consultado Walter Ratzlaff de Loma Plata, encargado de turismo de la cooperativa Chortitzer Komitee, dijo que "para mí es fundamental la fe. La fe de nuestros padres era quizás más fuerte que la nuestra, pero es un motivo que les trajo acá. Ellos venían para vivir aquí su fe y trabajar, no buscaban el materialismo que hoy tenemos y creo que es fundamental conservar esta fe para poder progresar en el futuro". Un monumento en esta ciudad indica con sus tres columnas los principios característicos de los colonos menonitas: fe, unidad y trabajo, el soporte espiritual-filosófico para aguantar en el Chaco, donde en los primeros 30 años de colonización la única consigna era sobrevivir.
Las colonias menonitas del Chaco han recibido apoyo importante y de diferente índole. Por ejemplo, en los años 50 organizaron ellos mismos un crédito reembolsable de un millón de dólares de menonitas de Estados Unidos y Canadá, que sentó la primera base de inversiones productivas. Gracias a la Ley 514/21, las colonias tenían sus propias escuelas bilingües de buena calidad educativa, apoyados con recursos didácticos y humanos por el gobierno alemán. La misma ley liberó de impuestos a los menonitas durante los primeros 10 años y les exonera del servicio militar, lo que en los primeros 40 años contribuyó al fortalecimiento del trabajo familiar en el campo, antes de la mecanización agraria. Los inmigrantes se organizaron en cooperativas con el lema: "Todos para uno y uno para todos". El cooperativismo era clave para superar sequías y comercializar la producción. La prosperidad de las colonias se empezó a sentir en los años 70 y, a partir de este momento, se produjo una constante expansión agropecuaria, a veces agresiva hacia el medio ambiente y minorías ayoreos en el monte. Hoy día las tres cooperativas menonitas del Chaco cuentan con una superficie de unos 1.600.000 hectáreas, zona de donde viene el 80% de los productos lácteos y el 15% de la carne exportada del país. Al asentarse en el hoy llamado Chaco Central, encontraron un número reducido de indígenas de la parcialidad Enhlet, hoy día viven aquí 22.000 aborígenes de 12 parcialidades. Estos nativos vinieron para buscar trabajo y han sido empleados baratos y bienvenidos durante todas las décadas, siendo además consumidores de los productos locales. La prosperidad de las colonias menonitas también se ha traducido en múltiples programas de apoyo para indígenas, población criolla del lugar y proyectos nacionales. Así, por ejemplo, existe desde los años 60 la ASCIM, una organización que compró 130.000 hectáreas y fundó 11 colonias indígenas agrícolas, que hoy día tienen su propia producción y precooperativas. ASCIM tiene un presupuesto de 1.300.000 dólares, el 39% proviene de las colonias. Existe una Ayuda Mutual Hospitalaria que abarca 23.000 indígenas, con aportes del patrón y empleado aborigen. Además, existen cooperaciones vecinales con criollos y, en la región Oriental desde los años 50, el Hospital de Lepra, un servicio voluntario con trabajos para madres solteras y niños de la calle, terapia ocupacional en el Hospital Psiquiátrico Nacional, entre otras.
“En el Paraguay se menosprecia el trabajo”
El joven pastor menonita Heinz-Dieter Giesbrecht (34) acudió amablemente a una conversación periodística sobre la importancia de la fe cristiana para el desarrollo. Giesbrecht dice que Dios no tenía prevista la pobreza, resultado del distanciamiento del ser humano de Dios. Además, en nuestra sociedad se ha menospreciado desde la época colonial el trabajo, buscando la fortuna al estilo de la lotería. Por eso, el acompañamiento espiritual es fundamental para que una comunidad progrese. A continuación transcribimos la conversación. -La creencia menonita, ¿en qué ha contribuido al desarrollo y a la prosperidad de las colonias del Chaco? -La creencia menonita se basa en los valores de la Biblia. Jesús mismo resume estos valores bíblicos en lo que él llama el gran mandamiento. Este consiste en amar a Dios de todo corazón (San Mateo 22:37). Pero este amor no es algo invisible o espiritual, sino se manifiesta en la solidaridad con el prójimo. Amar al prójimo como a sí mismo es una expresión concreta del amor hacia Dios. Este concepto de vivir en responsabilidad ante Dios y ante el prójimo es algo fundamental en la creencia menonita. Algunos frutos de esta actitud son, por ejemplo: buscar relaciones familiares estables, ser honesto, honrar con el trabajo a Dios, ayudarse mutuamente, llevar un estilo de vida sencillo, no considerarse como dueño, sino como administrador de la creación, etc. No quiero decir que esto sea manifiesto en todos casos. También en las colonias menonitas existe un secularismo creciente, lo que significa que no todos comparten la fe menonita y, como consecuencia, existe el riesgo de que estos valores se pierdan siempre más. Pero son fundamentos de la creencia menonita que han contribuido al desarrollo y a la prosperidad y lo siguen haciendo. -Para que pueda progresar una comunidad, ¿el acompañamiento espiritual es importante? -Es fundamental. El progreso es siempre fruto de una lucha. La lucha diaria de ganarse el sostén, la lucha por la salud física, emocional y espiritual, la lucha por relaciones saludables, sean matrimoniales, familiares o sociales en general, y la lucha por una integridad personal requieren de un acompañamiento pastoral. Todo esto tiene más éxito si la persona encuentra un sentido fundamental en su vida. Según la Biblia, el sentido de la vida es honrar a Dios y vivir en relación con él. Somos administradores de los recursos y dones que provienen finalmente de Dios. Si la persona reconoce esto, entonces va a realizar sus deberes diarios con dedicación y excelencia. -¿En qué sentido una creencia puede contribuir para que un individuo deje el conformismo, la haraganería y se dedique a producir y salir del atraso?
-Si toda la vida es un culto en honor a Dios, como lo expresa el apóstol San Pablo en Romanos 12, entonces cada detalle de la vida tiene significado. No existen cosas profanas que no tienen peso. Esto, por ejemplo, tiene un impacto fuerte en cómo vemos el trabajo diario. El trabajo diario tiene una trascendencia importante, porque es una expresión de honrar a Dios, si lo hacemos con dedicación, excelencia y honestidad. De esta manera, una persona reconoce también el sentido de su vida, servir a su creador de acuerdo a los dones que él nos ha concedido. La fe, en este sentido, tiene un impacto directo para la motivación de la persona. Y una persona motivada va ser una persona innovadora y activa. -¿En qué forma la Iglesia Menonita ha contribuido a acicatear, por ejemplo, a los indígenas del Chaco Central, a buscar y aceptar nuevas visiones de progreso? -Ya en el año 1935, después de 5 años de presencia en el Paraguay, los menonitas comenzaron un trabajo misionero con los indígenas Enhlet, que vivían en la misma zona del Chaco Central. La idea fue predicarles la palabra de Dios. Pero, ya desde el comienzo, esta evangelización se realizó mano a mano con un trabajo social, que incluía atención médica y ayuda agropecuaria. Con el correr de los años, se reconoció que solamente en cooperación e interacción cultural con los pueblos indígenas se podría alcanzar a largo plazo una autogestión de las comunidades indígenas. Se fundó la “Asociación de Servicios de Cooperación Indígena Menonita” (ASCIM), la cual tiene como tareas principales acompañar el desarrollo agropecuario, fomentar la educación integral de los niños y jóvenes y mejorar la salud de las comunidades indígenas. Otra organización llamada “Luz a los Indígenas” se dedica a estabilizar las iglesias indígenas, que son fundamentales en este proceso, sobre todo en la transmisión de valores cristianos. Por medio de la predicación de la palabra de Dios, se ha logrado la transformación integral de personas. Cooperación interétnica significa trabajar juntos respetando la cultura del otro. El éxito de este proyecto de cooperación para el futuro va a depender en gran parte de las relaciones entre indígenas y menonitas. -Desde el punto de vista menonita, ¿por qué una persona es pobre? -La pobreza es un fenómeno que Dios, el Creador, no tenía previsto. Es el resultado del hecho de que la humanidad se desvió del diseño divino. Si el hombre no vive en una relación personal con Dios, entonces se pone a sí mismo como medida de todas las cosas. Aquí son las raíces del individualismo o el egoísmo que busca solamente el provecho personal, por un lado, y de la falta de responsabilidad y de la iniciativa propia, por otro. Si estos vicios se implementan en la sociedad, surgen las estructuras injustas, la corrupción, el conformismo y la falta de solidaridad e iniciativa propia. Pero la raíz de todo es una falta de responsabilidad personal ante Dios y de valores bíblicos como amor, justicia, solidaridad, trabajo honesto y un estilo de vida sencillo. -¿Cuál es el concepto de solidaridad de los menonitas hacia los sectores pobres de la sociedad circundante?
-Como ya mencioné, el concepto de solidaridad de los menonitas proviene del gran mandamiento de Jesús, de amar a Dios en solidaridad con el prójimo. En la práctica, esto se manifiesta en diferentes maneras, por ejemplo en la solidaridad con los que sufren. Los menonitas, por ejemplo, ya han trabajado durante años en el área de la salud mental, con los leprosos (Hospital Menonita Km. 81) y con los niños de la calle (albergue). Pero solidaridad también tiene que ver con combatir las raíces de la miseria. En este sentido, existen proyectos de prevención y concientización, sobre todo en forma de escuelas cristianas, por ejemplo el Colegio politécnico Johannes Gutenberg, el Colegio Alberto Schweitzer y otros. La acción social que tiene que ver con las estructuras de una sociedad se manifiesta en el acompañamiento constructivo y crítico de los que gobiernan el país, pero sin perder o vender la identidad propia como comunidad de fe. -¿Qué está pasando en el Paraguay? ¿Por qué hay cada vez más pobreza? -Según mi opinión, se trata de un problema muy complejo, que tiene que ver con muchos factores. Por ejemplo, ya desde la época colonial en nuestra sociedad se ha implementado una mentalidad que menosprecia el trabajo y busca la fortuna al estilo de la lotería. Esta mentalidad se combina en muchos casos con un fatalismo que afirma, por ejemplo, que el que nació pobre quedará pobre. El resultado es un conformismo que se adapta a la miseria, no cuestiona a la corrupción y busca aprovecharse para el propio bien. Entonces, según mi criterio, la raíz del problema es una falta de valores bíblicos. Por eso, la transformación de los valores de las personas y de la sociedad es urgente.
Modelo de colonias menonitas carece de estabilidad política Las colonias menonitas, como modelo de vida y organización, presentan características excluyentes, generando a veces la sensación de que son una sociedad paralela, un estado dentro del Estado. Una solución para ello, podría ser la municipalización. A pesar de la prosperidad económica, las colonias menonitas del Chaco carecen de sustentabilidad política a largo plazo. Esto se debe a su modelo de vida y organización excluyente, hacia dentro y fuera. Internamente, la iglesia, cooperativa y asociación civil conforman conjuntamente la "colonia", una simbiosis con efectos total-abarcantes hacia el individuo. Predomina la homogeneidad de ideales, una conciencia colectiva que muchas veces es fruto del conformismo. Esto promete reducir conflictos sociales y mantener la dedicación al trabajo; no hay espacio para posturas individuales ni tolerancia a críticas al sistema. Hacia fuera, las "colonias" generan la sensación de una sociedad paralela, un estado dentro del Estado. En tiempos de inestabilidad política, esto puede convertirse en trampa fatal, desencadenar incontroladamente tensiones latentes con otros sectores poblacionales. Esto ya lo experimentaron los menonitas en carne propia en la década de los 20 y 30, en el sur de Rusia (hoy Ucrania), donde después de 150 años las colonias fueron saqueadas y liquidadas en pocos días. La inestabilidad política, antes y después de la revolución bolchevique, fue aprovechada por brigadas campesinas, comandadas por el anarquista Néstor Machno (considerado un héroe y luchador de los pobres ucranianos) para saquear a numerosas granjas y colonias inmigrantes, entre ellas también menonitas. Así, por ejemplo, en un solo día pillaron a varias aldeas de la colonia menonita Sagradowka. Cuando llegaron a la aldea Orloff, incendiaron en sólo dos horas 41 granjas y asesinaron a 44 hombres, mujeres y niños. Fue el 29 de noviembre de 1919. Estos y varios otros sucesos similares obligaron a los menonitas a abandonar el país, que se había inclinado hacia el comunismo-ateo. Las convulsiones sociales en el campesinado paraguayo nuevamente dan miedo a muchos colonos, que temen que algún día pueda ocurrir algo similar en el Chaco Central. Por eso empieza, lentamente, a crecer la idea de buscar opciones alternativas. En el Chaco, una de las opciones podría ser la municipalización de los centros urbanos del Chaco Central, integrando a indígenas, inmigrantes y criollos en un mismo municipio, todos con derechos y obligaciones iguales. Hablar sobre municipalización de las colonias para muchos menonitas todavía es un tabú; otros ya se manifiestan más abiertos, como por ejemplo la colonia Lolita en el noroeste de Presidente Hayes, que ya ha iniciado los primeros pasos para un proyecto en este sentido.-
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