La colonia Fernheim y su centro urbano Filadelfia cumplieron 75 años el pasado 1° de julio. Esta ciudad se encuentra a 460 kilómetros de la capital, en el departamento de Boquerón. Tiene una superficie de 36 km2, una cuarta parte de Asunción, pero sólo tiene 8.000 habitantes. Es una ciudad con mucho espacio, calles grandes y limpias, casas rodeadas de hermosos jardines. Tiene cuatro escuelas primarias, dos colegios, un instituto de formación docente, dos hospitales, supermercados, hoteles, "cybers", canchas de fútbol y mucho más. Es un lugar donde conviven grupos de diferentes culturas en escuelas, talleres, fábricas, supermercados y otras áreas. En los últimos años, la ciudad creció rápidamente. Con esto se multiplicaron también los desafíos a solucionar para el futuro de esta urbe, como la prostitución indígena callejera, fuentes de trabajo para jóvenes, el polvo en las calles muy transitadas y no asfaltadas, constante migración interna de afuera hacía esta ciudad y otros más. Sin embargo, el principal desafío de esta ciudad parece ser su futura situación jurídico-política. Filadelfia es el centro urbano de la colonia Fernheim, es decir, es una ciudad privada o sobre propiedad privada. A esto se suma la Ley 71/92, que la proclama capital departamental de Boquerón. La ciudad cuenta actualmente con una junta comunal de vecinos (menonita), dos comisiones vecinales (no menonitas), y ambas dependen oficialmente de la Municipalidad de Mariscal Estigarribia, distante a 70 km, aunque en la práctica lo que manda es el poder económico local. Además, hay tres comunidades indígenas (una con personería jurídica propia) y cierta autonomía a base de la Ley 904/81. La ciudad no tiene una administración global, uniforme, lo que podría ser subsanado convirtiendo este centro urbano privado en un municipio. Actualmente se lleva adelante un estudio jurídico, no público, para analizar esta situación.
Convivencia entre nativos e inmigrantes europeos
La colonización del Chaco produjo un contacto inmediato entre grupos de colonos europeos e indígenas. En el Chaco Central vivían solamente los enhlet. Después se acercaron muchos más nativos de todos los rincones de la región Occidental. En 1919 y después en 1921, los enhlet habían dado "permiso", según algunos historiadores menonitas, a una delegación de colonos que se internó en el monte chaqueño para inspeccionar las tierras para fundar la colonia Menno (Loma Plata). Después vino el segundo grupo de inmigrantes, para fundar la colonia Fernheim. Los enhlet también a este grupo recibieron en forma pacífica. Esto fue el inicio de una larga historia de un nuevo modelo (occidental) de desarrollo en territorio chaqueño y hay que mencionar que los menonitas tienen una deuda histórica con este grupo aborigen. El contacto inmediato de los inmigrantes con los nativos tuvo dos consecuencias. Por un lado, los menonitas aprendieron los primeros pasos de cómo moverse en el monte y enfrentar sus adversidades. Por otro lado, con el correr de los años, muchos otros nativos se acercaron a las colonias en busca de alimentos (hoy día se encuentran allí 24.000 indígenas). Entonces, muy tempranamente empezó un trabajo misionero, que después fue extendiéndose hacia una asesoría agrícola. Así comenzó la Asociación de Servicios de Cooperación Indígena Menonita (ASCIM), que hoy día asiste en forma directa a 12.000 nativos, asentados en 11 colonias agropecuarias con producción importante de alimentos y pequeños cultivos de renta, centros de salud y un hospital céntrico en Yalve Sanga, 60 escuelas y varios otros programas comunitarios. A esto se debe agregar una Ayuda Mutual Hospitalaria (AMH), un servicio básico que alcanza a todos los indígenas del Chaco Central que tienen a un colono como empleador. La ASCIM ha pasado por varias etapas, también con errores, hasta encontrar un modelo de cooperación, donde las dos partes negocian una meta y colaboran para alcanzarla. Este modelo contrasta con los programas de carácter asistencialista de todas las organizaciones estatales, mientras que hay algunas organizaciones no gubernamentales y la Iglesia Católica, que buscan priorizar más la autogestión. El año pasado, 80 líderes indígenas de los asentamientos asesorados por la ASCIM manifestaron durante un seminario que esperan reconocimiento y justicia de parte de sus vecinos menonitas y paraguayos, respetando los reglamentos comunitarios, dialogando en forma amable, pagando salarios justos, confiando en la capacidad de aprendizaje de sus obreros indígenas y el manejo en base de contratos transparentes. Insistieron en que quieren ser pueblos autónomos que tengan su "propio manejo", basado en valores especiales como son la armonía, la generosidad y la amabilidad.
Colonización echó leña al fuego diplomático bilateral El traslado de grupos menonitas de Europa a Paraguay y la fundación de la colonia Fernheim echó leña al fuego diplomático bilateral, poco antes de la Guerra del Chaco, sostiene el historiador Gerhard Ratzlaff. Ambos países exigían visas a los colonos para asentarse en el Chaco. Durante la partida de los primeros grupos inmigrantes para asentarse en esta segunda colonia menonita del Chaco, Bolivia envió un cónsul para impregnar visas en los pasaportes de los pasajeros que pretendían viajar a Paraguay. El grupo llegó al Chaco en 1930, y en junio de 1932 el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia declaró que en el futuro a ningún menonita se le permitirá pisar suelo chaqueño sin expreso permiso de Bolivia. "Todo futuro asentamiento en el Chaco, al oeste del río Paraguay, se permitirá solamente bajo el patrocinio boliviano", declaró el ministro de Relaciones Exteriores de dicho país, Juan María Zalles. El comando en jefe de las FF.AA. bolivianas recibió órdenes de tener bajo su control las primeras aldeas de la colonia, ya fundadas. En setiembre de 1932, una delegación de soldados bolivianos apareció en una aldea cercana de Filadelfia (Schoenwiese, número 7) para entregar una carta, en la cual declararon que "desde la fecha quedan las poblaciones de su secta bajo las amplias garantías de nuestras leyes, que goza la soberanía de Bolivia". El Tte. Suárez aclaró que deberían mostrar este documento a todos los soldados bolivianos para su seguridad y que habría aviso para la Fuerza Aérea del vecino país para no bombardear las colonias.
Corrían rumores de que los bolivianos planeaban una ofensiva total para avanzar hasta el río Paraguay, y el comando del Ejército paraguayo no querría por nada que los menonitas cayeran en manos bolivianas, dice Ratzlaff en su publicación "Entre dos fuegos" (1993). Entonces, el Ejército paraguayo ordenó la evacuación de la colonia Fernheim, pero los colonos se opusieron y quedaron finalmente en el lugar, colaborando con el Ejército con pan y otros productos junto a la Cruz Roja Paraguaya, a partir del 19 de agosto de 1933. En aquel entonces, esta colaboración generó mucha controversia en la colonia e iglesia menonita, considerada pacifista (los menonitas no prestan servicio militar) y muchos lo interpretaron como una participación indirecta en un conflicto bélico.
Menonitas: de agricultores a políticos Los menonitas se consideran apolíticos, pero a partir de 1993 se postulan para cargos públicos. Siempre practicaron la política de lobby, administraron las colonias como repúblicas dentro de la república y, de ahí, lanzarse a cargos electorales era sólo el próximo paso. Cuando de autodeterminación se trata y de mantener fuera de sus comunidades cualquier influencia extraña, los menonitas son muy vivos. Hace centenares de años crearon el cargo de administrador ("Oberschulze"), para autoadministrar las colonias. Con el correr de los tiempos, esta figura se convirtió en un apoderado general, con atribuciones políticas, policiales y judiciales. El mismo modelo fue traído de Ucrania al Chaco, donde fue perfeccionado aún más, pese a que esta figura y atribuciones no existen en la legislación paraguaya. En el pasado, el administrador disponía, por ejemplo, el castigo y hasta encarcelamiento de personas en infracción dentro de la colonia. En la época de Alfredo Stroessner, la inclinación hacia el autoritarismo fue tan grande, que algunos administradores se convertían en pequeños dictadores en sus áreas de influencia. La figura omnipotente del administrador en el pasado, normalmente es justificada con la falta de presencia del Estado en esta zona del país. Por otro lado, los menonitas siempre preferían vivir aislados y autoadministrados. Benjamín H. Unruh, uno de los principales propulsores de la colonia Fernheim, dijo en 1930 que el Chaco paraguayo sería un lugar excelente para erigir un "estado menonita", independiente y con sangre alemana, porque no había civilización alguna en esta vasta región. Para defender sus intereses, los menonitas ejercían un intenso trabajo de lobby hacia casi toda la nomenclatura política del país desde su oficina central en Asunción. Es probable que esta oficina haya actuado más en política que cualquiera de los menonitas en cargos públicos electivos, aunque con la marcada diferencia de que la política de lobby se hace a puertas cerradas. A esta vasta y larga experiencia de autoadministración de colonias y lobby en las esferas políticas, se sumó en 1993 la descentralización pública, lo que causó un tremendo impacto ideológico y político en las colonias, porque el poder del administrador de las colonias se tornaba relativo ante la nueva figura del gobernador. Además, significó que en el día de mañana, un empleado de un patrón menonita podría convertirse en gobernador, intendente o concejal. Entonces, rápidamente creció una disposición favorable a lanzarse a cargos públicos, a pesar de que se mantenía en alto la bandera de una sociedad apolítica. Esto también se convirtió más y más en una cuestión religiosa. Finalmente, algunos influyentes pastores encontraron la solución, alegando que, si algún colono sintiera el llamado a servir al país, esto se consideraría como una decisión personal que no afectaría la imagen apolítica de la comunidad. Con esta fórmula se abrió la puerta para la postulación de menonitas a cargos públicos, a pesar de que muchos colonos, hasta la fecha, lo consideran un error y prefieren abstenerse de toda actividad política.
Causa malestar monumento que proclama integración
Con motivo del 75º aniversario de la colonia Fernheim, se ha construido un nuevo monumento, obra inaugurada por el presidente Nicanor Duarte Frutos el 9 de julio y que está generando diversas reacciones de repudio y de incomprensión en esta zona del Chaco. Los cuestionamientos señalan que la obra es muy grande y obstruye el tránsito. Además, los jóvenes critican el monto invertido que podría haberse destinado a obras sociales. Filadelfia cuenta con tres monumentos, construidos por el 25º, 50º y ahora por el 75º aniversario de la colonia. La obra se encuentra a la entrada de la ciudad, al final del acceso asfáltico y supuestamente proclama la convivencia e integración entre los diferentes grupos culturales del Chaco central. Hasta ahora, este monumento no tiene buena acogida en el seno mismo de la colonia, principalmente por su tamaño considerado exagerado. Otros cuestionan la ubicación, por encontrarse en una supuesta zona roja y a la entrada de la ciudad, donde obstaculiza el tránsito. También se lamenta que no haya habido ninguna
participación local ni mucho menos de otros grupos culturales
en el diseño. El costo de la obra, que se dice orilla los 400
a 800 millones de guaraníes, preocupa principalmente a los jóvenes
porque creen que este dinero hubiera sido mejor invertido en un programa
de ayuda vecinal. En su análisis "Hacia el protagonismo propio", del año 2000 (elaborado con la ayuda de la ONG Pro Comunidades Indígenas), Kalisch afirma en la página 16: "La población menonita es aquella que en el Chaco central conserva el poder económico e ideológico y, aun más, continúa en proceso de expansión". Añade: "Los menonitas se caracterizan por un sistema organizacional interno relativamente eficiente, logrando arrancar mucho al supuestamente hostil Chaco, a un precio que recién en el presente se está reconociendo mejor y que consiste en la devastación del medio ambiente, así como del propio entorno humano en cuanto también obstruye y destruye potenciales de relacionamiento". Su visión se sustenta en el sistema occidental capitalista, que se combina con una religiosidad fundamentalista muy expresa. "Junto al éxito económico y la reinterpretación ideológica de su propia etnohistoria, induce a considerar la propia visión como absolutamente superior a la de cualquier otro grupo de población", acota.
Integración menonita-indígena no pasa de ser una convivencia
Crescencio Cáceres (41), indígena del barrio guaraní de esta ciudad y corresponsal de la radio católica Pa’i Puku, manifiesta que los menonitas están preparando intensamente su aniversario y que los logros obtenidos en los 75 años son "admirables". Recuerda que los colonos trajeron el trabajo y que los hermanos guaraníes, mediante ellos, fueron capacitados como albañiles, carpinteros y conocieron el trabajo en olerías y muchas cosas más. "Hemos aprendido de ellos cómo trabajar y lo más importante es que siguen dando trabajo a los indígenas", acotó. Crescencio Cáceres dice practicar en parte la fe católica y, en cuanto a este asunto, resalta que hubo tiempos duros en la colonia para vivir como católico; pero desde hace 15 años hay más libertad para confesar una religión no menonita dentro de la colonia. Su principal reclamo hacía la comunidad menonita gira alrededor de una mayor integración. Asegura que los guaraníes ya llevan entre 40 y 50 años en la zona; pero la integración no pasa de ser sólo "una manera de convivencia". Agrega que esto tiene que seguir, pero falta más integración, una relación más profunda. "No hay tanta relación entre la comunidad guaraní y los menonitas, y deberíamos estar ya mucho más cerca después de tanto tiempo", apuntó. Por otro lado, manifiesta que lo que funciona bien es la relación patrón-empleado, también el seguro hospitalario (AMH). Pero después vuelve otra vez a lo que siente como una gran necesidad para el futuro, de "sentarnos y discutir todo abiertamente, porque sabemos que la cooperativa es parte de la administración, de todo lo que estamos haciendo ahora, porque no hay todavía una municipalidad". Dice que esta municipalidad que habría que hacer, debería tenerse como un objetivo común y "donde entren todos los grupos, para tener un futuro mejor, no solamente un sector. Así que hay algo para mejorar. Depende ya de sentarnos todos juntos y ponernos de acuerdo", opina el indígena.
Preservar la imagen primero, es la consigna comunitaria Desde hace centenares de años, el actuar de los menonitas ha sido colectivo, debido a persecuciones y otras situaciones de emergencia. Pero, una vez asentados y consolidados en colonias, como las del Chaco Central, este colectivismo también puede generar conductas conformistas, que por ejemplo priorizan la imagen de la sociedad ante cualquier hecho punible, dentro de la colonia. También cierra muchas veces la posibilidad de innovaciones. Jóvenes universitarios que vuelven a la colonia encuentran que su carrera no depende tanto de su formación, sino de su capacidad de adecuarse, mientras que los pensamientos innovadores que no concuerdan con la línea oficial, son considerados "no cristianas", una amenaza al sistema y, a veces, son perseguidos hasta las últimas consecuencias. Sólo en el ámbito productivo existe una predisposición favorable, casi incondicional, para cualquier innovación, para mantener a flote la producción y su comercialización. Este ambiente genera tres situaciones clave a ser consideradas mirando el futuro de las colonias del Chaco Central. Actualmente es casi imposible ejercer un periodismo que va más allá de las versiones oficiales, teniendo en cuenta que crece la crisis de líderes transparentes en varias colonias menonitas del país. Segundo, existe un temor generalizado hacia los medios de comunicación, sobre todo cuando no dependen del sistema (en el pasado, muchas veces las autoridades se negaron a dar información o entrevistas, por el miedo de crear más lagunas informativas y más prejuicios hacia la sociedad menonita). En tercer lugar, obra un clima de doble opinión, fenómeno que caracteriza a todos los sistemas sociales, religiosos y políticos cerrados en el mundo. Hay una opinión que coincide con la versión oficial y que se puede manifestar sin problemas. La otra es confidencial, porque puede sellar la muerte social dentro de la sociedad. Un clima de doble opinión enferma y destruye una sociedad, conlleva a actitudes contradictorias, y puede conducir al colapso del sistema. En los últimos años, se observa una ligera apertura en el manejo de la libertad de expresión, también en la Fernheim; esto, debido principalmente a una mayor presencia de diversidad de medios y a las nuevas tecnologías de comunicación.
Falta proyecto de desarrollo equilibrado, dice obispo
Mons. Lucio Alfert, obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo (VAP) desde hace 19 años, dice que en cierta manera todos admiran el esfuerzo que hicieron los menonitas para ubicarse aquí, desarrollar una colonia y hacer habitable el lugar. Mirando el lema del 75 aniversario de la colonia Fernheim, "Desarrollo y convivencia", dice que la colonia debe empezar a desarrollar un proyecto de igual a igual, de incorporar realmente a toda la población en un proceso de convivencia y de armonizar un poco las relaciones humanas, de participación social y económica. Explicó que esto tiene que involucrar la lengua, la religión y lo económico para que exista realmente una convivencia de igual a igual. "No digo que todos van a tener el mismo estatus económico o lo que sea; pero sí el respeto humano, a la persona y las posibilidades de participación. Esto a veces está reducido a una dependencia económica. Para el bien de las propias colonias menonitas, tendrían que abrirse mucho más y valorar las culturas de sus alrededores como las riquezas chaqueñas. Se creó una colonia, pero no se dio mucha participación al resto de la población, aunque habría también ejemplos de familias menonitas que desarrollan realmente una convivencia con la gente que son sus empleados; hay ejemplos positivos también. Pero en conjunto queda todo igual, sólo existe una dependencia de trabajo", dijo el religioso. Por otro lado, lamenta que muchas zonas hayan sido depredadas para campos de pastoreo. "Se limpian los montes y se sigue en cierta manera haciendo", dice. Agrega que los menonitas compran mucha tierra; cuando una estancia está en venta, la adquieren, y para los paraguayos después ya no habría lugar porque no van a poder acceder ni pagar los precios que pagan las colonos menonitas; entonces, la población paraguaya, los pequeños productores, van a quedar en segundo lugar. En las colonias menonitas los paraguayos tienen casa, pero no propiedad. Entonces, son extensas zonas donde ningún paraguayo ni indígena puede tener un lugar propio. Es muy grande la superficie de las colonias y me parece que es demasiado para desarrollar una convivencia", apuntó.
Colonias deben abrirse más, para bien de todos Con un colorido acto, la colonia Fernheim celebró sus 75 años de existencia en el Chaco el 9 de julio pasado. El presidente de la cooperativa, Rudolf Kaethler, dedicó buena parte de su mensaje a los desafíos futuros de la zona, tanto en producción como en asuntos sociales y comunales. Kaethler remarcó que para el futuro es importante que los diferentes grupos étnicos se conozcan y se tengan mucho más en cuenta, se preserve la naturaleza mediante la estricta aplicación de sistemas de producción sostenible, aumente la producción para más fuentes de trabajo y se mantengan unidos, actuando solidarios. Se dirigió a los miles de indígenas presentes en el acto, recordando que en el Chaco Central sólo habitaba un grupo (enhlet) y varios otros se mudaron al lugar, igual que los menonitas, y que todos deberían aceptar las obligaciones y los derechos para la convivencia. Alentó a los nativos a participar en la generación de empleos, la solución de problemas sociales y comunitarios. "Tenemos una población general muy joven, que tiene derecho a perspectiva de futuro en este lugar. Mostremos al país y al mundo que somos capaces de convivir y desarrollar el pueblo de Filadelfia en conjunto entre varios grupos étnicos muy diferentes", apuntó Kaethler. Durante el acto, recibieron distinciones para sus comunidades nivaclé, enhlet y guaraní los líderes Cirilo y Susana Pintos, Levito y María Silva y Julio Chávez, el excombatiente Anciano Cabrera y los traductores de la biblia al idioma enhlet y nivaclé, Dietrich Lepp y Gerardo Hein, entre otros. Los programas de aniversario de la colonia culminaron al día siguiente, domingo 10, con un culto de acción de gracias en el polideportivo del Colegio Filadelfia. El diputado de Boquerón, Hans-Werner Thielmann, felicitó a este diario por una serie de 10 notas sobre la colonia Fernheim y los menonitas en el Chaco. Dijo a una radio local que era "una autocrítica muy sana que conduce a la reflexión". Agregó que "quebró el hielo" y estarían cayendo más y más los tabúes, y con un nuevo concepto de ecumenismo en el Chaco Central se pueden superar algunos "prejuicios arcaicos que quedan todavía. Mediante una discusión abierta e intercambio de puntos de vista vamos a ir llegando", agregó. Mencionó, también, que se está trabajando en un proyecto que prevé convertir los centros urbanos de la zona en dos nuevos municipios, lo que constituiría un desafío para todos.-
Sitio web del aniversario de la colonia Fernheim
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