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Reflexiones anabautistas A buen entendedor, pocas palabras por Tony Brun, ex rector del Seminario Anabautista Latinoamericano (SEMILLA)
En una breve nota anterior, decíamos que “existen cosas simples pero justas que es necesario decir y redecir”. Así, citábamos al anabautista alemán Jorge Schnabel (1538): “No puede ser buena una acción militar que haga más viudas y huérfanos que los que protege”. En esa misma estela, ahora decimos con la sabiduría popular que, “a buen entendedor, pocas palabras”. ¡Estas palabras me obligan a ser breve! |
Los recientes ataques terroristas a la población civil, pero también las terribles aunque menos ruidosas decisiones de los ricos epulones contra las mayorías pobres del mundo, nos exigen unas palabras anabautistas “que es necesario decir y redecir” y que, con voluntad de entender, “pocas palabras bastan”. Ambas acciones terroríficas apelan –explícita o implícitamente– a alguna legitimación divina y trascendental para entonces obtener un amplio consenso y una tranquila conciencia. Pero ni la intolerancia ni la violencia encontrarán consenso y conciencia entre los humanos de buena voluntad. También el consenso y la conciencia anabautista del siglo XVI, tiene memoria de esto, para quienes la tolerancia religiosa y el espíritu ecuménico, el respeto a la vida y la no-violencia, eran un camino seguro hacia la paz social. En la mencionada nota anterior decíamos, con el escritor uruguayo Eduardo Galeano, “el pasado dice cosas que interesan al futuro”. Existen cosas simples y justas de nuestro pasado anabautista, que es necesario decir y redecir. Pues tradición es también transmisión.
En el año 1539, Hans Umlauft decía: “Dios no exige una cierta teología ni ritos religiosos específicos como condiciones de su gracia... En verdad debemos aceptar esto y no condenar a nadie... Ciertamente no debemos, en una manera sectaria, decir que Dios es nuestra propiedad...” El mismo Menno Simons exhortaba a sus seguidores: “Nuestras armas no son armas con las cuales se puede destruir ciudades y tierras, derribar paredes y portones y verter sangre humana en torrentes como si fuera agua”. Finalmente, el místico anabautista Hans Denck, en 1527, suspiraba por una sociedad pluralista, tolerante y en paz: “Tal seguridad también va a existir en las cosas externas, y con la práctica del verdadero evangelio que permite que el otro –sea turco o pagano, creyendo lo que quiera– se traslade a otro lugar y viva en paz, pasando por su tierra y viviendo en ella... ¿Hay algo más que se pudiera desear? Cada quien puede trasladarse en el nombre de su dios. Es decir, nadie privará a otro –sea pagano, judío o cristiano– sino que permitirá que todos pasen por todos los territorios en el nombre de su dios. Así podremos disfrutar de la paz que Dios ofrece”. Es verdad, “a buen entendedor, pocas palabras”. Similar sentencia decía el líder anabautista y hutterita Peter Riedeman (1542): “Así que, no se precisan muchas palabras”.-
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Ir mas allá por Tony Brun Publicado por Ediciones SEMILLA, 2004 El desafío actual para la espiritualidad de las iglesias, no es un desafío parcial, que se puede solucionar apenas con el consumo de ´bienes´ espirituales. La crisis espiritual es mucho más radical, y se evidencia como una ausencia de sentido. Muchos creyentes ya no quieren saber sobre Dios, sino que les mueve una sed interior por ´experimentar´ a Dios. Este libro aborda con franqueza estas cuestiones. Nos invita a ir más allá mediante una reconversión interior, que siguiendo el soplo del Espíritu en nosotros trascienda los miedos que enfrentamos al constatar la necesidad de cambios en estas tres dimensiones de la vida espiritual: personal, ambiental y social. |