Citar como: http://www.puertachile.cl/anabaptismo/2005_4verdades.htm

 

Cuatro verdades espirituales de un Dios pacificador

por J. Nelson Kraybill

Publicado originalmente en inglés por The Mennonite, 4 de noviembre de 2003

Traducido por Felipe Elgueta Frontier

 

Muchos menonitas no han usado las Cuatro Leyes Espirituales para compartir el evangelio, debido a que entregan una visión demasiado incompleta de la salvación. Presentamos aquí un resumen sucinto de la teología de la salvación que podría servir como una alternativa a las Cuatro Leyes Espirituales desde la perspectiva del Christus Victor.

 


Bill Bright (a la derecha) evangelizando a
estudiantes de California en los años 1950.
Foto: Instituto de Historia Cristiana

 

 

En 1965, el difunto Bill Bright de Cruzada Estudiantil por Cristo bosquejó lo que se convertiría en aquel popular resumen acerca de cómo ser salvo. Bright describió en lenguaje cotidiano un camino de salvación por medio de Jesucristo, dividido en cuatro puntos que llamó “Las Cuatro Leyes Espirituales”. Las mayúsculas son parte del texto original de Bright:

1. Dios te AMA, y tiene un PLAN MARAVILLOSO para tu vida.

2. El hombre es PECADOR y está SEPARADO de Dios; por lo tanto no puede conocer ni experimentar el amor y el plan de Dios para su vida.

3. Jesucristo es la ÚNICA provisión de Dios para el pecador. Sólo en él, puedes conocer el amor y el propósito de Dios para tu vida.

4. Debemos RECIBIR a Jesucristo como Señor y Salvador mediante una invitación personal; entonces podremos conocer y experimentar el amor y el propósito de Dios para nuestras vidas.

A través de un folleto, Bright respaldó cada uno de estos puntos con textos bien conocidos del Nuevo Testamento, comenzando por Juan 3:16. En un intento por evitar las amedrentadoras tácticas del “evangelismo” fatalista, las Cuatro Leyes Espirituales enfatizaban la preocupación de Dios por cada individuo. En el resumen de Bright, la salvación acontece cuando los nuevos creyentes ponen a Cristo y no a su Yo “en el trono” de sus vidas personales.

Las Cuatro Leyes Espirituales terminan con esta oración: “Señor Jesucristo, te necesito. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y darme la vida eterna. Toma el control del trono de mi vida. Hazme la clase de persona que quieres que sea”.

 

Un impacto asombroso

Las Cuatro Leyes Espirituales han tenido un impacto asombroso en la iglesia a nivel mundial. Se han publicado más de 1.500 millones de folletos, alcanzando a casi todas las naciones del planeta. Hay traducciones disponibles en cientos de idiomas. Dios ha usado este instrumento para dirigir a miles hacia la salvación en Jesucristo.

Aún así, somos muchos los menonitas que no hemos usado esta fórmula para compartir el evangelio. Esto no se debe a que las Cuatro Leyes Espirituales estén equivocadas, sino a que el resumen de Bright entrega una visión demasiado incompleta de la salvación.

 

Múltiples maneras de explicar la salvación



Encabezado de las Cuatro Leyes Espirituales en lenguas japonesa y tamil. Fuente: Greatcom.org

 

 

Las Cuatro Leyes Espirituales y la oración que les acompaña representan sólo una de las varias formas posibles de explicar la salvación por medio de Jesucristo. La oración final refleja la teología de la “expiación sustitutiva”, que sostiene que, cuando un pecado ofende a Dios, alguien debe pagar por ello. Según esta visión, Jesús asumió el castigo que nosotros merecemos. Dicha explicación puede inferirse del Nuevo Testamento y debería estar incluida en nuestra caja de herramientas teológicas. Pero usar esta explicación como la principal forma de entender la salvación, puede hacer que Dios parezca una deidad iracunda que usa la violencia para desquitarse.

Las implicaciones éticas, sociales y políticas de la salvación están ausentes de la perspectiva evangelística de las Cuatro Leyes Espirituales. La oración del folleto de Bright dice: “Hazme la clase de persona que quieres que sea”. Es demasiado fácil que esa oración sea entendida simplemente como un compromiso privado con una vida de santidad. En gran parte de Occidente, se cree que el comportamiento “cristiano” implica asistir regularmente a la iglesia y renunciar a las mentiras, la inmoralidad sexual o el uso de drogas. Generalmente, no se considera que estén dentro de un comportamiento cristiano apropiado el amor a los enemigos, compartir las posesiones, cuidar del medio ambiente y mostrar lealtad a Jesús más que a cualquier nación, clase o grupo étnico.

 

La teología del Christus Victor de la iglesia primitiva

La expiación sustitutiva no cobró importancia sino hasta la época medieval, cuando Anselmo de Canterbury (1033-1109) tomó partido por esta teología. En lugar de ello, la iglesia de los primeros siglos enfatizó lo que la gente conoció posteriormente como la teología del Christus Victor (“Cristo victorioso”): en Cristo, Dios intervino en el mundo para enfrentar a Satanás y sus fuerzas de idolatría, materialismo, violencia y dominación. Jesús vino a liberar a toda la creación del poder corruptor del pecado, mostrando con su vida y enseñanza qué significa ser plenamente humano según la voluntad de Dios.

La forma en que Dios intervino en nuestro mundo caído, fue enfrentando las estructuras y prácticas del mal con verdad, autoridad y amor sufriente. Jesús llamó a los fariseos “sepulcros blanqueados”, cenó con los despreciados cobradores de impuestos, tocó a los leprosos, sanó a los endemoniados, calmó la tormenta y llamó a sus seguidores a llevar vidas más santas que las de los más estimados líderes espirituales. Al hacer esto, desarmó los poderes del mal, quitándoles su máscara de respetabilidad y legitimidad.


Anselmo de Canterbury (1033 - 1109)

Una confrontación tan abierta desencadenó una respuesta, y Jesús fue blanco del consiguiente abuso sin responder con ira ni venganza. Jesús llamó a hombres y mujeres de todo lugar a hacerse parte del reino pacífico de Dios. Los Evangelios –especialmente el Sermón del Monte– explican en términos prácticos a qué se asemeja este Reino. La salvación ocurre cuando, por el poder del Espíritu Santo, “damos media vuelta” (tal es el significado literal de la palabra “arrepentimiento”) y nos encauzamos hacia la obediencia y servicio en el reino de Dios.

Jesús fue más que un mero ejemplo de ciudadanía del Reino. Él es Señor porque él es Dios-con-nosotros, rompiendo continuamente el dominio de Satán, de pecado y muerte, en nuestras vidas y en nuestro mundo. Cuando invocamos el nombre de Jesús, recibimos poder para convertirnos en hijos e hijas de Dios. El mismo poder que levantó a Jesús de los muertos nos permite ser victoriosos sobre el pecado en nuestras vidas y enfrentar los poderes de la muerte y el pecado en nuestro mundo. Nos hacemos parte de “una nueva humanidad” (Efesios 2:15) en la iglesia de Jesucristo.

 

Una teología de la salvación que sea relevante para nuestros días

La teología del Christus Victor es una forma útil y vigente de explicar la salvación en nuestros días, cuando los conflictos son tan notorios en el mundo. El terrorismo amenaza a Occidente debido a que la gente de zonas del mundo con menores privilegios económicos ataca nuestra riqueza y poder. Las religiones del mundo, especialmente el Islam y el Cristianismo, compiten a nivel global de maneras que las generaciones recientes nunca conocieron. Conflictos brutales afligen a Palestina, Irak, Colombia y otras partes del mundo. Especies y hábitats desaparecen debido a que la avaricia o el descuido humanos destruyen el mundo natural. En esta era de filiaciones globales en conflicto, necesitamos proclamar que Cristo, “habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos” por medio de la cruz (Colosenses 2:15, Biblia de la Américas).

La salvación ciertamente tiene una dimensión personal, e incluye permitir que Cristo sea el centro de nuestras vidas individuales. Pero vivimos en la esperanza de “un nuevo cielo y una nueva tierra” (Apocalipsis 21:1). Sabemos que Dios, por medio de Cristo, planea “reconciliar todas las cosas consigo, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos” (Colosenses 1:20). El mensaje del evangelio nos insta a involucrarnos económica, política y socialmente en un mundo que Dios intenta redimir.

Debido a que la teología de la expiación sustitutiva resalta el castigo, parece justificar la guerra, la pena capital y otras formas de violencia que infestan nuestro mundo. Si Dios mismo ataca a quienes no creen en él, e incluso le infligió castigo a Jesús en el Calvario, ¿por qué dudarían los cristianos en apoyar la violencia contra naciones e individuos transgresores? Jesús, sin embargo, nos muestra un camino mejor.

El “León de la tribu de Judá” es también el “Cordero que fue inmolado”. Él ha vencido a través de la cruz y la resurrección, redimiendo a gente “de toda tribu, lengua, pueblo y nación” (Apocalipsis 5:1-9). Nosotros, quienes en otro tiempo estuvimos “lejos [de Dios], hemos sido acercados por la sangre de Cristo. Porque Él mismo es nuestra paz” (Efesios 2:13, 14). Jesús enfrentó a los poderes con verdad y ha vencido al mal con amor.

 

Un intento anabaptista por establecer Cuatro Leyes Espirituales

¿Existe un resumen sucinto de la teología de la salvación que pudiera servir como una alternativa a las Cuatro Leyes Espirituales desde la perspectiva del Christus Victor? Ofrezco mi intento con la esperanza de que otros lo critiquen y sugieran cómo mejorarlo.

Ninguna explicación miniaturista le hará justicia a la majestuosa gracia que nos muestra Dios al ofrecernos la salvación. En “La Obra Redentora de Cristo y la Misión de la Iglesia” (W. B. Eerdmans, 1994), Juan Driver explica una variedad de imágenes usadas por los autores del Nuevo Testamento para explicar el significado de la muerte de Jesús. Las necesitamos todas, incluido el sufrimiento vicario (sustitutivo), el sacrificio, la redención, la reconciliación, la justificación y la adopción. Pero si debemos acentuar una explicación para el evangelismo de hoy, yo opto por el Christus Victor en lugar de la expiación sustitutiva. La salvación por medio de Jesucristo es el triunfo del amor, no el aplacamiento de un Dios castigador.-

 

Cuatro verdades espirituales para los seguidores de Jesús


El evangelio nos insta a involucrarnos económica, política y socialmente en un mundo que Dios intenta redimir.

Foto: PRONATS, CCM Bolivia

 

 

1. El Dios de amor nos hizo a ti y a mí, a su imagen, como parte de su buena creación. Dios quiere que vivamos en paz con nuestro Hacedor, nuestro mundo y con las demás personas.
2. El pecado destruye la armonía de la creación cuando tratamos de vivir nuestras vidas separados de Dios. Las consecuencias de ello son el sufrimiento, la avaricia, la violencia y las relaciones quebrantadas.
3. Jesús afrontó los poderes del mal que quebrantan nuestro mundo y murió en la cruz por mi pecado. Jesús sanó a los enfermos, perdonó a los enemigos y vivió en el gozo del reino de Dios.
4. Puedes experimentar un nuevo comienzo por medio del mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos. Dios nos perdona cuando confesamos nuestros pecados, y el espíritu de Dios nos capacita para seguir a Jesús en todas las áreas de nuestra vida.

Dios, yo he pecado al apartarme de ti tratando de vivir por mi propia cuenta. He estado bajo la influencia de los poderes de la avaricia, la concupiscencia y la violencia que traen caos a nuestro mundo. Perdona mi pecado y permíteme empezar de nuevo. Te doy gracias por tu Hijo Jesús, el cual derrotó a Satanás y trajo el reino de Dios a nuestra realidad. Dame poder para vivir como Jesús, amando a mis enemigos, compartiendo mis posesiones, sirviendo a los demás, cuidando de la creación y anunciando las buenas nuevas de tu salvación. Me comprometo con la iglesia, que es el cuerpo de Cristo. Pongo mi compromiso con Jesús y con su camino de misericordia por encima de cualquier otra lealtad.

Amén

 

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