1. Dos Claves de Lectura Existen dos claves de lectura para el Antiguo Testamento que nos pueden ayudar en este tema. En primer lugar, Jesús. Él es la revelación de la plenitud de Dios y, por lo tanto, es nuestra regla de interpretación. Jesús leía e interpretaba el mismo Antiguo Testamento, que nosotros estamos intentando entender, como punto de partida para el desarrollo de su propia forma de vida y de sus enseñanzas. Podemos ver que, desde esta base, Jesús desarrolló un pacifismo fuerte y una resistencia no violenta que culminó en la cruz y la resurrección. Por lo tanto, si Jesús, leyendo el mismo Antiguo Testamento, desarrolló una interpretación así, nosotros también podemos hacerlo (1). La segunda clave es intentar entender el propósito de Dios en la historia humana. Para los judíos, el actuar de Dios en la historia representa una lucha para establecer paz y armonía en medio del caos y la muerte (2). Esta paz y armonía forma el concepto central de “shalom” que podemos encontrar como hilo conductor en la Biblia completa. La creación nos muestra una imagen de un paraíso de paz entre los seres humanos, los animales, el mundo y Dios. La caída interrumpe esta paz y podemos ver que Yavé comienza a actuar para reconciliar a la raza humana con Él y restablecer la paz. Este plan es el centro de las promesas hechas a Abraham que resultan en la creación del pueblo de Israel. El mismo actuar de Dios culmina en Jesús, en su vida, su muerte y su resurrección y, finalmente, en el cielo nuevo y la creación nueva que los profetas y el libro de Apocalipsis nos ayudan a imaginar y esperar.
En el desarrollo del Antiguo Testamento existe una tendencia hacia la no-violencia. Decimos tendencia porque, por algunas razones que expondremos luego, existen momentos de violencia y genocidio. En general, desde Génesis hasta el final de los profetas, Yavé intenta conducir al pueblo de Israel hacia una comprensión de que ellos no necesitan recurrir a la violencia para protegerse o vencer a sus enemigos (3). En vez de confiar en la fuerza que ellos mismos tienen, Israel se encuentra en la situación de confiar en Yavé. Frente a un peligro o una situación de opresión, Israel tiene que esperar la salvación que viene del Señor. Su confianza no puede estar en la fuerza de las armas sino en la soberanía de Yavé y su justicia para los pobres y débiles. Por esta razón, especialmente en los libros del Pentateuco, encontramos que Yavé muestra su poder y salva al pueblo de Israel a través de episodios milagrosos. Examinemos algunos ejemplos que vienen de Éxodo. Tomamos como primer ejemplo a Moisés porque demuestra la incapacidad de la violencia para solucionar un problema y la liberación victoriosa que viene del Señor. En Éxodo 2:11-15a, Moisés está observando a sus hermanos hebreos mientras trabajan y encuentra a un egipcio golpeando uno de los hebreos. Moisés, en un intento de parar la opresión, mata al egipcio, pero después tiene que huir del faraón. El uso de la fuerza no resulta en una situación mejor sino en un problema mayor y el exilio en el desierto. Es en el desierto donde el Señor se revela a Moisés y le enseña a depender de Él. Dios obra para liberar a su pueblo, y encontramos la tensión constante entre Dios, que pide confianza en Él, y un pueblo que quiere volver atrás o buscar otras alternativas. El relato del Mar Rojo es otro momento en que Dios rescata a su pueblo de un peligro inminente sin que el pueblo tome las armas. Existen frases en estos textos que muestran claramente esta tendencia. Desafortunadamente, algunas de ellas han sido tomadas para justificar lo opuesto. La más conocida se encuentra en Éxodo 15:3, que grita “¡Yahvé es un guerrero!” (4). Esta frase se podría interpretar de la siguiente manera: ¡Yavé es un guerrero, nosotros no lo somos! Éxodo 14:14 es más claro cuando dice “Yahvé peleará por ustedes; ustedes no se preocupen”. Deuteronomio 32:35 aplica la misma idea a la justicia, cuando Yavé dice “A mí me toca la venganza”. Estas frases no quieren decir que Yavé sea un Dios que busca ejercer violencia sobre los seres humanos, sino que buscan enfatizar que dicho rol no es para el pueblo de Dios. En otras palabras, la lucha es para un Dios soberano y, sobre todo, misericordioso para con todos los seres humanos. En los libros proféticos encontramos un desarrollo de la misma idea. Los reyes, ancianos y estructuras de poder de Israel y Judá reciben una dura crítica porque han vuelto a ser como todos los otros países que usan la fuerza física para dominar a los indefensos y han perdido la confianza en un Dios que salva y defiende. Uno de los mensajes presentes en los profetas es un llamado a volver al modelo de una comunidad que no recurre a las armas para defenderse y a dejar las estructuras militares que los reyes han ido construyendo. En este llamado nace la esperanza de un tiempo nuevo, cuando el Mesías gobierne sobre un reino en el cual ya no habrá violencia. El profeta Isaías lo imagina de la siguiente manera:
Sin embargo, en el Antiguo Testamento, y especialmente en los períodos de Josué y de Jueces, encontramos momentos de espantosa violencia. ¿Cómo es posible tener estos episodios de violencia dentro de un libro como la Biblia? ¿Cómo podemos entender relatos como el de Jefté en Jueces 11 y 12, quien termina sacrificando a su única hija en agradecimiento al Señor, o el mandato que Samuel da a Saúl, de matar a una raza completa en 1 Samuel 15 y 16? Lo que sí es cierto es que el genocidio no es aceptable, sean cuales sean las circunstancias. Obviamente se hace muy difícil interpretar estos textos; pero hay algunos elementos que podemos considerar para comenzar:
A pesar de estos elementos de ayuda, entender estos textos de violencia y genocidio es una tarea muy difícil. Hay dos cosas que son esenciales. Primero, que estos relatos no están escritos para que nosotros los copiemos. No son modelos a seguir ni justificaciones para hechos de violencia cometidos por otras personas o gobiernos. La Biblia condena absolutamente el uso de la violencia para dominar e imponer la voluntad de los unos sobre los otros. La segunda cosa es que Jesús hizo una lectura del Antiguo Testamento que fue total y activamente pacificadora. Por lo tanto, si nuestra lectura no resulta en un pacifismo así, tenemos que volver a re-pensar nuestras conclusiones.-
Notas (1) Driver, Juan (2003) Una Teología Bíblica de la Paz, Ciudad de Guatemala, Semilla (2) Birch, Bruce C, “Old Testament Foundations for Peacemaking in the Nuclear Era”, en The Christian Century, 4 diciembre 1985, pp 1115-1119 (3) Lind Millard C, citado en Byler, Dionisio (1997) Los Genocidios en la Biblia, Barcelona, Editorial CLIE (4) Citas tomadas de la Biblia de Jerusalén, versión Latinoamericana (5) Isaías 11:6-9 (6) Stam, Juan, “La
Biblia y la Violencia”, en El Comentario Bíblico Latinoamericano,
tomo 1, Buenos Aires, Verbo Divino (por publicar)
|