En "La Puerta"/En Chile

Revisitando las raíces anabautistas: Teólogo Ricardo Liso en “Puerta del Rebaño”

por Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl, 27 de abril de 2013
Publicado también en AMLAC.

Concepción, CHILE.- Nuestro hermano Ricardo Liso, de Iglesia Anabautista Menonita de Floresta, Buenos Aires, realizó una visita de diez días a Concepción, invitado por “Puerta del Rebaño”. La pequeña comunidad chilena anhelaba desde hacía largo tiempo recibir a herman@s de la iglesia de Floresta. Ya había habido largas y gratas conversaciones entre representantes de ambas iglesias durante los congresos menonitas del Cono Sur, y algunos hermanos y hermanas de “La Puerta” ocasionalmente habían podido disfrutar de la hospitalidad de la comunidad bonaerense.

Ricardo Liso obtuvo sus masters en Estudios de Paz e Historia del Cristianismo en el Anabaptist Mennonite Biblical Seminary de Indiana, EE.UU., y ha sido pastor menonita y profesor del Instituto Bíblico Buenos Aires y del Seminario Concordia de la Iglesia Evangélica Luterana Argentina. Además de compartir con “La Puerta” en las reuniones de estudio bíblico y predicar en su culto dominical, realizó un taller en la casa de la iglesia los días 12, 13 y 14 de abril. Esta actividad incluyó una proyección del filme “Los Radicales” y charlas y reflexiones sobre la identidad anabautista. Fue éste un aporte apreciado especialmente por los hermanos y hermanas más recientemente incorporados a “La Puerta”, quienes no habían tenido oportunidad de participar en jornadas de este tipo, como las realizadas por Juan Driver en la misma iglesia en el año 2003.

Al finalizar la última actividad, Ricardo Liso recibió el agradecimiento de la comunidad de “La Puerta” y una obra de la artista Lucy Riquelme. Este encuentro es considerado un paso muy importante en la estrechamiento de la relación fraterna entre “Puerta del Rebaño” y la comunidad de Floresta, que ya tienen planes para nuevas visitas e iniciativas en conjunto.

Resumen de las jornadas

Ricardo Liso en "La Puerta"

Ricardo Liso en "La Puerta"- Foto: Flickr/Puertachile

Todo se inició con una mirada a la mentalidad medieval, aún muy presente en la Europa del siglo XVI, especialmente entre las clases bajas de la sociedad que protagonizaron los movimientos de reforma radical. Fue muy relevante poder apreciar que muchos elementos del anabautismo bien pueden verse como un producto de esta mentalidad. Al examinar la visión medieval de un universo dividido en dos mundos, que representaban el bien y el mal, la luz y la oscuridad, puede apreciarse cómo la pretensión del clero de monopolizar el “comercio” entre ambos mundos y, de ese modo, el poder para salvar las almas, quedó destruida con la reforma y con la explosión del anticlericalismo que se había estado incubando a raíz del creciente poder de la iglesia oficial. En el anabautismo, la responsabilidad por la salvación pasa a manos de la comunidad, lo que es coherente con la visión comunitaria heredada de la Edad Media. La responsabilidad individual también empieza a cobrar importancia en el siglo XVI, pero, según señaló Ricardo Liso, “la decisión individual es la parte más esencial del punto de partida, no del punto de llegada. ¡La decisión individual lo lleva a uno a la comunidad, donde la salvación se convierte otra vez en una responsabilidad comunitaria!”.

La segunda jornada consistió en la exhibición y posterior comentario del estremecedor filme “Los Radicales”, centrado en la vida y martirio de Michael y Margaretha Sattler (año 1527). El tema del martirio fue retomado al día siguiente en el culto dominical, cuando Ricardo Liso predicó sobre el relato bíblico de los amigos de Daniel en el horno de fuego (Daniel 3). En aquella historia, la desobediencia a la orden de un tirano y dictador llevaba indefectiblemente a la muerte. Pese a ello, hay disidentes. Tres judíos se niegan a postrarse ante la estatua creada por Nabucodonosor y aceptan la condena al horno de fuego depositando su confianza en el Dios de Israel (“[Dios] nos librará. Pero, aun si no lo hiciera, sepa bien Su Majestad que no adoraremos a sus dioses…”). Al ser arrojados al horno de fuego, lo que muere finalmente no son los disidentes, sino el poder de Nabucodonosor, quien acaba elogiando la desobediencia de los mártires y reconociéndolos como “siervos del Dios Altísimo”. Así, este relato nos enseña que, pese a todo, siempre es posible resistir a los poderes de este mundo. “Dios siempre está del lado de los que le obedecen y en contra de las injusticias y tiranías”, concluyó Ricardo Liso en su mensaje.

Foto: Puertachile

Foto: Flickr/Puertachile

El filme “Los Radicales” también sirvió como introducción a una charla sobre la teología y prácticas de los primeros anabautistas: su interpretación comunitaria de las Escrituras; su énfasis en el libre albedrío, que permite al ser humano tomar la decisión de alcanzar la santidad a través del discipulado y la práctica del amor al prójimo y la separación del mundo; la crítica a las iglesias oficiales, consideradas instituciones caídas desde la época del emperador Constantino; su afán por edificar una iglesia restaurada según el modelo de iglesia del libro de Hechos; su visión de los sacramentos, reducidos a dos ordenanzas (bautismo y cena del Señor), y su eclesiología basada en la “regla de Cristo” (Mateo 18:15-22). Asimismo, Ricardo Liso abordó la figura de Menno Simmons, quien reunió a los anabautistas que se habían dispersado tras la destrucción del descaminado “reino anabautista” de Munster.

Estos antecedentes fueron aplicados en la jornada final, en la que se realizaron discusiones en grupos pequeños acerca de diversos aspectos de la visión anabautista del discipulado, centrada en la comunidad. Esta actividad fue introducida por la lectura de Juan 13:34-36: “Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. Si se aman los unos a los otros, TODO EL MUNDO se dará cuenta de que son discípulos míos”. Las preguntas-guía preparadas por Ricardo Liso motivaron a la comunidad a reflexionar críticamente sobre su identidad cristiana anabautista y los desafíos éticos y prácticos que ésta implica en la sociedad actual.

Sesión de trabajo en grupos.

Sesión de trabajo en grupos. Foto: Flickr/Puertachile

Uno de los puntos centrales puestos sobre el tapete fue la responsabilidad y el desafío que implica aprender a vivir la libertad en Cristo. Tal como se señaló en las discusiones, es necesario apartarse del legalismo, que es básicamente la imposición de una lista de prohibiciones y exigencias que es mucho más fácil de entender y acatar que el llamado a vivir la libertad con que Cristo nos hizo libres, tal como se expresa en la Carta a los Gálatas. Relacionado con esto, surgió el tema del dualismo, ya que las tradicionales normas legalistas se aplican al interior de la iglesia en las vidas individuales, pero pierden de vista la necesidad de mantener una crítica profética con respecto a las injusticias que afectan a la sociedad en su conjunto. Además, cuando las iglesias sí intentan realizar esta crítica, muchas veces aplican una visión simplista y maniquea que lleva a distorsiones tales como el apoyo a la discriminación de ciertos grupos de la sociedad, como las minorías sexuales. Un esfuerzo de reflexión y discernimiento comunitario, como el propuesto por la tradición anabautista, ayuda a mirar la realidad no sólo en blanco y negro, sino con una mayor riqueza de matices.

También se reflexionó acerca del rechazo anabautista a unir la iglesia al poder político y que en el filme “Los Radicales” lleva a este grupo a renunciar a toda protección en tiempos de cruel y sangrienta persecución. A propósito de ello, emergieron en la discusión los esfuerzos de iglesias y grupos evangélicos chilenos de obtener reconocimientos oficiales y alcanzar posiciones de poder político en un intento por “cristianizar” el gobierno. Desde la óptica anabautista, todo esto recuerda al error del constantinianismo y su unión iglesia-estado, que dio origen a la iglesia imperial romana en el siglo IV y, posteriormente, a las iglesias oficiales nacionales de la reforma protestante, todas las cuales autorizaron o promovieron guerras y persecuciones de disidentes. En la discusión se concluyó que, independientemente de las decisiones de sus miembros acerca de seguir o no individualmente alguna vocación política, la iglesia como cuerpo debe estar separada del poder político para mantenerse fiel a Cristo y preservar su libertad para ejercer el rol profético que le corresponde, de crítica ante la injusticia.

Cristian exponiendo las conclusiones de su grupo.

Cristian exponiendo las conclusiones de su grupo. Foto: Flickr/Puertachile

Finalmente, la discusión abordó el “seguimiento de Cristo” como centro del discipulado anabautista y sus implicancias para todas las áreas de nuestra vida. La enseñanza de Jesús trae consigo una ética del Reino de Dios que debe superar las exigencias planteadas por las legislaciones vigentes en cualquier tiempo y lugar, puesto que “lo legal” no necesariamente es “lo justo”. Comentando sobre el aprendizaje de esta ética, se criticó los programas de discipulado usados en algunos círculos de la iglesia contemporánea, por ser básicamente herramientas de adoctrinamiento. A esta recepción pasiva de formas de doctrina y prácticas muchas veces importadas desde otra cultura, se opone el discipulado en comunidad, que es un caminar juntos, en aprendizaje mutuo, en el que se aprende en la práctica una forma de relacionarse que busca encarnar el amor de Cristo. Tal como comentaba Ricardo Liso tras la proyección de “Los Radicales” y a propósito de la impresionante integridad del personaje de Margaretha Sattler y del desafío de la Carta de Santiago (“Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras”): “La vida evangeliza mucho más que la palabra hablada, por eso los anabautistas creen muchísimo en el discipulado. Evangelizar –y cito a Juan Driver- es llamar a otros al discipulado desde dentro de una comunidad de discípulos, o sea, viviendo, plantando el Reino de Dios en la tierra”.-

Fotos de las jornadas (Flickr/Puertachile)

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