En "La Puerta"/En Chile

Declaración ante la actual crisis de la educación chilena

Como iglesia evangélica creemos que es nuestro deber declarar públicamente nuestra opción cristiana frente a la crisis que ha remecido durante los últimos meses a la sociedad chilena.

Con el retorno a la democracia, Chile logró un grado de unidad y acuerdo que trajo un visible desarrollo en infraestructura y un sostenido crecimiento en múltiples áreas. Pero también se ha producido un lamentable crecimiento de la delincuencia juvenil y la drogadicción. El país ha destinado muchos recursos para tratar de controlar estos flagelos, aumentando el número de cárceles y la dotación policial e implementando planes de prevención y algunas iniciativas que fomentan la reinserción en la sociedad.

Pero no hemos enfrentado las causas del problema, siendo la principal de ellas la injusticia en las oportunidades de desarrollo personal por medio de una educación y capacitación que abarque las diferentes áreas de la vida y promueva la construcción de una convivencia sana y justa entre todos los miembros de la sociedad. El sistema educacional vigente desde hace ya tres décadas sólo contribuye al problema. En la práctica, la enseñanza básica y media no hace más que perpetuar y acentuar la aberrante segregación social que caracteriza a nuestro país, mientras que el sistema universitario, si bien ha ampliado su cobertura, obliga a los estudiantes a endeudarse cruelmente para cursar carreras que muchas veces son creadas sin considerar las reales oportunidades laborales de sus egresados.

Como cristianos, vemos estas situaciones como una expresión de la violencia estructural propia de una sociedad que no camina hacia el “shalom”: la verdadera paz anunciada por Nuestro Señor Jesucristo. Nos alejamos de esta paz cada vez que negamos a un ser humano la posibilidad de tener una vida plena, la posibilidad soñar y proyectarse en el futuro, formar familia, contribuir a la sociedad por medio de un trabajo no alienante y gozar junto a sus semejantes del esparcimiento, el descanso, el arte, lo bello de la vida; todo lo cual es un derecho, es un regalo de Dios para todo ser humano, pues todos y todas hemos sido creados con igual dignidad, a imagen y semejanza de Él. Históricamente, se ha robado este derecho a los sectores más numerosos de la sociedad.

La educación es parte esencial de este derecho a la vida plena y no debe ser un negocio más. Por ello, consideramos que las demandas planteadas en conjunto por las organizaciones estudiantiles y del profesorado, con masivo apoyo del resto de la sociedad civil, son lícitas y justas y requieren de una urgente respuesta de parte de las autoridades gubernamentales y de la nación en su conjunto.

Queremos señalar además que, si bien rechazamos enérgicamente la represión policial de manifestantes pacíficos, no podemos olvidar que Carabineros de Chile es una víctima más de este injusto y desquiciante estado de cosas: son trabajadores y trabajadoras que buscan servir a nuestra sociedad y que también tienen familia y hogares que mantener e hijos e hijas que educar.

Si seguimos tratando el derecho a la educación como un negocio más de los poderes de este mundo, seguiremos viendo y sufriendo las tristes consecuencias que nos alcanzan a todos y todas.

Iglesia Anabautista Menonita “Puerta del Rebaño”.
Concepción, Chile, 18 de agosto de 2011.

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