En Chile

Miembros de “La Puerta” en ayuda post-terremoto

Durante las primeras semanas tras el megaterremoto del 27 de febrero pasado, la comunidad de Puerta del Rebaño estuvo bastante dispersa. El cataclismo sorprendió a muchos de sus miembros en viajes de vacaciones, mientras que la crisis de las telecomunicaciones y del transporte hacía difícil el contacto, incluso entre quienes se encontraban en Concepción. De todos modos, cada uno hizo lo posible por ayudar. Éstas son algunas de sus historias.

Salud mental de emergencia

Como empleado del Servicio de Salud Talcahuano, nuestro director de alabanza, David Jara, participó en las primeras acciones desplegadas tras el terremoto, ocupándose del abastecimiento de medicamentos para hogares protegidos que acogen a pacientes psiquiátricos. También fue casa por casa entregando folletos con recomendaciones de Médicos sin Fronteras y la Organización Panamericana de la Salud, aportando contención emocional y facilitando la “aireación” de las tensiones. Uno de los propósitos principales era lograr que la gente entendiera que ciertas reacciones emocionales eran normales tras una tragedia de tan grandes dimensiones, como una forma de prevenir que dichas reacciones desembocaran en conflictos graves.

Ayudando desde la distancia

Nuestra socióloga-bailarina Valentina Elgueta se encontraba en el sur y nos ha relatado su experiencia. El terremoto la sorprendió en Lonquimay. Apenas pudo bajar a Villarrica, una amiga la invitó a trabajar como voluntaria en el Hogar de Cristo. “Ya que no podía volver a casa, hice lo mismo que varios penquistas que estaban allí: ayudar recibiendo, escogiendo y doblando ropa y juntando víveres. Todas estas cosas fueron llevadas a las costas de Arauco y de la Novena Región”.

Su hermano Felipe, nuestro webmaster, andaba de paso por Quilpué y debió quedarse ahí unos días más tras el terremoto. Luego pudo trasladarse a Santiago, donde participó en el traslado de víveres y medicamentos organizado por sus familiares de la capital. Ayudar desde la distancia no fue fácil emocionalmente: durante los primeros días, la comunicación directa con Concepción era mínima y las noticias radiales sobre saqueos y desabastecimiento hacían imaginar un cuadro de terror. Tal como lo señaló en un informe-testimonio enviado a sus contactos menonitas en América del Norte, “durante dos semanas, mi única conexión con mi familia fue a través de un teléfono celular que una de mis tías podía cargar con la batería de su auto”.

Rumbo a Concepción

4 de marzo: Ingreso masivo de vehículos a Concepción al levantarse el toque de queda.

Sin embargo, la avalancha de solidaridad fue un bienvenido bálsamo en medio de las preocupaciones. Hay una imagen en particular que siempre recuerda con lágrimas: “La primera vez que tomamos la carretera hacia Concepción, vi una bandera chilena. Dos mujeres la estaban ondeando en un paso sobre la carretera del Itata, como gesto de bienvenida a los cientos de vehículos que llevaban ayuda a las víctimas. Fue la primera vez que vi esta bandera como un símbolo de verdadera comunión”. Sus viajes para trasladar ayuda a familiares, amigos y miembros de “La Puerta” en Concepción están documentados en su sitio de fotografías.


Teatro espontáneo al rescate

De regreso en Concepción, Valentina se integró al trabajo solidario del Colectivo de Teatro Espontáneo: “Fuimos con el Colectivo a cuatro comunidades de las más terremoteadas: Cocholgüe, Dichato, Santa Clara (Talcahuano) y Punta Lavapié. El teatro espontáneo se convirtió en un espacio de encuentro, no para evadirse de lo sucedido, sino para compartirlo desde los lenguajes diversos que nos ofrece, en un espacio de confianza y contención grupal. Adultos y niños compartieron sus relatos. Los niños de Dichato resaltaron, en sus dibujos y actuación, la unión de la familia luego del terremoto; las mujeres pudieron expresar la tremenda tristeza que sentían, la que rompieron simbólicamente con la risa espontánea que las mismas pobladoras llevaron al escenario improvisado”.

Valentina y su compañera Andrea también llevaron el teatro espontáneo a un encuentro post-terremoto de la Red Contra la Violencia Hacia las Mujeres, Región del Biobío. “Realizamos un taller para el reconocimiento colectivo de las fortalezas con que contamos para salir adelante luego del terremoto. Varias de las mujeres de la Red perdieron sus casas, pero hay que decir que, de una u otra manera, a todas nos tocó este terremoto, por lo que fue un momento de encuentro muy necesario y agradecido”.

Jóvenes infractores de ley tienden una mano

Semanas después del cataclismo, con el regreso al trabajo, surgieron nuevas formas de ayuda. A partir de abril, el Consejo de Defensa del Niño (Codeni) realizó actividades recreativas para niños y niñas de algunos de los sectores más
afectados. Lo particular del caso es que estas actividades fueron realizadas por jóvenes infractores de ley de un innovador programa en el cual trabaja Violeta Fonceca, miembro de “La Puerta” y egresada de Trabajo Social de la UdeC.

Jóvenes infractores de ley retiran escombros en Las Tranqueras. Foto: Sbc Codeni/Facebook

El programa de Reparación del Daño y Servicio en Beneficio de la Comunidad del Codeni es una entidad colaboradora del Servicio Nacional de Menores y se encarga de administrar la sanción de servicio en beneficio de la comunidad y de reparación del daño, señalada en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente que entró en vigencia en el año 2007.

La programación de las tres tardes recreativas ejecutadas en Coliumo, Tumbes y villa Las Tranqueras (Los Ángeles) consistió en mesas de pinta caritas, manualidades, colorear dibujos y juegos infantiles. También se gestionó la colaboración de payasos, servicio de peluquería y donaciones de dulces, ropa, útiles escolares y juguetes. Puerta del Rebaño, en conjunto con la Iglesia Bautista de Chiguayante, donó alrededor de 30 peluches. La última actividad fue en Villa Las Tranqueras de Los Ángeles, como culminación del servicio de extracción de escombros realizado por los jóvenes del programa durante las 7 semanas anteriores.

Los miembros del equipo de trabajo del programa, junto con 15 adolescentes sancionados con servicio en beneficio de la comunidad, se disfrazaron de payasos, jugaron con los niños y niñas y los acompañaron en cada mesa infantil. Ciertamente este trabajo fue mucho más estimulante para los jóvenes infractores que los habituales servicios que implican labores de aseo y cosas así. Es de esperar que las diversas organizaciones e instituciones sociales les otorguen mayores oportunidades para desarrollar sus habilidades sociales y brindar una verdadera ayuda y satisfacción a los demás, como la que brindaron a aquellos cientos de niños y niñas de nuestra región.

Reparación del Daño y Servicio en Beneficio de la Comunidad en Facebook:

Violeta se disfrazó de payaso para jugar con los niños de Tumbes.

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