En el extranjero

El pacifismo no es para los débiles sino para los fuertes

Maurice Hoogendoorn, Nederlands Dagblad, 9 de julio de 2014
Traducido del inglés por Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl

UTRECHT – La iniciativa cristiana de paz Kerk en Vrede (“Iglesia y Paz”) cumple 90 años, aunque sin el renombre del pasado. Janneke Stegeman ha sido elegida para volver a situar con renovado vigor el mensaje de no violencia en el centro de la atención. “Me parece muy extraño que la tradición pacifista no sea más fuerte en la iglesia”.

La iniciativa cristiana de paz Kerk en Vrede es la organización pacifista más antigua existente en Holanda. La organización fue fundada en 1924 por un grupo de ministros de postura antibélica. En los primeros años, la membresía creció rápidamente, hasta unas 9 mil personas en 1934. Cincuenta años después, en la lucha contra las armas nucleares, esta organización predicadora del pacifismo aún gozaba de popularidad. Pero para 2014, la voz de Kerk en Vrede había enmudecido.

Janneke Stegeman (foto: Ferdinand Bolger)

Janneke Stegeman (foto: Ferdinand Bolger)

La organización funciona principalmente gracias al trabajo de sus (canosos) voluntarios. Pero Janneke Stegeman no está dispuesta a tirar la toalla. Recientemente, la teóloga (33) fue nombrada coordinadora de proyectos. En enero, obtuvo su doctorado en la Universidad VU de Ámsterdam con una investigación sobre religión y conflicto. La secretaria Jan Anne Bos espera que, bajo su liderazgo, la organización pueda fomentar en las iglesias una actitud alerta y crítica y se involucre con mayor frecuencia en debates sobre guerra y paz.

¿Aún hay vida en Kerk en Vrede?

“Claro, sin duda. Es cierto que los voluntarios involucrados en ella son sobre todo personas de edad, pero son gente capaz, y los mayores son, naturalmente, solo jóvenes que han vivido más tiempo. El puesto estuvo vacante durante algún tiempo, así que los voluntarios tuvieron que mantener todo funcionando. Intentaré, a través de nuestros proyectos, volver a situar nuestro mensaje en el centro de atención de las iglesias”.

¿Qué te atrae de este puesto?

“Debido a mi investigación de doctorado, viví algún tiempo en Jerusalén. Allí, la resistencia no violenta de los palestinos me causó una gran impresión. Luego conocí también a Kerk en Vrede y sentí una gran afinidad por su mensaje de no violencia. Es una postura poderosa. Mucha gente, incluso en la iglesia, cree que el pacifismo es para los débiles, pero es la forma más poderosa y creativa de resistencia”.

¿Cómo es posible que el pacifismo no se mantenga vivo en la iglesia?

“Eso me parece muy extraño. Para mí, como cristiana, esto es muy fundamental. Los creyentes deberíamos contribuir a la paz y la no violencia. Pero creo que mucha gente tiene la percepción de que, a través de la violencia, al menos se está haciendo algo y que, por lo tanto, es preferible a la no violencia. Las formas alternativas de resistencia son más complejas y, por ello, también se les presta menos atención. Queremos mostrar que no negamos el conflicto -el conflicto es un hecho inescapable, la pregunta es cómo lo enfrentamos- sino que queremos encontrar formas creativas de resistencia no violenta. Conocí a una palestina que un día quiso cruzar un puesto de control. No tenía los papeles correctos, así que no la dejaban pasar. Pero se le ocurrió ir, no a pie ni el auto como habitualmente se hace, sino en bicicleta. Eso sorprendió a los soldados que, en su confusión, la dejaron pasar. Ella quebró el esquema habitual de poder y no poder”.

Con respecto a los conflictos en Medio Oriente, ¿acaso no es correcto intervenir?

“El conflicto entre Israel y los palestinos nos está señalando únicamente que la violencia no funciona. La violencia solo llama a más violencia; esto ha quedado bastante claro. Y, en realidad, el pacifismo nunca se ha intentado a gran escala todavía”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *