En el extranjero

Cristianos y musulmanes de Gaza estrechan lazos desafiando los ataques de Israel

por Mohammed Omer, Middle East Eye, 30 de julio de 2014
Traducido por Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl

Ciudad de Gaza. Sin previo aviso, un misil israelí impactó la casa de la familia Ayyad el pasado día sábado. Los Ayyad, que son cristianos, fueron la primera familia de aquella diminuta minoría en Gaza en ser blanco de un ataque desde el inicio de la ofensiva hace ya tres semanas.

El hogar de los Ayyad sufrió serios daños. Los muebles se arruinaron y las pertenencias familiares, incluidos los juguetes infantiles, quedaron esparcidas por todas partes como resultado del impacto del misil. Pero, naturalmente, el costo humano fue mucho mayor.

Jalila Ayyad era conocida entre la gente de Gaza como una mujer que no tenía nada ver con grupos milicianos. “Somos una minoría cristiana y no tenemos nexos con Hamas ni Fatah; no nos metemos con nadie y evitamos los problemas”, dice Fouad Ayyad, sobrino de Jalila.

Fouad es también el nombre del desconsolado esposo de Jalila Ayyad. De pie y vistiendo una camiseta manchada con la sangre de su esposa e hijo -quien también fue gravemente herido en el ataque-, se queda observando mientras el sobrino es entrevistado.

El domingo se realizó un servicio fúnebre por Ayyad en la Iglesia Ortodoxa Griega de San Porfirio. La iglesia se ha convertido en refugio no solo para cristianos, sino también para cientos de familias musulmanas que buscan albergue mientras la ofensiva no da señales de acabar.

“La iglesia nos ha acogido durante las últimas dos semanas, ofreciéndonos comida, ropa y todo lo que necesitemos; su pérdida es nuestra pérdida, su dolor es nuestro dolor”, dice Abu Khaled, de 45 años.

En el servicio fúnebre por Jalila, el arzobispo Alexios dijo: “Otro ser humano, un ser inocente, ha perdido su vida”. En los bancos de la iglesia, montones de cristianos palestinos sollozaban mientras la primera de su diminuta minoría en morir en el conflicto era llevada a su descanso final.

Para sorpresa de los periodistas locales, el cuerpo de Jalila fue transportado hacia la tumba por musulmanes y cristianos. Parece que las heridas, los lamentos y la rabia compartidos están acabando con las divisiones del pasado en una Gaza devastada por la guerra.

La semana pasada, la Iglesia Ortodoxa Griega de Gaza también sufrió daños por disparos de la artillería israelí. Quince tumbas resultaron dañadas, al igual que la única carroza fúnebre de la iglesia, dice Kamel Ayyad, miembro de la parroquia.

“El mundo debe comprender que los misiles de Israel no diferencian entre cristianos y musulmanes”, dijo Abu.

En el servicio fúnebre, un joven triste rodeado de feligreses vestidos de negro dio un discurso a nombre de la comunidad ortodoxa griega y cuestionó la postura de la comunidad internacional con respecto a los crímenes de Israel.

“He aquí una palestina, una árabe, una cristiana, martirizada por el bombardeo israelí”, dijo. “Las bombas cayeron sobre nosotros y mataron sin diferenciar entre civiles y combatientes”, agregó.

El Padre Manuel Musallam, ex clérigo de la Iglesia Latina, ha sido siempre un defensor de la unidad palestina:

“Cuando destruyan sus mezquitas, llamen a sus oraciones desde nuestras iglesias”.

Hay aproximadamente 1.500 cristianos y cristianas en Gaza. Las mezquitas se alzan junto a las iglesias a lo largo del estrecho enclave costero. George Ayyad, pariente de Jalila, rechaza la idea de que los cristianos vayan a dejar Gaza tras este incidente.

“Eso es exactamente lo que los israelíes quieren, pero ¿adónde iríamos?”, se cuestiona, antes de agregar: “Esta es mi tierra natal, somos cristianos aquí en Gaza desde hace más de mil años y aquí permaneceremos”.

Durante el servicio, se recitaron escrituras bíblicas antes de que el cuerpo de Ayyad fuera trasladado y puesto en un sencillo ataúd blanco decorado con una cruz negra.

Cristianos y musulmanes sin hogar retiraron juntos los restos de Jalila en la misma comunidad donde será enterrada, en la ciudad donde ella nació: en Gaza.

Un ícono de la Virgen María fue colocado en el ataúd de Jalila mientras sus parientes cantaban “Aleluya”.

Más información:

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