En "La Puerta"/En Chile/En el extranjero

Tendiendo puentes: Recuerdos de Holanda

Por Felipe Elgueta Frontier*, www.puertachile.cl

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“Bridging Gaps” (“Tendiendo puentes”) es un programa de la Facultad de Teología de la Vrije Universiteit (VU) de Ámsterdam, con apoyo de ICCO y Kerk in Actie. La interculturalidad es su eje central. En su última versión (agosto-noviembre de 2013), reunió a 14 estudiantes de teología: 7 mujeres y 7 hombres de Asia, África, Latinoamérica y Europa del Este. Todos nos hospedamos en un monasterio carmelita en Amstelveen, junto a la Iglesia Titus Brandsma, en un entorno de increíble belleza. Las primeras experiencias interculturales se dieron dentro del mismo grupo, ¡especialmente en la cocina!

Cada semana en la VU, dos alumnos del grupo tenían que compartir una presentación sobre sus respectivos países, tomando su contexto religioso, económico y político como punto de partida para plantear preguntas teológicas. También tuvimos que visitar muchas iglesias, ministerios eclesiales y museos para interiorizarnos de la historia y realidad presente de Holanda. Al mismo tiempo, cada uno de nosotros debía trabajar en una investigación bajo la guía de un profesor de Holanda. Para algunas personas de mi grupo, este trabajo se convirtió en un capítulo de su tesis.

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Hans de Wit junto a Carine (Sudáfrica, izq.) y Beatriz (Cuba). Foto: Flickr/Sinfomano.

Hay una conexión especial entre mi país y “Bridging Gaps”. Hans de Wit inició este programa después de vivir varios años en Chile hacia el final de la dictadura de Pinochet. La opresión del pueblo latinoamericano es el punto de partida de varios de sus libros, entre ellos un comentario sobre Génesis, que fue el primer libro teológico que leí. En 2012, el profesor Hans visitó la institución donde estudio (la Comunidad Teológica Evangélica) y nos invitó a postular a “Bridging Gaps”. Otras dos personas de mi institución ya habían participado en dicho programa.

La idea no me entusiasmaba mucho al comienzo, pero postulé de todos modos porque mis profesores y compañeros de estudio insistieron en que era una experiencia única. E insistieron en que yo era la persona adecuada porque era uno de los pocos estudiantes de la institución que tenía el dominio necesario del idioma inglés. Cuando ya había iniciado mi proceso de postulación, el profesor Hans mencionó que la VU estaba asociada al Seminario Menonita y que yo podría hacer mi investigación con Fernando Enns. Sólo entonces comprendí que ésta era una oportunidad realmente única para mí.

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Listos para nuestra primera clase en el histórico Seminario Menonita. Foto: Flickr/Sinfomano

Mi iglesia fue fundada en 1987 como comunidad evangélica independiente. Después descubrimos la tradición anabautista y pasamos a ser oficialmente una comunidad anabautista-menonita hace sólo una década. Así que mis tres meses en Holanda fueron un “peregrinaje a las fuentes” con visitas a la “iglesia escondida” en Ámsterdam e iglesias menonitas de otras ciudades y clases sobre Paz y Justicia con Fernando Enns y Christane Karrer, además de las comidas, cultos e historias que compartí con mis compañeras y compañeros del Seminario Menonita; entre ellos, Notsen Ncube de Zimbabwe –y de “Bridging Gaps” también- y Andrés Pacheco de Colombia, quien fue un amable guía para mí y Notsen.

Como tengo un título en ciencias y he estado colaborando con un programa de ciencia y fe en España, quise explorar lo que la teología menonita podría aportar acerca de estos temas. Así que, siguiendo la sugerencia de Fernando Enns, mi breve investigación para “Bridging Gaps” fue una exploración de la teología de Gordon Kaufman. Realmente fascinante. Fue un primer paso hacia mi sueño de iniciar un diálogo constructivo entre creyentes y no creyentes en mi país.

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Patricio Wang (izq.) lidera un magnífico conjunto de música latinoamericana en la presentación “40 años 40 historias.” Foto: Flickr/Sinfomano

Durante mi estadía en Holanda, se conmemoró el 40° aniversario del golpe militar en mi país. Ese mismo día, 11 de septiembre, la clase de Paz y Justicia se inició con un devocional preparado por nuestra compañera Cocky. “Recordamos hoy a las víctimas del terror en Chile…”. Es tan natural hablar de eso en Chile, pero oírlo de alguien de otro país y ser yo mismo una suerte de “representante” de aquel pueblo sufriente en ese lejano lugar… fue simplemente abrumador. Una semana después, me encontraba en el centro cultural Nieuwe Liefde (“Nuevo Amor”) para la presentación de “40 años 40 historias”, un libro sobre la solidaridad holandesa hacia los exiliados chilenos. Nunca había vivido una conmemoración semejante del 11 de septiembre. Jamás la olvidaré.

En el tranvía, en la calle, en la VU, vi tanta diversidad. También vi tanta cooperación entre diferentes denominaciones, así como entre católicos y protestantes. Empecé a pensar que en mi país no nos gusta la diversidad; tratamos de ser tan homogéneos como sea posible, lo que se expresa de manera muy trágica en la violencia con que tratamos a nuestras personas LGTBQ, nuestros pueblos indígenas y los inmigrantes de países vecinos. Las iglesias no lo hacen mejor: como la diversidad no es aceptada en su interior, las divisiones son la regla. ¡Tenemos más de mil denominaciones evangélicas! Estar en Holanda me hizo mucho más sensible a estas situaciones.

Mi álbum completo de fotos de “Bridging Gaps”

(*) Dedicado a quienes lo hicieron todo posible en Holanda: Willemien van Berkum, Padre Cees y Samson.

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Felipe, Fernando Enns y Notsen (Zimbabwe) en la VU. Foto: Flickr/Sinfomano

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